Hace unos dias le conté a mi work bestie un sueño que tuve con uno de nuestros compañeros de trabajo en la corpo.
El sueño era bastante gracioso. El tipo en cuestión me invitaba a salir, aclarando que se había separado y que todo iba a ser legal. Yo me iba a toda velocidad a la otra punta de la oficina sin responderle y, obvio, le contaba a ella.
Todavía riéndome sola, le comente el sueño. La reacción escandalizada por el lance de mentiritas de aquel director, que es mas bueno que el pan, muy serio, pero en el fondo, un copado.
- Ay, boluda, qué vergüenza...
- Igual para... no me mates, pero yo siempre sentí algo entre ustedes.
- ¿Cómo algo?
- Claro. Hay una tensión ahi. De vos no, eh, que sos una señora. Pero de él.
- ¿Vos decis?
- Y...
- Qué loco. Sabes que no lo sexualice nunca a Andres. No le vi tampoco esa mirada.
- Nunca se sabe. Para mi, si otras fueran las circunstancias, algo pasaría entre ustedes. Se nota que tienen química.
- Si, me cae bien, siempre hablamos de libros, tenemos ese tema. Me parece un buen tipo, pero ni loca saldría con alguien de la oficina.
- Nah, ya sé. Pero bueno, yo lo he visto, eh. Te digo nomas. No queria decirte porque se que a vos no te va.
- No hay drama, tranqui. Ahora lo vamos a ver y nos vamos a reír.
II.
Cuando terminé esa charla con mi work bestie, me acordé de un solo gesto de Andres que me llamó la atención, recientemente.
Fue durante un almuerzo. Yo llegué al comedor, y como vi que estaba compartiendo mesa con un compañero con el que también me llevo bien, me acerqué a saludarlos. Noté que estaban masticando, por lo que para no interrumpirlos, le puse una mano en la mano a cada uno.
- ¿Como andan? ¿Todo bien? Perdón, no quiero interrumpir. Saludo así - dije.
Saludé a mi compañero, que luego me saludó mejor y me hizo un comentario. Y después, repetí el gesto de la mano con Andres.
Apoyé la mano, bastante distraída a decir verdad porque habia al lado una que no me banco (y no me quiere tampoco), y no quería saludar. Andres, que estaba hablando con ella, me apretó la mano y me la acarició, levemente.
No lo sentí desubicado, ni mucho menos. Lo sentí como un gesto de cordialidad, igual que el mio.
- ¿Cómo andas, vos, todo bien?
- Sí - dijo con una sonrisa, este hombre de zona Norte que me pide recomendación y me pregunta que leo y que me interesa siempre que me cruza por los pasillos - ¿Vos, como estas? ¿Venis a comer?
- Si, si. Tengo mesa acá con las chicas, gracias - dije yo, y me alejé.
Después, saludé a las chicas, a otros compañeros y finalmente me senté a comer como cualquier mediodía en la corpo paqueta mas para afuera que para adentro.
Pensé, en ese momento, que Andres es una persona muy callada. Selectiva con la gente. Perfil bajo. Y que en el fondo las apariencias de distancia y altivez engañaban.
No pensé en ningún caso algo como lo que vio mi work bestie.
Definitivamente, los hombres de mi trabajo para mi son eso, hombres de mi trabajo. Casi como parte del inventario.
Este suceso, me hizo reír. Es increíble la percepción de los otros, la propia, y las boludeces que se develan en sueños.
Es curioso todo lo que puede pasar en los sueños.
ResponderBorrarY es insólito lo distinto de las distintas percepciones,
Besos