domingo, 5 de julio de 2026

Educación en vacaciones

 La semana pasada, finalicé mi primer cuatrimestre estudiando Letras otra vez. El primer cuatrimestre completo después de 5 años.  Una locura por completo, si, pero así como empezó, pasó. ¿Si me emociona? Sí. Fue un reencuentro lleno de emoción, muy desafiante, pero muy reconfortante al mismo tiempo.  Estudiar lo que a uno le gusta es cansador, pero también te devuelve fuerzas. 

Ademas de ir a la facultad, trabajo jornada completa en CABA y estudio inglés en un instituto de mi barrio. Es obvio que voy a necesitar fuerzas. Pero es para mi una bendición encontrarlas. 

Ahora estoy de vacaciones. Como son mis últimas materias, voy haciendo lo que puedo. Podría dar el final de la materia que acabo de aprobar pero la verdad, es que no llego a prepararlo para dentro de 15 días.   Mientras tanto, para no perder la costumbre, seguiré estudiando. Son materias que no puedo descolgar mas alla de que no dé ya el final obligatorio, porque implican tanta complejidad y detalle que si uno la deja de lado se olvida de cuestiones valiosas. En especial, con el ritmo cotidiano que yo tengo, entre la exigencia de la oficina y el resto de las actividades.  

Tomar esta decisión en este momento, me parece lo mejor que puedo hacer con el tiempo que tengo. Es tan simple o complejo como eso. 

En paralelo a eso, estoy leyendo un poquito más.  Dentro de lo que puedo. Dentro del Mundial. Dentro de las juntadas por los partidos. Dentro de los compromisos laborales.  Hoy estuve mirando un video de una mesa de dialogo sobre literatura uruguaya, mientras tomaba unos mates. El otro dia, leí un artículo crítico sobre un poemario de Vilariño. El finde pasado, vi la adaptación cinematográfica de una película basada en una novela de Benedetti.  Y así, voy dándole el tiempo que puedo a lo que me encanta.  

Hace un tiempo me compré Las Aguafuertes porteñas qué hacía bastante quería leer, después de mucho fragmento sacado de Internet. También, Tesis sobre una domésticacion que me tiene aburrida.  Me dá lastima dejarlo, porque he leído todo lo anterior de Camila Sosa Villada y me pareció bueno; pero siento que no deja de repetirse en esta obra. Que es mas de lo mismo, de la misma autoreferencia y que como autora no está aportando un valor agregado en cuanto obra. Las aguafuertes, las leo por separado. Algunas por semana. Y quizá nada me rompa la cabeza ahora.  

Sin embargo, a mi Programa, su hija adolescente le regaló un libro, pues papa lector. El me lo mostró y me busco una entrevista para presentarmelo, lo cual tome como algo positivo.  Acepté su oferta, claro.  Veré si leo algo por esa vía para fortalecer mi educación en vacaciones. 

1 comentario:

  1. Me gusta que estés en lo que te gusta, retomando las letras, te noto motivada
    Aguasfuertes porteñas es una interesante lectura.

    Y eso que comentás al final es positivo.
    Besos

    ResponderBorrar

¡Muchas gracias por pasar a visitarme!

Si querés, podés dejar tu comentario más abajo (será respondido a la brevedad)

Hasta la próxima,

Veinteava