miércoles, 27 de septiembre de 2023

La principal limitación

La terapia viene dura. Y eso quiere decir que viene bien. Pero viene dura. Y viene dura porque me doy cuenta que me cuesta escribir oraciones largas. Listo. Pude. 

Quedo movilizada. Hablo de temas muy dolorosos y por un lado no quiero dejar de agradecer poder hacerlo aunque por el otro me cuesta. Hay que tener mucho coraje para pedir ayuda, pero además, para insistir hasta encontrar una profesional que sepa interpretar bien tu dolor y te deje encuentro por encuentro con mil preguntas. 

No sé muy bien qué decir después de estas sesiones, me dejan en pausa, muy sensible y agotada. Me ponen profundamente triste pero al mismo tiempo siento que toda la tristeza intensa que siento cuando hablo de estás cosas va a traerme claridad. 

El camino me está doliendo. Pero en terapia es bueno que sientas tristeza al principio porque quiere decir que vas bien. Que están saliendo cosas para trabajar. Que te duele con causa. Que es un dolor al que le vas a encontrar un sentido nuevo para vivir de una manera mejor. 

Si, a veces las personas no tenemos claridad en temas que son muy profundos, aunque hayamos trabajado mucho en esos puntos. Son cosas en nuestras vidas que requieren un trabajo constante de integración. Y lugares donde hay miles de limitaciones que uno tiene y procura modificar. 

La principal limitación está en la mente de las personas.  Y es de esa veces donde superar una limitación no tiene que ver con el otro, sino, tiene que ver con uno. Con lo que se reproduce y reprime en la mente. Con lo que uno se cree de su propia vida.  

Y cambiar para mejor eso depende de hasta donde un corazón está dispuesto a llegar para derribar esas creencias que, por más que nos hayan acompañado toda nuestra vida, no quiere decir que sean ciertas o buenas para nosotros. 
 
Ahora si, me voy a descansar. 

martes, 26 de septiembre de 2023

Diario de una multi: Acéfala

Ayer lunes llegué a la oficina temprano, renovada por el fin de semana, y eludiendo una especie de ansiedad adaptativa que estaba asomando. Me pregunté por qué sentía eso, en qué parte, en una especie de escaneo mental; pero no obtuve respuesta. 

A media mañana, mi jefe, el director financiero de la multi, me llama a mí y a mí compañera del sector. Nos reúne en una oficina y nos avisa que a partir de la semana que viene ya no vamos a trabajar juntos. Es decir, que nos avisa que se va a trabajar fuera del país a una empresa dedicada al agro, de origen aleman, con una oficina en Paraguay. 

De primera mano, lo felicité. Le agradecí . Y la verdad es que me re alegré por él. Pero de segunda mano, me preocupé por mí y este nuevo cambio me genera mucha incomodidad. Una vez más, siento que cuando empezaba a ordenar algunas cosas, vuelven a despedensese. Una vez más, cuando empezaba a disfrutar, vuelvo a sentir más un incertidumbre que gratitud. 

A veces, es re difícil confiar cuando las cosas pasan muy seguidamente y la incertidumbre se convierte en un estado crónico. Parece que cuando aflojes se va a caer todo y en realidad en el medio uno es el que se siente tambalear. 

La salida de mí jefe no tambalea mí permanencia porque alguien tiene que hacer mí tarea, pero si, tambalea el equipo y el orden de trabajo que llevaba y que venía funcionando bien para poder cumplir con los requerimientos. 

Ahora es como volver a empezar, pero con una especie de prueba gratuita del sector durante un mes y medio. 

¿Qué voy a hacer ahora, si recién me estaba adaptando a los procesos y nos estábamos organizando? Respirar y seguir.  Convertirme en una sirena en este mar movido. 

Con mí jefe, me llevaba muy bien la verdad y eso me ponía contenta, pero también él era en esta etapa de inserción mí único referente preciso del área. Él era el que dijo que yo trabajara ahí, él era el que me eligió, y con el que teníamos además un criterio de trabajo muy muy similar que no traía hasta ahora ningún problema. 
Es normal que me sienta permeable. Y es al mismo tiempo necesario que esté dispuesta a recibir, a abrir la mente, porque lo que tenía que suceder ya sucedió. 

A él, yo le deseé lo mejor. Porque este mes y medio en la multi estuvo lleno de cambios y el me hizo la vida laboral más fácil.  Pero al mismo tiempo, sentí que me quedé sola y me preocupó un poco ese hecho. 

Él para despedirse me dijo que siga trabajando como hasta ahora, que había hecho un gran trabajo y que insistiera en los deseos, que buscara las oportunidades porque todo llegaba. A él le llegó algo que busco un monton, tal como me comentó, y yo pensé que llegue a este lugar después de haberlo buscando un montón gracias a su sí.  Un sí que me cambio la vida profesional, sin dudas y un si que hoy me deja en ese lugar aunque el ya no esté, para ver cómo sigo. 

Le agradezco mucho a él por la ayuda. 
Y lo único que podría desear es que me toque un director o directora financiera que sea bueno/a y/o profesional. Con quien pueda trabajar bien y seguir aprendiendo. Que esté conforme y con quién me sienta bien para poder avanzar... 

Si. El alcance de esta empresa es grande. Y los desafíos lo son en consonancia. Por eso lo que más deseo es tener un aliado en esta etapa donde intento con toda mí voluntad hacer bien mí trabajo. 

Espero tener suerte en este nuevo capítulo que, aunque parezca a veces una novela, es mí vida real. 

¿Soy yo o hace rato no tengo una semanita aburrida? 




domingo, 24 de septiembre de 2023

¿Para qué querés una relación?

La verdad es que conforme fue creciendo, me di cuenta que no soy muy partidaria de tener una relación con una persona. Digo, una relación tradicional. 

Y en este momento de mi vida, donde nunca faltan los comentarios idiotas de gente que cree que porque no tenes una relación estás disminuido, tampoco me interesa tener una relación. 

Yo creo profundamente que esas cosas llegan. Vos vivís, haces la tuya, y llega. Creo que tenés que estar tranquila, disfrutando, y que se abren un montón de puertas. No solo la de un vínculo.  Pero además creo que yo prefiero no tener una relación nunca si esa relación me va a quitar tiempo, calidad de vida y salud mental.   La única razón por la que tendría una relación sería porque lo elijo, porque la paso bien y porque no me daña. De otra manera, si hay algún registro por mínimo que sea de resta, la tranquilidad de la soltería siempre es mí estado preferido. Son mis pautas no negociables. Límites. Un lugar donde me importan un carajo los imperativos sociales o lo que la gente piensa. 

Es tan básico para mí algo: la vida con pareja o sin, la voy a vivir yo. Y si por lo que dice la gente me obligaría a estar en una relación con otro sin querer, la vida me la cagaria yo.  Por eso, vivo la soltería como el mejor estado y por eso trabajo todo el tiempo para construirme un futuro donde no tenga que depender ni emocional y económicamente de nadie. 

¿O por qué creerán los otros que me puse a estudiar una carrera universitaria más rentable, casi a los treinta años? ¿Por qué me rompo el lomo trabajando? ¿Porque estaba soltera y aburrida o porque estaba proyectando una vida próspera sin necesitar de nadie que me pague la mitad de un alquiler? 

Mis hermanas o mis papás, son las que tiran los comentarios desubicados. Mis papás con menos intensidad pero los tiran de vez en cuando, tipo, no puedo con el mandato que forme...  Y la verdad es que yo las miro y no hubiese elegido ponerme en pareja con las personas que ellas se pusieron.  Lo mismo con mis padres, que como pareja, son un desastre.  

Muchas de las uniones que conozco, además, expresan todo lo que yo no quiero al vincularme. Entonces construir nuevas formas de vínculos alrededor de gente que hizo lo que decía el libro, no es fácil. Pero para mí es necesario. Es vital. 

La soltería para mí es algo extraordinario y la persona que viene tiene que proponer algo que resulte más superador que lo que yo ya tengo. Porque para desperdiciar mis espacios para pasar la vida con alguien que no me aporta paz, me quedo con mis espacios. ¿Tan poco valoran su paz aquellas personas que le dicen a otras que necesita una pareja?  No es necesario. Es selección. Es azar. Es energía que a veces uno prefiere meter en otro lado.  Pero es protección a la paz y no querer dar la energía a cualquier persona porque hay que hacerlo. 

Ni que decir el hecho de que siento que a los 28 años la vida me puede sorprender a tal punto que la soltería no es tema.   Me puedo estar casando dentro de un año, me puedo haber ido a vivir en pareja, puedo estar felizmente con alguien. ¿Por qué voy a sumar peso hoy, si no es algo que deseo en este momento, no? 

Es tema para mí tener una casa, un espacio, sustentar esa dinámica. Terminar de estudiar para poder acceder a mayor calidad de vida. Terminar de escribir la novela para que mí corazón esté feliz.Viajar para que mí corazón esté feliz. Crecer profesionalmente para que mí mente se expanda. Disfrutar todo lo que pueda. Apreciar lo simple de la vida. Cultivar lo que me hace bien. Y en una de esas, quizá, encontrar un buen ser humano, un ser humano de verdad, con quién compartir un pedacito de vida. Pero eso si, sin hacerme una gota de mala sangre. Me hice mucha mala sangre ya por el tema. Sufrí lo suficiente. Renegue con cosas sin sentido. Aprendí. Me la jugué cuando tuve que hacerlo. Me equivoqué. Y ahora solo quiero dedicarle tiempo y toda esa energía a cosas lindas, no a ponerme mal porque no tengo pareja.  ¿Por qué siempre tenés que estar mal sin pareja, además. 

Yo lo único que quiero y lo único que anhelo profundamente es construir una linda vida, que me dé paz. Y si los vínculos con los hombres me traen desgaste de la energía, prefiero no tenerlos. Ahora, si la persona es buena, pues ahí sí seguramente se merezca un hermoso lugar. Y se lo daremos. Pero no sé lo voy a regalar a cualquiera por la presión social.  

Esa es mí etapa hoy: todo llega sin hacerse mala sangre.  Los vínculos están en esa misma dirección. Llegan sin hacerse mala sangre. 

viernes, 22 de septiembre de 2023

Diario de una multi: Mirar hacia adelante

Cada vez que me toca ir a trabajar presencialmente, me bajo del colectivo y atravieso el Puente de la Mujer. 

Mientras camino, hay días no me puedo decirme qué lado de los dos que muestra el puente me gusta más. Es decir, si me quedo con el lado del puente en si, o bien, si me quedo con el lado donde están las oficinas de grande empresas, el resto de los diques, y los barquitos estacionados.  Por ahora, va ganando por afano el lado de los barquitos.  Pero admito que la vista es una de las cosas que más me gustan de esta etapa. 

Mientras cruzo el puente, además, me pasa algo curioso: me gusta lo que veo y me distraigo tanto que me desconcentro para caminar y es como si rozara la suela de los botas contra las tablas. Eso es incómodo y entonces me repito que no tengo que mirar tanto alrededor , ni atrás ni abajo, sino que tengo que mirar para adelante. Porque cuando solo miro para adelante, camino más cómoda y mejor. 

Eso me hace pensar que lo que me pasa con el puente es un sucedáneo de lo que me pasa con la vida: siento que tengo que mirar para adelante y asistir a lo que la vida traiga. Que si voy para adelante sin entretenerme con los costados, o mirando para atrás, me voy a sentir más cómoda y mejor. 

Pasó finalmente una semana más en la multinacional. Se festejo la primavera y el día del Economista, es decir, de un 80% de los empleados.  Yo celebre la Coca Cola que me tomé con el almuerzo, lo que pude hacer y otro racimo de cosas simples. Reflexioné brevemente sobre el hecho de encontrarme trabajando con Economistas, ex funcionarios públicos, Analistas de Datos, Contadores y Licenciados de Administración. Pero no desesperé. Me propuse integrar las excentricidades de a poco y me va saliendo bien ese punto. Y eso no es poco. 

Si algo agradezco es que finalmente pude llegar al momento de hacer efectiva la transición entre el trabajo anterior y mi trabajo actual. Fue una disolución de mierda, pero división al fin. Y eso celebro hoy viernes, que termine la semana tranquila y no haciéndome mala sangre por un ex empleador idiota que no me pagaba mí liquidación. 

Además, pienso que después de ese cierre desagradable, no solo me siento aliviada de no darme más con esa gente, sino, que siento que mirar para adelante es imprescindible. 

Logré salir de ahí. Recién estoy empezando a entender sin el terror del principio donde realmente estoy. Y si me preguntarían qué quisiera de esta nueva experiencia, de esta nueva etapa profesional y vital, yo respondo: disfrutar, aprender, mejorar mis habilidades, progresar, y tener una mejor calidad de vida. Sí, poder aprender a disfrutar de las pequeñas cosas o de las grandes en estos contextos para mí se convirtió en algo importante. Creo sinceramente que me lo merezco, que me va a ayudar a configurar mí manera de existir en esos lugares y que me va a dar la posibilidad de hacer propio mí laburo y mí manera de ver el mundo en ese microclima. 

De un tiempo a esta parte el 2023 se puso en modo turbo y empezó a sacudirse en un bolillero invisible, con todo y sus cambios.  Me viene muy bien un poco de reflexión, calma, y encuadre. Definitivamente, sea el cambio que sea, uno necesita ir evaluando lo que vive; y cada vez que paso por el Puente de la Mujer es como si cayera en cuentas de que estoy viviendo esto. 


martes, 19 de septiembre de 2023

Yo si te puedo querer, pero no tengo ganas

Qué extraño todo con Galeno. Nos seguimos escribiendo para ver cómo está el otro, pero me sucede que siento un cariño que no tiene que ver con el amor.  Es un cariño de tener a alguien que nos hizo bien cerca pero es también saber a quien uno está dejando pasar a su vida. 

Yo ya se quién es Galeno. Se que esto es lo que tiene para dar, que se siente viejo, pero también se que lo veo como un amigo eventualmente con el pasado peculiar de haber sido una pareja. Y no, no se lo dije porque realmente no se cómo decírselo. Pero es lo que me pasa. Yo lo aprecio, lo respeto y lo quiero, pero no lo tengo ya en el mapa como una persona con la que tenga ningún tipo de acuerdo por ejemplo.  

Es decir que si yo llego a conocer a un tipo que me guste , que me convoque algo, con quién me pase algo de otro estilo, elegiría la nueva apuesta sin dudarlo.  Porque lo que yo tengo con Galeno es una separación como pareja pero no una pérdida de afecto y valor sobre el vínculo humano. 

¿Si me parece lindo? Si, digamos que no lo veo mal físicamente pero nuestra relación jamás se trató de eso. ¿Si le sigo creyendo? Y no, digamos que no demasiado. Por esa razón quizá no le doy el mismo lugar que antes. Porque para mí lo que hizo Galeno tuvo que ver más con el, siempre, que conmigo. Y que haya vuelto a comunicarse para saber cómo estoy también tiene que ver con los deseos de él y no del todo con mí iniciativa. 

De todos modos no estoy enojada. Es solo un análisis y una división de las aguas. Uno no puede darle derecho a los demás a que entren y salgan de nuestras vidas sin consecuencias. Y la consecuencia en este caso es que Galeno se convirtió en un compañero lejano, con quién hablo, pero a quien no puedo ver en el futuro más allá de todos los presentes. 

Se que quizá para él represento algo así como la experiencia que no se quiere perder, la diversión de la zona de confort, o la piba joven que le da pelota,  porque si no otra persona no vuelve.  Es decir, que algún negocio con su ego debe haber... 

Galeno me dejó porque se sentía viejo para estar conmigo. Meses despues, me escribe, se vuelve a chocar con la misma pared frente a detalles tontos y es más toda una pelea consigo mismo contra la vigencia que una manera de quererme. 

Si, suena feo pero es así. Para mí insiste con la versión de si mismo que tenía la energía para estar a mí lado y se choca todo el tiempo con que pasaron años y no es el mismo hombre de cincuenta años que era cuando nos conocimos. 

Lástima que no se dio cuenta antes de que lo más importante en una relación era la confianza para decir: "me estoy sintiendo viejo y no quiero atarte" en su debido momento, y no tanto comunicarse cuando el mensaje está sucio. Rancio. Y te están mirando sin amor. Con ojitos de amiga. 

Para sintetizar, le diría: "yo te puedo querer, pero no tengo ganas". 

lunes, 18 de septiembre de 2023

El cierre real de una etapa

 Hoy cobré finalmente la liquidación de mi anterior empleo.  Fue una situación larga, bizarra, agotadora. Pero cobré y eso quiere decir que ya salde buena parte de los vencimientos pendientes. Lo otro, me quedó obligatoriamente para mañana pero ya me siento mejor. 

Con mí ex empleador, después del llamado de mí papá poniéndole cosas en aviso, volví a hablar hoy. Me contestó que tenía la plata y no me pagó porque estaba enojado conmigo y con lo que había hecho. 

Yo me mordí tanto pero tanto la lengua para no responder, que solo le dije que a mí me habían dado una oportunidad y que yo la había tomado porque son cosas que no se sabe si se repiten en la vida. Y que yo me la había jugado.  Y así, mil cosas más de me dijiste y te dije y todo muy largo. Largo y estúpido. 

Cuando me pago, mi padre lo llamó y le dijo que le agradecía el pago, que yo tenía una familia y que comprendía su enojo conmigo, pero que yo era buena y que no lo había hecho por maldad.  El tipo, se sincero aparentemente un poco más con mí papá que conmigo. 

Le dijo que estaba perdido. Que la administración era un desastre. Que desde que yo me había ido todavía no podía entender cómo me había ido si el contaba conmigo para todo. Que si yo quería volver podía volver y que él me pagaba lo que le pidiera. Que me podía quedar a cargo de la administración porque el se sentía tranquilo conmigo y que no se cuántas cosas más. 

Yo si bien escuché a mí papá, lo escuché al tipo cuando me tocó hablar por mí parte por teléfono, hay cosas que conozco porque lo conozco al tipo desde hace un año y medio y no me las creo.  No, no me conmuevo.  Pero no porque sea mala, sino, porque tendría que haberme valorado y escuchado cuando lo necesité. No cuatro meses después cuando me fui. 

Y además, no tendría que haberme dicho, como si tuviera que exigirle un aumento de sueldo o una empleada más. Son y fueron sus obligaciones con sus empleados, no las obligaciones mías de ir a pedirle que haga lo que debe.  El tipo pretendió que yo le dijera que estaba mal, cuando le venía pidiendo en varias ocasiones a él y al Gerente una ayuda de una persona más. El tipo pretendió que yo le dijera subime el sueldo cuando era obvio que estaba haciendo el trabajo de dos personas por la misma plata. Y dónde jamás me preguntaron cómo me sentía con cambio. Donde jamás me llamaron en marzo cuando la echaron a Cachaba y me dijeron: "bueno, la nueva propuesta es la siguiente". 

¿De qué se queja? 

Eso no es valorar. Eso es dejar pasar las cosas, hacerse el tarado y esperar que el otro en su papel de humillado, vaya a pedir. Y yo no lo veo de esa manera. Veo que si vos laburas muy bien en un lugar te tienen que dar recursos, equipamiento, y te tienen que pagar lo mejor que se pueda dentro de lo razonable; porque vos estás dando tu tiempo y tus conocimientos pero además tu responsabilidad con la posición. No lo tenés que suplicar. El otro se tiene que encargar de ocuparse para mantener a un empleado que supuestamente valoró tanto. Y más si esa empleada te tuvo paciencia y se cansó. 

Me reventó que me dijera eso no por la plata sino porque es todo mentira. Porque no se preocupó y porque a todos les importo un huevo si yo hacía el doble de trabajo de la misma plata, cuando a fin de cuentas todos los reclamos después me caían a mí. 

Se fueron a dar cuenta ahora, cuando tomaron dos personas para hacer mí trabajo más el Gerente y se están agarrando los pelos. Se fueron a dar cuenta ahora el sacrificio y el compromiso honesto que yo sí ponía. 

Hasta que me cansé, obvio. Me cansé de la lógica del verdugo y empecé a buscar. ¿Si mentí? Y si, no me quedo otra. Mentí porque mí lógica no era solamente la de tener un mejor sueldo, sino, la de trabajar en otra clase de lugar.  ¿Y le vas a decir eso al tipo? No, no se lo dije. En eso no quise ser soberbia, ni desmemoriada. Pero si quise ser justa con mí deseo y decir: "me fui porque quise tener un trabajo mejor y punto". 

¿Cómo empezó la búsqueda? Por descontento. Y ese descontento fue culpa de ellos. Porque si no fuera por ese descontento yo no hubiese creído que podía apuntar a eso que para mí era un gran deseo profesional a largo plazo. Y ese descontento fue lo que me dio la fuerza para dar el salto y resultó que cuando pegué ese salto debajo no me esperaba el suelo sino un trampolín hacia otro lugar.  Hacia otra etapa profesional que el quizá en su enojo no entenderá. 

Lamento que haya terminado todo tan tirante, pero no podía perder el dinero. Lamento que el tipo este decepcionado pero no podía dejar pasar la oportunidad. También confío en que seguramente van a encontrar a alguien mejor que yo, o con el mismo compromiso, porque la gente trabajadora existe. Pero espero también que esto les sirva para dar más importancia a las demandas de los empleados cuando surgen. Principalmente de esos que nunca se quejan, que siempre tiran para adelante, como laburaba yo. 

Hoy en día mi empleo es muy distinto en muchas cosas, pero si algo es igual es el nivel de compromiso que yo tengo con mí trabajo. Le pongo lo mejor.  Trato de hacerlo todo lo mejor que puedo, de facilitarle la vida a la persona con la que me toca trabajar, de colaborar , de darle al otro información que le pueda simplificar las cosas. Trato de dar una mano, si, y también me concentro en facilitarme a mí misma mí paso por esos lugares, mí propio laburo y mis propias tareas.  Todo se trata de hacer un poco de mí trabajo y un poco de mí aspecto profesional, algo positivo, algo que sume y que no sea un problema... Porque a nadie le gusta trabajar mal pasandola mal todo el dia. 

Creo que la vida es en algunos aspectos muy fiera y que si le ponemos energía al trabajo, a los vínculos, a la vida....  Seguramente es mucho mejor. Y que si lo pongo lo mejor, además, el trabajo a veces sale más fácil o no pesa tanto. 

Lo que era un peso para mí hasta ahora era el pendiente que me ataba a este tipo. Y me alegra haber cobrado el dinero, me alegra que se haya resuelto. Pero más me alegra saber que siempre hay que decidir lo que creemos mejor aunque el otro se enoje. 

No le deseo el mal. Les deseo el bien. El orden, la calma. Pero creo firmemente que yo tomé una buena decisión. Para mí vida y para mis deseos. Y eso anula cualquier bronca ajena. 

domingo, 17 de septiembre de 2023

Viernes por domingo

 Mi antiguo empleador me cagó el viernes. Fue un día difícil, feo, donde estuve muy enojada por lo que hicieron con mí liquidación y por el hecho capital de que no me la pagaron.  Mastique bronca todo el día y me ayudó el hecho de que justo tuve sesión semanal de terapia para desahogarme. 

Mi papá, escucho todo esto callado. No me dijo nada porque justo el día anterior me había advertido y yo le había dicho que no se metiera. Si, inocente paloma yo, aunque en el fondo lo hice porque para mí confiar en mí criterio es muy importante. Aunque está vez el criterio me falló, mí papá acertó en su mal pensamiento y yo me quedé con menos dinero y con los números en rojo. 

Angustiada como estuve el viernes y parte del día de ayer, ya no sabía que más hacer. Principalmente porque yo ahora trabajo muy lejos, no puedo pedir permiso por estás cosas en mí nueva oficina y porque no tengo vacaciones por el momento para disponer de ese tiempo en el afán de hacer justicia.  Y es horrible esa situación de impotencia cuando es dinero que yo trabajé por completo, que tiene que ver con el proporcional de los días trabajados en el mes, de las vacaciones no gozadas y del aguinaldo. Es decir, todos derechos. Ninguna situación regalada. Y más horrible porque precisamente este mes tuve muchos gastos extraordinarios asociados al nuevo empleo y necesitaba un montón el dinero. Contaba con él. 

El viernes mí ex empleador no solo no me pagó la liquidación, sino que me hizo firmar el recibo mintiendo que me había transferido el dinero a mí banco (y no lo hizo). Pero cuando yo me di cuenta fuera de la oficina, tampoco me respondió los mensajes y audios que le dejé enfurecida. Y, como broche final a esta cadena de vulgaridad y vergüenza ajena, ME BLOQUEÓ. 

Cuando le conté eso a mí mamá, casi llorando de la bronca, mí papá no hizo nada. O al menos, no hizo nada hasta hoy donde escucho que le comenté a mí mamá que me había bloqueado.  Y el que se enojo, ahí fue él. 

Lo llamó por teléfono. Le pregunto por qué no estaba mí dinero en la cuenta y le dijo tenía hasta mañana para pagarme. El malparido este se justifico diciendo que él estaba decepcionado de mí porque yo me había ido de un día para el otro, que él me entregó formación, etc. Dijo que yo no me había comunicado con el. Que no lo había llamado, etc. 

¿Ahora resulta que a este energúmeno le tenía que hacer una cesión de órganos para poder irme de su pyme? Es insólito que un empleador porque te tiene bronca no te pague. Más allá de la bronca, el dinero de una liquidación final siempre corresponde. Allá después los conflictos conmigo por temas de una lealtad absoluta que esperaba tuviera consigo. 

Ni que decir sobre todo lo que se me cruzó a mí para decirle al infeliz. Desde que si hubiera contratado a alguien cuatro meses antes no se hubiera quedado en pelotas, hasta que es una máquina de contratar inútiles porque no puede ser que se vaya una persona y se te desmorone lo administrativo de una pyme. ¿Y el gerente, qué hacía mientras yo hacía un trabajo que él se suponía dominaba? Se rascaba. Y eso, al igual que un montón de otras cosas, quedaron a la luz cuando yo no aguanté más que me cargaran de laburo por la misma plata, me cansé de creerme el cuento de que iban a tomar otra persona, y me puse a buscar nuevas oportunidades. 

Dio la casualidad, o no, que en cuanto me puse a buscar apareció la convocatoria de parte de la multinacional. Y yo apliqué como había comenzado a hacer en algunas ofertas muy puntuales. Y esa aplicación lo cambio todo, más de lo que pienso, porque de otra manera yo estaría trabajando con este patológico desquiciado que pretende que le rindas culto de por vida por lo poco que da, y lo peor, sin saber dónde estaba realmente. 

Mí papá, me confesó a la luz del presente, que el día dónde fue a mí oficina a arreglar las estufas volvió preocupado por mí a casa. Le dijo a mí mamá que ese lugar era un desastre (una verduleria) y que me tenía que ir urgente de ahí.  Pero ninguno de los dos quiso decirme nada porque sabían que yo necesitaba trabajar y que estaba haciendo todo lo que tenía al alcance para conseguir un trabajo mejor. 

Lo cierto es que no se a fin de cuentas si está malnacido me va a pagar. Pero si se va acordar de que no puede ir por la vida cagando a la gente porque la gente un día se cansa de que la quieran pisar. 

No, lo cierto es que el viernes no fui consciente del ataque y no pude defenderme. No pude al menos no firmar, porque actúe de buena fe y me equivoqué. Porque fui apurada, porque tenía que volver a trabajar y porque me sentía mal por tener que dejar de trabajar por este motivo vergonzante. Y termine muy mal ese día, agobiada por todo y sin un peso en la cuenta que correspondiera a este bastardo. Pero hoy domingo, aseguro que el hijo de puta este se habrá llevado una sorpresa que lo habrá dejado pensando, molesto, importunado cuando lo llamo mí papá y le dijo "¿cómo vas a hacer con la plata que mí hija trabajo y no le estás pagando, ***? Porque yo no tengo nada que perder pero vos te estás metiendo con mis hijas. Y mí hija siempre te cumplió y vos no estás cumpliendo con ella, así que te pido por favor que le pagues porque yo si no no voy a resolver las cosas como hizo mí hija, que te firmo todo de buena fe ¿me entendés?". 

Espero que se haya dado cuenta que tiene que poner la plata porque yo no estoy sola, y porque mi papá es capaz de ir a buscarlo donde sea (no ya por el dinero) sino por todas las maniobras obscenas que hizo para no pagarmelo. Por la humillación que me quiso hacer sentir por irme hacia un lugar mejor, como si yo tuviera que agradecerle de por vida que me haya dado trabajo.  Al viejo este, yo le di la tranquilidad de trabajar con una persona responsable y honesta, hasta que me cagó. 

Un viernes por un domingo, entonces. 



sábado, 16 de septiembre de 2023

La decadencia II

 Ayer, fui a buscar la liquidación que no me pagaron. Me tendieron una trampa haciéndome firmar el recibo y diciendo que me habían depositado el dinero en la cuenta porque justo el Gerente y el dueño no estaban por diferentes motivos. 

Todo era mentira pero yo en ese momento no lo sabía y no pensé que habían armado toda esa movida. Yo pensé que había trabajado con otra clase de personas (al menos en este aspecto) así que firmé el recibo y me fui saludando a todos súper bien.  Mí compañera me dió un abrazo enorme, le deseé suerte a las dos personas que tuvieron que tomar para ocupar mí posición (¿vieron que no exageré) y volví a trabajar a mí casa. 

Obviamente yo le tuve que pedir permiso a mí Jefe nuevo para todo eso, le tuve que contar, etc. Una vergüenza que será tema para otro post. 

En la cuenta, no hay nada. Es decir que hicieron toda esa movida para que yo de buena les firmara el recibo y para que no pudiera reclamar.  Porque su intención no fue pagar, evidentemente nunca, sino que fue molestar. 

Si. Me cagaron. Y yo por tonta, por decir no pueden caer tan bajo, trabajé acá casi dos años, les hice muy fáciles las cosas. 

Hablé con el pelotudo del Gerente y le dejé el celular cargado al dueño. Ninguno de los dos me leyó, ni se hizo cargo de un reclamo que más allá de que ya no pueda ir por la vía legal, va por la vía humana, justa, lógica.  

¿Cómo te van a cagar una liquidación final porque te fuiste a trabajar otro lado, avisando correctamente y haciendo todo bien?  ¿Como te hacen eso si no hiciste nada malo para nadie, solamente, lo mejor para vos? 

Dolió eso, parece. Les dolió mucho más de lo que pensaba que una mujer se fuera porque le tocó algo mejor y porque no se quiso conformar con lo que se suponía yo me tenía que conformar. Les molestó que yo no fuera obediente y me la están haciendo pagar. Y si, soy cautelosa en algunas cosas pero en esto pensé todavía que tenían un poco más de humanidad y que no se iban a poner en una posición infantil y resentida con algo que no es laboral o personal o temas de gusto. Es obligatorio por ley. 

Ahora resulta que habiendo trabajado todo el mes en dos lugares diferentes, no pude terminar de pagar mis obligaciones porque un hijo de puta se empecinó en no pagarme lo que me corresponde.  ¿Se puede ser más forro? 

No puedo creer el nivel de resentimiento que a veces tienen las personas porque si. Parece que siempre tenés que estar mal para que ellos estén bien. Parece que de la única manera que esta gente postergada responde es cuando creen tenerte en su poder. 

Y la verdad es que más allá de la liquidación, y de lo que necesito la plata, pienso lo bien que hice en irme de ahí.  Lo afortunada, lo doblemente afortunada que fui, porque me saliera algo más. Lo afortunada que fui por tener la lucidez en ese momento y la valentía para decir: "che, yo estoy segura que me merezco algo mejor" y buscar otras oportunidades, que terminaron siendo este trabajo en la multinacional. Lo afortunada por haberme animado a creer en mí y que me haya salido bien cuando siempre me costó tanto sentir que merezco las cosas. 

Si, hay cosas que no valen el monto de una liquidación. Las oportunidades por ejemplo como la que la vida me regaló, no se compran con dinero. Y eso a mucha gente, como a mí empleador anterior, se ve que le molestó porque creyó que las buenas cosas solo le podían pasar a los suyos, a sus hijos, en inclusive a si mismo. Principalmente porque tenía la tendencia a menospreciar a la gente y creía que tenía todo controlado y de pronto, se equivocó. 

Cómo me equivoqué yo ayer, por confiada, por honesta, por tonta. Pero no por actuar mediante el resentimiento que hace que nada bueno te llegue. 

Estoy triste, la verdad. Decepcionada. Cansada en general por todo el estrés pero principalmente porque esto debería haber sido una etapa terminada. Yo tengo que estar disfrutando de otra nueva etapa, con la mente en esos desafíos, aprendiendo, pasándola bien. Metiendole a la facultad, descansando cuando pueda, etc. No tengo que estar así por esto, pero... 

Todo es culpa de la gente que no sabe ponerse feliz por la felicidad ajena y siente que al entorpecerle algo al otro, se va a sentir mejor.  Hay que avisarle que la plata la puedo recuperar pero que no tienen poder sobre las decisiones de los demás. 

Si. Es un bajón. Por el delirio de un comerciante usurero, de un médico frustrado, de un negociante y cargador consumado, yo tengo que estar pensando como voy a terminar pagando las obligaciones del mes teniendo en cuenta que en mi nuevo trabajo (como corresponde) no cobre el mes completo. Y teniendo en cuenta que deberían haberme transferido. 

Ojalá de alguna manera pueda conseguir el dinero para pagar mis cositas del mes. En este momento, eso me preocupa más. 



viernes, 15 de septiembre de 2023

La decadencia

 Estoy indignada. 

Mañana, recién mañana, tengo posibilidad de ir a buscar el recibo (y espero el dinero) todos correspondientes a mí liquidación final en mí trabajo anterior. Sí. 

Mañana. Hace un mes y medio que trabajo en otro lado y no fueron capaces de transferir el dinero.  Hasta a mí me resulta vergonzoso escribirlo y me siento una tonta por no haberme dado cuenta antes de la calaña. 

Tuve que reclamar ese dinero desde la semana pasada y los papeles asociados a la baja en AFIP. Y hoy le mandé un mensaje a mí ex empleador y dueño del negocio para que me diga algo más certero y el caradura no tuvo la decencia siquiera de responder. Le escribí al Gerente por segunda vez en la semana y ahi mínimamente recibí un trato humano. 

¿Es la misma gente que un mes y medio atrás poco más me despidió con flores? Hasta una torta me compraron y no son capaces de pagar. Es inaceptable. 

Si estoy enojada, sí. Obvio. Trabaje un año y medio ahí y no me pueden responder así, aún mismo yo me haya ido, porque son cosas que corresponden por ley y porque siempre fui una empleada decente con ellos. Siempre fui responsable, buena gente, no hice nada para que le vaya mal al topo, al contrario. Y tampoco , aunque les haya molestado la ida, pueden quedarse con el dinero. Ese dinero me corresponde y  no debería estar perdiendo el tiempo en esto. Si fueran una pyme seria como pretendieron y como no serán, no harían esto

 Pero además, porque no es de buena gente tratarte mal. Es decir, clavarte un visto, comportarse mal, etc. Porque aunque se porten bien o mal además el dinero me lo van a dar, así que... ¿Qué ganan? Y... perder el tiempo , hacer cosas de gente mediocre. Comportarse como gente grasa que no resuelve las cosas si no es a través del conventillo o conflicto. 

Qué mal, realmente. Qué piojosos han resultado todos al final. 

¿Siempre hay que hacer quilombo para obtener las cosas con este tipo de gente tan decadente? Si bien supe que muchos ahí eran demasiado decadentes no pensé que mí empleador fuera tan garca en estos aspectos. ¿Si yo no reclamo, qué? ¿Tengo que mandar carta documento, de verdad, me tengo que poner a buscar un abogado por una suma que no te la gran cosa pero que me hace falta?  Veremos. De ellos depende. Lo que estoy reclamado es justo y si no me lo quieren dar, tendrán que comparecer ante la justicia. 

Por otro lado, pienso... ¿Por qué tanto resentimiento, no? ¿Por qué ese afán de molestar al otro? Eso me incómoda más: es para molestar. Es para hacerme perder el tiempo. Para cagarme el presente. Para complicarla de algún modo. Para correrte del eje. Y eso es ser forro. Cagarte en el otro. Ser un garca. 

Lo cierto es que yo no me di cuenta la cantidad de tiempo que paso sin recibir el dinero, hasta que llegó el principio de este mes y me di cuenta que no había cobrado mí liquidación... y no porque me sobre, sino, porque no daba más del estrés. 

Entiendo que se cobra cuatro días después de irte, pero bueno... pensé que a principios de mes, fecha donde yo cobraba el sueldo, me iban a responder con un depósito.  Pero no. Nada. Ahí empecé a comunicarme.  Y hoy ya me comunique de nuevo con el dueño del circo (nunca mejor dicha la frase)... Y quedé así, no molesta, pero si indignada por la no respuesta. La no respuesta que me hizo escribirle al gerente para que alguno de estos dos idiotas dé la cara. 

Se que si no me quieren pagar tengo mil cosas para cargarlos (registro irregular, pago por debajo del convenio, pago indebido de la liquidación porque paso demasiado tiempo, etc), pero no quiero llegar a eso porque estoy en otra etapa de estrés y la verdad es que me quiero sentir bien. Quiero que me paguen sin problemas, que me cierren la situación sin renegar. Quiero poder disponer del dinero que trabaje y que me gane honestamente para terminar de pagar las cosas del mes. Nada más

¿Cómo puede ser que sean tan resentiditos que cuando te vas a un lugar muchísimo mejor te pongan estás trabas mediocres? Yo si una persona que laburo bien conmigo se va, le pago todo y la dejo seguir su camino. Le deseo lo mejor y cumplo con mí parte para que pueda progresar.  No me hago el tonto con la liquidación, no le clavo el visto, no la hago perder el tiempo.  Pero claro ¿qué otra cosa pueden hacer para joder si no es esto?  

Según parece, a la luz de esto que está pasando, sospecho que quisieron vengarse o hacerme esperar por el quilombo que les supuso mí partida. Pero lo cierto es que tampoco me amargue tanto, porque ni para eso tuve el tiempo al pedo que ellos tienen.

 A través de eso, solo entiendo algo, más allá de la aparente buena despedida y es que me lo van a pagar ese dinero. Si no paga ese dinero por las buenas, lo hará mediante recursos legales que están para estos casos.  No es mí idea, no espero eso, no quisiera eso, pero si lo tengo que hacer , lo haré. Lo haré sin que me importe nada. Lo haré siendo igual de forra que lo que están siendo conmigo. 

 Se que este accionar no es inocente, que se quedaron calientes con la situación como quedó, que al dueño de la pyme no le gustó que me haya ido a una multinacional cuando se le cagaba de risa a la gente que aspiraba a algo mejor y cuando además de reírse decía: "si pero una multinacional es lo que quiere todo el mundo", como si fuera algo imposible de alcanzar. Se que le habrá quedado la sangre en el ojo cuando yo le dije , de un día al otro después de meses donde se hicieron los boludos con ponerme a otra persona y cuando caso no me subieron el sueldo por el doble de trabajo que hacía, que me iba. Y que cuando me preguntó a dónde, le dijera además que me iba a una multinacional. 

Se lo merecía. Se merecía morderse la lengua. Y no, por mucho que quiera, yo no voy a permitir que esté tema me haga explotar. Porque el otro, si explota,  es un burgués, pero yo si me enojo, tengo que seguir construyendo una vida. Y en esa vida, entra el dinero. 

Lo extraño es que yo no me fui enojada del trabajo ese viernes. Me fui agradecida por lo que si, y no ofuscada por lo que me llevo a tomar esa decisión. Puse en la balanza la gran noticia y avancé. 

En ese momento estaba más prendida a lo que venía que a lo que se iba. Confié en ellos, por como fui yo, pensando que iban a ser más coherentes. Más honestos. Pero no. Me equivoqué. Y más en un lugar tan machista donde parece que es pecado que a una mujer le vaya mejor o tenga más posibilidades de las que vos le podes dar. Porque para los machitos dolidos como ellos, es un tema que salgas de ese juego. Y si, les arde cuando sucede. Y acá están las cosechas. 

De hecho, mí ex empleador sabe a ciencia cierta que con lo único que me puede molestar a la distancia o importunar en esta nueva etapa es con el dinero pendiente. Pero hoy se dos cosas con certeza: que hice muy bien en irme, y que si se quedaron calientes van a tener que cumplir igual con sus obligaciones porque no le voy a dar el poder de arruinarme un momento que significa en tantos sentidos la conclusión de años de trabajo, de estudio, de esfuerzo y de generosidad de la vida.

Solamente, quiero mi liquidación final para poder cerrar la puerta de esta etapa y decirles que se vayan todos a la puta madre que los parió.  


miércoles, 13 de septiembre de 2023

La Negra, la chancha y los veinte:

La nueva rutina es una sucesión de hechos. Agenda. Cosas en agenda. Ansiedad a veces por la nueva agenda. Reuniones con el Senior Advisor y reuniones con el CFO, mi Jefe.  Pero también es aprender a estar. A habitarme y a habitar ésta nueva etapa de mi vida. Soy la mujer más joven del Departamento de Administración y Finanzas. Es decir, la mujer más joven que tiene que ver con las gestiones asociadas al dinero. Mí jefe, también es joven, tiene cuarenta años, y tiene una posición de enorme responsabilidad. Pero hay algo claro en la carrera ejecutiva: si sos mujer, y estás en órbitas de dinero, no solo tenés que ser buena sino que tenés que ser mejor. 

Eso no quiere decir que no te puedas equivocar ni mucho menos. Quiero decir que le tenés que poner lo mejor y usar todas tus capacidades para guardar tu espacio.  Está multinacional tiene como directora a una mujer , más allá del ex funcionario público del gobierno opositor a mí ideología política. Y eso quiere decir dos cosas: que las mujeres llegan a ocupar posiciones de decisión en esa estructura y que las mujeres tienen un criterio profesional asimilado.  Pero claro ¿cómo se gesta el criterio profesional? Trabajando y viviendo. Y esa es la etapa donde yo estoy. Haciendo de mí manera de laburar un criterio profesional que me ayude a entender si puedo con estos desafíos nuevos. Si me gusta. Si me siento bien. Si finalmente puede ser compatible con el resto de mí vida.  Todavía me cuesta dormir pero creo que es porque continúan los remanentes de la ansiedad adaptativa que me acompaña desde principios de agosto. 

¿Tanto te puede cambiar la vida en un mes y medio? Esa es la pregunta que quizá se hace alguien desde afuera

En fin... Está a la vista. 

II. 

Por otro lado, parte de esa nueva rutina es escribir bastante menos. Principalmente porque para escribir necesito frenar, estar tranqui y encontrar ese momento. Y eso sucede, sí, pero no tanto como antes... y eso se refleja en que no paso tan seguido por acá. No estoy llegando por el momento con los artículos de la revista cultural donde participo y la novela está en franco veremos, aunque contacté nuevamente a Luis, con quién ya había comenzado a trabajar hace unos meses antes de todo esto. 

El lado positivo es que todo lo que no le dedico a la escritura, se lo dedico a la lectura. Leo bastante si puedo en el colectivo. Logro relajarme cuando lo hago y en muchas ocasiones me ayuda a que el tiempo pase. Pero eso si: todo depende de la intensidad del día. Hay días donde solo quiero cerrar los ojos en el transporte y desconectar mí mente.  El ritmo en las multinacionales tiene una intensidad diferente porque no se trabaja con las funciones en bruto sino que estas están atravesadas por una ENORME burocracia y eso complejiza las tareas o define otra clase de objetivos con mucho mayor alcance que en la mediana empresa. 
Y el empleado obvio que también se tiene que adaptar a eso. Y a veces solo quiero descansar después de todo un día en ese día y vuelta. 

En mi mente, lo bueno es que vengo dibujando personajes mientras viajo en colectivo. Tengo alguna idea de lo que me gustaría escribir a través de ellos pero como digo, no he podido sentarme aún. 

Cabe decir algunas cosas: esta etapa de mí vida también está cruzada con ponerme al día con muchos aspectos que había dejado de lado y de pendientes médicos.  Saqué turno con el odontólogo porque justo una de mis muelas colapsó, también saqué turno con la ginecóloga por control  y con la dermatóloga porque mí rosácea está totalmente descontrolada con tanta movida. 

Por otro lado, la terapia esta haciendo muy de las suyas. Hay momentos en la vida donde se mueven las cosas y vas al diván y también se mueven por dentro las cosas y eso implica abrir nuevas cajas en lo que es la psicología.  Y ni decirlo cuando sos kamikaze y la profesional que te tocó te doma en cada sesión y quedas recalculando como una reina. ¡La energía mental que se me va en mantenerme presente en mí propia vida, Dios mio!  

III.

Es asi. La vida es movimiento, dicen. Y el movimiento implica un desorden inicial para dar de nuevo un lunar a cada cosa. De a poco voy a volver a organizar mí día a día a nivel económico, físico (por eso los médicos), mental (por eso darle lugar a la terapia aunque esté atareada) y académico (por eso hacer malabares para estudiar en medio de una etapa interesa). DE A POCO, si. Lo pongo en grande para hacerme acordar que está muy bien ir despacito. Que así hacen las cosas todos los demás, que así se sostienen las cosas, que así la gente puede vivir una vida con salud mental. 

Por eso, hoy lo principal es ir día a día. Despacito. Tranquila. Sabiendo que hay toda una vida por delante para ir haciendo las cosas. Paso a paso, poniendo toda la energía en el presente y en apreciarlo cuando lo estoy viviendo. En no sumarme a la corrida del otro, al ritmo irrefrenable, que aunque lo tenga muchas veces para hacer partes de mí trabajo, no lo quiero para vivir. 

Mí forma de vivir va a ser diferente porque todo depende de cómo sea mí manera de ver la vida y eso lo estoy aprendiendo muy sólidamente en esta etapa. Me gusta mí manera de vivir, y me gusta mucho encontrarme siendo la misma más allá de algunos cambios. Mí forma de vivir es lo propio , este donde esté, y lo que más feliz me hará también el día de mañana.  Es decir, vivir con arreglo a mis valores, como he vivido hasta ahora, vivir sencillamente, vivir poniendo el ojo en lo que yo se que en el fondo es lo más importante. Lo realmente importante en una vida. 

IV

Eso me pasa, también. Tengo miedo, a veces, de perderme las cosas que me pasan porque no quiero vivir en piloto automático y me desespera el temor a caer en ello. Y cuando llevas una rutina como la que llevo ahora, el miedito esta. De no asistir plenamente a ellas, de no saber apreciar. Y si, por momentos tengo miedo de perder esa sensibilidad que me hace ver la vida con más matices.... y ahí es donde la sensibilidad se vuelve ansiedad. 

Pero... acá estoy. Escribiendo estás palabras. Contando. Contándome. Relajando. Continuando... y no es poco. 

V. 

Obviamente no voy a dejar de escribir aquí. Creo que lo que voy a hacer es sacarme el pudor de escribir en el colectivo. Al caso, ¿a quien le importa, no? Lo máximo que pueden vislumbrar es el borrador de una novela que en algún momento llegará a publicarse. O partes de este diario íntimo/íntimo que es en realidad mí propia vida.  Pero qué mejor que tener una vida propia. Que tener noción de lo que construimos. Que hacer esa elaboración.  




miércoles, 6 de septiembre de 2023

El derecho a sentirlo II

 Hemos hablado con Galeno últimamente. Y a meses de habernos separado, me di cuenta que no siento lo mismo. Es decir, eso es obvio, nosotros nos separamos y sería impropio decir que siento exactamente lo mismo. A lo que me refiero es que ya no siento lo mismo en cuanto a la conexión con él. 

¿Si lo sigo apreciando y valorando y si nos unen cosas muy lindas? Sí. Pero son cuestiones que en mí mente están más cerca de convertirse en recuerdos. Y no estoy segura si lo quiero incluir en lo nuevo. O este algo que es lo más parecido a eso, es decir, una experiencia de recopilación.

¿Para qué me sirve saber de él? ¿Realmente tengo "la necesidad" de tenerlo más presente en mí vida o así como estaba (distanciada emocionalmente) me encontraba bien? Esas son mis preguntas hoy. 

Yo quiero saber de él pero no sé si me quiero volver a vincular aunque sea de una manera amistosa con él.  Digamos que me alegra saber que está bien, que su hija también esta bien, pero que no quiero tener ni sostener nada con él que sería más sólido que una charla eventual. 

Venimos de meses sin hablar y yo vengo además de una situación que por fin encontró a finales de Julio la calma, con Javier.  Necesito tener mí espacio. Sin que Javier me mande mensajes de la nada y me diga cosas tremendas que me hacen morirme o bien sin que Galeno me diga que me extraña y me haga sentir eso, que también lo extraño, porque lo quiero, pero no sé si realmente quiero que esté siquiera al otro lado de una pantallita en el celu. 

No sé de todos modos si volverá a escribir. Nadie dice que deba pasar.  Simplemente tomo nota de lo que siento con esto para tenerme presente a mi misma. 

 Hoy en día, como una ironía, mí vida laboral y personal está con actividades nuevas, estímulos, otro ritmo y otra rutina. Son derivaciones de la multinacional y su partido, que implica también adaptar agenda y tiempos libres.   Pero Galeno, contrariamente, está pasando una etapa muy tranquila, donde no tiene el apremio laboral que tenía el año pasado cuando ocupaba el cargo de Director de Salud de una localidad.  Está bien, tiene más tiempo para ocuparse, y entiendo que está en otra perspectiva de la vida. Son dos etapas diferentes pero por las cuales yo apostaba. Y él me dejó. Y eso me hizo retirar mis fichas. Y ahora esas fichas están puestas en un lugar diferente. Entonces, tampoco Galeno y yo somos los mismos. 

La conexión existe pero sin dudas ha cambiado. 

Cuando nos separamos, hace casi un año, yo era la que estaba más tranquila de los dos. Laboralmente estaba más cerca, más en mí zona de confort, y de la facultad también estaba más cerca. Hoy,  soy yo la que está activa muchas horas por día en la multi, o en viaje, o en home office, y que además tiene presente el resto de una vida.  Y en esa ecuación Galeno sin dudas que está inscripto desde otro lugar. 

Sin dudas, es un buen tipo. Pero no me olvido de que fue el mismo tipo que me dejó hace casi un año y que me dijo que no se sentía conectado conmigo, que se había planteado la relación conmigo. No, no me olvide. Lo perdoné, si, pero no para nada más que para vivir mejor. 

Si, claro que es un buen tipo. El mismo al que extraño, pero a veces. Al que a veces me dan ganas de contarle algo. Al que a veces recordé en estos meses. Al que a veces extrañé desde lejos. Pero eso no significa más que una eventualidad en el camino de una vida. 

Esa es la diferencia. A veces, no es siempre.  Y yo, ya pienso dos veces cuando vienen personas importantes del pasado , porque el presente es otra cosa y del futuro ni hablemos. 

Yo también tengo derecho a sentir muchas cosas. 

domingo, 3 de septiembre de 2023

Revisionismo histórico

 Hoy me levanté muy temprano para ser domingo de lluvia. Tipo nueve me preparé el desayuno, lo tomé en la cama, e hice algo que no hago casi nunca: mirar televisión, o más bien, documentales de historia argentina. 

Esto de analizar la historia es algo que me gusta hacer desde siempre. La historia me gustó desde pequeña, y en algún momento pensé en estudiar Historia para ser profesora si no estudiaba Letras. Hoy, que estoy estudiando y trabajo en función de una Licenciatura en Administración, y me encuentro trabajando en cosas tan lejanas a eso, sin embargo, me sigue latiendo la historia por debajo de la piel. Ese interés intenso va junto a la literatura y al arte en general. 

Mientras miro estos documentales, obviamente, entiendo que la adherencia o el rechazo se basa en mí ideología. Pero si algo puedo establecer más allá de la ideología es que siempre hay un segmento de oscuridad buscando una grieta para aparecer. 

Y que en medio de esa oscuridad, de esos miedos que atravesaron históricamente a facciones sociales, la gente siempre tuvo el coraje de seguir viviendo. Cómo pudo. Y manteniendo también su ideología. 

Hoy en día mucho se habla del rechazo a grupos. Es un todos contra todos feo. Y a la vista de este revisionismo histórico, no me sorprende pero si me mantiene atenta a interpretar la realidad.  Porque si bien es más difícil analizar lo que se está viviendo cuando se está viviendo, yo creo que es necesario. 

O al menos, para mí es necesario saber qué pasa en un país en donde vivo, donde quiero formar mí vida, donde vive mí familia, donde crecerán mis sobrinos. Me interesa entender las noticias, lo que sucede y dónde pega cada cosa.No funciono demasiado bien evadiendo. No funciono diciendo todos son iguales, porque me pesa más la curiosidad y el interés de saber que soy una mujer en un tiempo determinado donde sucedieron cosas y esas cosas dieron paso a lo que me tocará vivir. Quiero entender hasta donde pueda esa complejidad.

Aunque sea solo una joven de menos de 30 años, que seguramente vea mucho bajo mis ojos en las décadas que sigan, lo único que anhelo es mantener una capacidad crítica de la realidad. Ejerciendo un criterio propio, pidiendo pensar lo que me plazca. 

La Historia no son hechos aislados. Pequeñas epocas. Mandatos aislados. Programas. Recortes. Ampliaciones.  Hay mucho más y todo está conectado, como una forma de explicar razones y motores para las cosas que pasan. 

Revisar, estudiar, entender y leer, es en este momento me parece súper importante.  Nadie sabe lo que va a pasar pero si todos tenemos acceso a interpretar lo que pasó. 

Sigo entonces en este domingo de revisionismo histórico, lluvia y desayuno en la cama. 


sábado, 2 de septiembre de 2023

Diario de una multi: Probabilidad

Los días en la multinacional empiezan a sumarse. Ya estoy cerca de cumplir el mes allí y realmente en este sentido el tiempo no se relaciona para nada con la intensidad. 

La verdad es que tuve que acomodar toda mí agenda de nuevo , incluida la facultad, lo cual fue un estrés muy grande porque eran las consecuencias de acomodarse a toda una idea nueva de la rutina que uno tiene a diario. Acomodar actividades no solo depende de uno, sino, de la voluntad del otro. Y encontrarse con gente que entiende que uno está cambiando por cuestiones laborales es muy reparador para esa cantidad de estrés que traen los cambios grandes. 

A medida que pasan los días entiendo que es un cambio grande el que atravieso. Quizá no me di cuenta a principios de este mes el cambio que estaba iniciándose porque, francamente, venía en el medio de una vorágine enorme... Pero ahora si me estoy dando el espacio de asistir al propio cambio. 

Yo trabajaba en un lugar muy diferente en muchos aspectos y me había acostumbrado a eso. Éramos pocos. Era un ambiente donde en muchas cosas era súper informal. Me quedaba cerca de mí casa y de la facultad. No tenía alrededor grandes estructuras o perdonas con notoriedad pública. Todas las gestiones eran más simples, y en general, el nivel social también era mucho más simple, igualito al mío.  Ahora, no trabajo así. Trabajo en una multinacional y eso implica hallarme en un montonazo de espacios que son nuevos para mí. Los cuales representan un desafío porque jamás experimenté algo igual. 

Cuando hablo con gente cercana de esto, doy el ejemplo que surge en charlas cotidianas. Te encontras con una persona que te dice: "si, a Fulano de un día para el otro le cambio la vida. Paso de estar acá a allá".  Y eso es, precisamente, lo que me pasó a mí. Así tal cual. De un día para el otro, me cambiaron un gran porcentaje de la vida que hace al entorno, a la rutina, a lo profesional y a lo cotidiano asociado a esa oportunidad. 

Obviamente, asimilar todo eso me cuesta. No sé muy bien como reaccionar si  toda mí vida disfruté mucho los ambientes sencillos. Si siempre hice con lo que me tocó y no me obsesioné para nada con las grandes esferas. Sé que hay gente que es capaz de hacer cualquier cosa por el dinero pero yo pienso al dinero como un medio para mejorar las cosas, no como un superpoder.  Y así también buscaba las oportunidades profesionales: como un sinónimo de mejora y no de notoriedad o exposición o cartel. 

¿Si estoy agradecida? Claro que sí. Todos los días agradezco a la vida que me haya regalado la oportunidad de demostrar mi capacidad. Todos los días agradezco que está vez si esté resultando, después de tantos años de estudiar y de tratar de progresar, de estar mejor, etc. A diario entiendo que hay mucha gente que quisiera laburar en estas algas esferas. Pero también entiendo que mí manera de vivir es diferente, que por algo estaré aquí y que no tengo que pedir perdón porque haya caído en un lugar privilegiado sin tenerlo en claro desde el día uno. 

Principalmente, porque ahora formo parte de una gran esfera laboral que en nada es como todo lo que conocía y me digo: "yo la verdad es que busqué otras oportunidades porque mí sueldo no me alcanzaba y porque quería aprender más; y la vida se la rifó con esto, es muchísimo más de lo que hubiera imaginado". 

¿Para que la vida me habrá dado está oportunidad, no? Yo creo que es para que disfrute, para que progrese, para que aprenda y para que ayude. Es decir, todas las razones por las cuales siempre le pedí a la vida oportunidades. Si, yo a la vida no le pedí cosas concretas, pero siempre pedí oportunidades. Que no me deje de dar oportunidades para poder poner de mí parte lo necesario y así estar mejor.  Hoy en día es una de las veces donde siento que después de luchar mucho tiempo, la oportunidad está. Y agradezco tenerla para aprender a disfrutar, para progresar, para aprender y principalmente para ayudar. 

Sin dudas que esté agradecimiento también está cruzado con la desorientación, con la vergüenza, con entender mil cosas nuevas a nivel simbólico que hace a la vida profesional. Es decir, a como se vivencia la vida profesional en empresas grandes después de haber trabajado siempre en estructuras chicas. 

II. 

Un ejemplo de toda esta experiencia que data de los primeros días es que pasé de trabajar en un lugar donde salía a comprar el almuerzo en un barrio donde  los camioneros cercanos me decían que hermoso culo cada dos pasos, a otro lugar, en pleno Puerto Madero, donde la misión más difícil es poder conseguir un sándwich por menos de $2000. 

Pasé de laburar en un lugar donde estuve cuatro meses pidiendo por favor que me contraten a una asistente porque no habían sustituido a una empleada que desvincularon, a un lugar donde sin que yo lo pidiera el día que llegué tenía computadora asignada con todas las credenciales, la tarjeta de identificación, una solicitud a sistemas para todos los elementos necesarios, y un lote de otros elementos que son necesarios para el laburo cotidiano. 

Claro que me va a costar acostumbrarme algún tiempo. Claro que al ser mí primera empresa multinacional me va a parecer muy grande el cambio. Claro que me va a dar vergüenza que me vaya bien porque me voy a seguir poniendo colorada. Claro que me va a costar aceptar la felicitaciones de la gente que se entera, que sabe del sacrificio y que se alegra. Claro que voy a ir vestida más sencilla que el resto. Claro que voy a defender mí ideaologia. Que voy a seguir viendo la vida con la misma humildad y humanidad de siempre. Claro que me va a dar gracia la gente de clase alta. Claro que me va a costar acostumbrarme a trabajar en camisa todos los días, a tener reuniones permanentes, a tener que vincularme con directores, a que mí jefe sea un Contador pituco que vaya en traje impecable y zapatos. 

Claro que a mí me va a parecer rarísimo todo este nuevo periodo en mí vida de mejora social. Si bien trabaje casi diez años para estudiar y buscarle la vuelta, no dejo de asombrarme. Vengo de una familia trabajadora. Mí papá es albañil. Desde siempre estuvo muy visible para mí, no por suerte de manera directa, la diferencia social. Siempre fui muy lúcida en entender que no todos teníamos las mismas oportunidades y que yo me tenía que esforzar para llegar quizá a un lugar donde otro ya había nacido ubicado.  Pero, la verdad es que nunca me jodió eso.  Entendí enseguida que había cosas a las que iba a poder acceder, otras que no quizá, y me preocupe en esforzarme para tener todo lo que pudiera desde el lugar donde estaba.  Es decir, el lugar desde donde podía construir mí futuro. 

III.

Insisto, esto es mucho más de lo que me imaginé que alguna vez me iba a dar la vida como regalo producto del sacrificio y del esfuerzo y de la fe indestructible. Este futuro no me lo imaginé ni soñando. Y si, afortunadamente, me sigue pareciendo una pasada. Me sigo asombrando por las cosas buenas. Sigo pensando que hay que valorar lo que uno tiene. Que no es todo lo dado porque si, y que hay que ser agradecidos. 

Y eso está bien. Me va a parecer raro hoy en día hasta que me acostumbre y haga mí propio filtro, porque la realidad es que por otro lado todas mis acciones iban siempre en la búsqueda de una vida mejor. Que está vida mejor era una cuestión de probabilidad y ocurrió.  Es decir que ojalá llegue el momento donde acepte lo que crea beneficioso para mí y que descarte lo que no quiera modificar de mí percepción o mí esencia.  Y pueda finalmente disfrutar. 

 Hay cosas que para mí no son negociables. Lo tengo clarísimo. Y hay cosas, en función de objetivos personales, a las que le pongo lo mejor de mí para aceptar.  

Seguiremos viendo para qué me toca andar por ahí. Seguramente con el tiempo me dé cuenta de los motivos por los que sí pasó, entre las miles de probabilidades.