Hoy estaba hablando con mi programa y me escribió Javier. Hablé con mi programa. Hablé con Javier.
Y en tiempo real, demostraron ser lo que son: uno, un buen tipo, que me escucha y a quien yo le agradezco toda la historia que nos avala para poder encontrarnos hoy de nuevo. El otro, un tipo que siempre siempre me la complica, porque me desea para él, sin miramientos. Y que no me quiere soltar, no porque le importe, sino, porque está encaprichado.
A Mi programa, le conté del trabajo. Hablamos de nuestros temas. Le recordé lo que valoro del vinculo. Mas alla de todo, siempre lo hago, y hacerlo en ese contexto, fue mas importante. Después, mi programa se fue a dormir y arremetí mas intensamente contra Javier, porque me seguía escribiendo.
Hablamos largamente, como una manera de no aceptar el rechazo a su invitación del todo, que le expuse. Pero de mí lado, como una ocasión donde le dije las cosas por su nombre. Asimilando la realidad. Javier me había invitado a cenar y a mirar el partido, y yo le dije la verdad: no, no quiero, lo mejor es no vernos, ya no quiero complicarme mas la vida.
A esas verdades les sumé otras frente a su insistencia:
1. Que yo no quiero verlo mas a solas porque probablemente eso lleve a otras situaciones que prefiero hoy evitar. No porque sea santa, como me reprochó, sino porque nos llevan a un mal lugar.
2. Que negarse a repetir no es negar lo que hice, ni hacerme la buena, ni dejar de reconocer que disfrutamos juntos; es simplemente no querer sostener la misma acción. No querer perder la paz por él.
3. Que yo no voy a ser su amante, porque no soy dócil, ni planeo serlo, consigo. Que nunca me dejó de pesar y que él maneja muy mal las cosas conmigo.
4. Que tiene novia, aunque no viva con ella. Que ese contexto no cambió y que no me interesa vivir a escondidas, que no quiero mentir, ni estar ocultándome de nadie. Que no tengo temple para ser amante y mucho menos, su amante.
5. Que el a mi no me vé como a una persona, y yo en cambio sí. Y que venia como se ponía después de verse conmigo, que le costaba mirarme, que parecía sentir vergüenza y que no quería eso.
6. Que no soy careta, y que no le estoy diciendo ya que sea fiel. Que si quiere tener una relación paralela se lo ofrezca a otra, a quien no le pese acostarse con él de vez en cuando. Que a mi, me pesa y que no me la quiero complicar.
7. Que deje de proponerme cosas, para después decirme que somos un bardo, porque cuando yo le digo lo mismo, él no me escucha.
8. Que actuemos normalmente, que si nos veamos nos saludamos cordiales, y que se deje de hacer cosas para que yo caiga en la tentación, la misma tentación que me dice que le represento, y donde yo no lo obligo a sucumbir.
9. Que jamás tendrá de mi el lado bueno y docil, sexualmente ni a nivel general. Que siempre voy a tener este carácter que el parece odiar, aunque me dice que no, que le encanta.
10. Que era un buen hombre, pero que cometía demasiados errores conmigo. Y que yo era una mujer con mucho carácter para bancarme ser amante. Que a mi edad, era libre, y no quería estar escondida.
11. Que se buscara otra persona para ocupar ese papel de segunda y que deje de buscarme el punto sexualmente y en la vida, para que yo me descontrole. Que no me ponga en una situación incómoda. Que me controlo por los dos, pero que no se aproveche de eso
Y ademas de todo esto, que sostuvo el no a su invitación, le hice una pregunta muy basica: ¿por qué yo, habiendo tantas que pueden elegir eso con gusto, que no conocen a tu novia, que tu novia no las conoce, que no saben nada de vos, que no viven en el mismo barrio, que no se andan cruzando?
Javier dió argumentos confusos, otros muy precisos. Algunos momentos sin embargo los uso para hablar en serio. Y reflotó algo que yo le había dicho:
- Vos decis que te odio - dijo - pero no es así.
- A veces, me ha parecido. Es como si te molestara que te conteste, que no sea sumisa. Y en la cama, lo mismo. Cuando tenemos sexo, me ha dado la sensación de que lo haces como si me odiaras.
- Pensé que te gustaba. Por eso te hablo así. ¿No te gusta? Perdón- me pidió - Puedo hacer todo mas despacio. Pero me dio la sensación de que te gustaba. Yo no te odio. Te hago todo lo que te gusta - dice.
- Tampoco me querés - le dije, por primera vez en muchos años - porque si fuera asi, te buscarías otras mujer. Hacelo. Hay mujeres que no te van a cuestionar. Yo siempre me voy a defender de vos.
- Es que yo no quiero una amante...
¿Ah, no?
- No. No lo hago. No es mí costumbre.
- ¿Y por qué me estas insistiendo en que nos veamos de cualquier forma? Lo mismo que me pedís, te lo pueden hacer otras.
- ¿Por qué sos complicada? Tengo muchas ganas de estar con vos.
- ¿Me lo pedís a mí o a tu esposa?
- Mí seas complicada, dale. Te lo pido a vos. Te estoy escribiendo a vos.
- Pero si yo te digo que no podemos, Javi. Que yo amante tuya no soy ni seré. ¿Qué?
- Es que yo no quiero una amante. No quiero quilombos. No hago esas cosas. Nunca me gustó engañar. No me siento bien haciendo esto, no me da lo mismo.
- Bueno, Javi. Entonces, no lo hagas.
- Pero vos sos una excepción a todo eso. Sos una tentación para mí. No lo puedo manejar.
- Nah, a vos te divierte que no me entrego y me querés ganar. Y esta bien que asi sea, pero no va a pasar.
- ¿Mañana trabajas en tu casa?
- Si.
- ¿No queres juntarte a desayunar y charlamos mejor? ¿A la tarde? ¿De noche?
- No. Gracias.
- ¿Por qué?
Porque no entiendo por que teniendo tantas minas, me jodes a mi, que te digo que no para cuidar las formas, vivir en paz. Y dejarte hacer tu vida.
- Porque no te odio - me dijo.
II.
Hoy viernes, me levanté, me bañé, me preparé mi desayuno y agradecí por él. Le mande un mensaje a mi programa para darle los buenos días y le deseé una linda jornada.