I
Siempre supe que llegaría este día. De
una manera u otra, a lo largo de estos casi dos años y medio, desde la primera
vez que asistí al cuadro, supe que en algún momento
aquello tendría fin. Supe, no puedo explicar como, con el
carácter de una certeza, que alguna vez las vueltas de la vida serian
diferentes a lo que yo estaba mirando y aquello siempre estuvo lejos de ser un
acto de fe. Supe también que, principalmente a nosotros dos, la vida nos encontraría diferentes,
porque el tiempo, ademas de cambios, trae consecuencias. Contrariamente,
lo que seria lógico suponer es que el tono de este "yo
sabia" esta cubierto de un regocijo interno casi imposible de narrar, sin
embargo, nada tiene que ver con eso y es mas bien todo lo contrario.
Todo empezó el jueves. En la mañana del jueves me
llego por mensaje el aviso, no puedo entender por que, pero sentí la especial
necesidad de asistir a esa reunión, con una finalidad determinada: mirarlo,
asentir con la cabeza, y confirmar el cierre de una etapa con un alguien
completamente fundacional en mi vida. Que novedad, pensaran, quienes nos
conocen y especialmente, quienes me conocen a mi. Sin embargo, para mi si era
lo que se dice una novedad porque en relación a la ultima vez que lo vi, hasta
ahora, me pasaron cosas desde el punto de vista mental respecto a lo afectivo,
que representaron el reconocerme ciertas cosas necesarias, que hicieron
valedero lo bueno y lo malo de este estado de conciencia,ahora, ineludible.
Gracias a ciertos acontecimientos hoy se que desperte de una larguisima
epoca de adormecimiento de la que pense no podria salirme ni desmarcarme nunca.
Ocurrieron, en estos dos meses y monedas, hechos que me hicieron pensar y
que, finalmente, me sacaron del automatismo donde estaba sumida, hace ya
tiempo. La necesidad de verlo, insisto, no era siquiera para hablar de nada en
especial sino, mas bien, para resolver algo interno en mi, como si quisiera
reunir dos partes diferentes, que se mantuvieron muy lejanas, y que necesite
volver a juntar durante muchísimo tiempo, sin poder hacerlo del todo.
El viernes, pese al saber que si me acostaba tarde
no podría levantarme temprano, no cambie mi conducta ni trate de
conciliar el sueño, acostándome a la hora de siempre. Hubo una contradicción que me transito
siempre en torno a mi grupo social y específicamente, en torno a el:
una vez que nosotros rompimos contacto, estar allí adquirió un
doble significado; seguir
manteniendo mi lugar y aprender, asimismo, a vivir con lo que nos había pasado.
Por mas doloroso que fuera, desde el minuto cero me propuse saltar el dolor, sin esquivarlo. El hacerlo, siendo como soy, me llevo mucho tiempo. Todo mi cuerpo y mi mente hicieron esfuerzos impensados por eludir, negociar y tapar, lo que yo sentía - desde otro punto de vista - que tenia que pasar, transitar, asumir y capitalizar para mi vida. No se puede vivir sin sufrimiento y taparlo no me iba a ayudar. No me iba a hacer crecer ni vivir una vida llena de sentido. Habiendo pasado tantos años guardándome las cosas, en general, con este dolor que fue un punto de inflexión para mí, supe que lo tenia que utilizar para mejorar y para aprender, no para condenarme. Fue muy difícil, porque me condene mas de una vez, también llegue al punto donde deje de hacerlo, acepte el curso de los acontecimientos y me abandone a lo que pasara, a los dividendos que me habían quedado, después de todo lo que había tenido que aprender. Además, recientemente, cuando lo afectivo volvió a ponerse en discusión interna para mi, acabé por entender otro montón de cosas que había dejado inconexas dentro, con la llegada de una persona nueva, que, al margen de como se dieron las cosas, me conmovió como hacia muchísimo tiempo no me ocurría. Este despertar afectivo, este corte en una época de adormecimiento que parecía interminable, me lleno de alivio, de miedo y de desconcierto. Todo aquello se conjugo en un licuado de vivencias que empezaban a adquirir sentido solo en correlato con otras y empezaban a encontrar su lugar definitivo en mi memoria. Dos años de ceguera emocional se interrumpieron con Divino y eso no fue un acontecimiento menor para mi. El verlo a Él luego de eso dejo de ser una habitualidad. No obstante supe que no desencadenaría una corriente virulenta de sentimientos y emociones desbordadas; me calmo mucho entender que, definitivamente, todo lo que yo sospechaba como macerado había terminado de asentarse en tierra, para no levantarse mas. Como si esto fuera poco, finalmente, las consecuencias de esa otra reunion que parecía tener solo fines jurídicos, me hizo tomar contacto con un universo de otras cosas que excedían al pasado y al mismo tiempo, lo pormenorizaban de manera total.
II
Este proceso interno tuvo su propia manera de
reflejarse sobre la superficie y la estructura interna del grupo que una
vez habíamos sabido compartir de manera plena. Tambien fueron los
acontecimientos mas recientes los cuales me hicieron notar mi actitud
oscilante, durante dos años y su motivo. Es decir el hecho de que siempre
oscile entre desparecer y quedarme y lo que fui haciendo, entre negarme a ir y
el asumir que me asustaba enfrentarme a su trato, fue decidir llegado el
momento, un rato antes de irme, que quería hacer, pero nunca me dispuse a
resolver el problema de fondo. Cuando no tenía energías para decidir,
"me quedaba dormida" eludiendo lo que para mi representaba esto, y así el mecanismo de "no me da miedo ir, simplemente sucede me quede
dormida", funcionaba, aunque parezca muy tonto. Varias cosas funcionaban,
cabe decir, hasta ayer. Ayer donde apenas me desperté me dije que no
había mas espacio para el miedo, guiada por una especie de intuición sobre la
que no encuentro palabras para explicar. Me dijo que el miedo era solo eso, que
las cosas seguirían iguales, que no me iba a sorprender nada y que yo estaba en
orden interno como para resistir el afuera. Me dije, especialmente, que esto
era un asumir para modificar, y no para regodearme. Hoy mas que nunca
tengo la sensación de que todo esto estuvo en conexión con una corriente interna,
que me dio especiales intenciones de ir. Ir, insisto, no implicaba tratarlo en
lo mas mínimo, simplemente, se centró en cerrar una etapa, ahora, habiendo
incorporado a mi misma nuevamente el componente que implica la posibilidad de
saber que puedo sentir deseo en torno a otras personas. Nunca fue lo mismo para
mi verlo estando con el deseo elidido, y nunca lo había visto con el deseo
puesto en otra persona distinta a el, o en realidad, en todas las demás personas que no fueran El. Eludir mi deseo de hablar, incluso, lo único que me
hacía sentir era un escollo en el pecho incapaz de negociar ni disfrazar la
realidad. Me acompañaba todo el tiempo la sensación de cosa amputada, de la que
solo miraba las hilachas y me debatí durante mucho tiempo respecto al hacer y al
cómo. Por su parte, el haber pasado dos años queriendo hablar con una persona sin
poder hacerlo es una experiencia que no le deseo a nadie tener que atravesar,
especialmente, cuando esta a pocos metros y en pareja con otra mujer; y sin
embargo nunca deja de depositar la misma mirada tormentosa, con
sentimientos conjugados, en cuanto se encuentra con el rostro de uno.
Uno, sin embargo, pervive y aprende incluso a seguir adelante con la certeza de que sera lo que siempre va a mirar de costado pero lo que nunca tendrá el coraje de elegir. Y uno, ademas, se resigna, sigue adelante con su vida, conoce personas nuevas, sale, conoce mas gente, no se conmueve, hasta que realmente se conmueve y se da cuenta que, en el camino, pasaron dos años y medio entre una cosa y otra y que pensó en esquivar el dolor mas de una vez, pero que habiendo pasado por la experiencia, se alegra de todo lo que aprendió, al final. Que valió la pena todo lo sucedido al encontrarse sola, pero que a veces se le hace referencia a una época oscura de su vida, si se habla de esos tiempos. Uno intenta ademas buscar en su interior todo el sedimento productivo para sembrar la tierra del presente, de una mejor manera, poniendo en juego todas las competencias adquiridas, prestando especial atención en no cometer los mismos errores, ni desde sus acciones ni desde el consentimiento del accionar de los otros. Así, finalmente, aprende. Y desde el aprendizaje, decide someterse a la ultima prueba, para darse por satisfecha en su búsqueda introspectiva, para rellenar la grieta, para no sentir que todo había sido un eterno antes y después de El.
Uno, sin embargo, pervive y aprende incluso a seguir adelante con la certeza de que sera lo que siempre va a mirar de costado pero lo que nunca tendrá el coraje de elegir. Y uno, ademas, se resigna, sigue adelante con su vida, conoce personas nuevas, sale, conoce mas gente, no se conmueve, hasta que realmente se conmueve y se da cuenta que, en el camino, pasaron dos años y medio entre una cosa y otra y que pensó en esquivar el dolor mas de una vez, pero que habiendo pasado por la experiencia, se alegra de todo lo que aprendió, al final. Que valió la pena todo lo sucedido al encontrarse sola, pero que a veces se le hace referencia a una época oscura de su vida, si se habla de esos tiempos. Uno intenta ademas buscar en su interior todo el sedimento productivo para sembrar la tierra del presente, de una mejor manera, poniendo en juego todas las competencias adquiridas, prestando especial atención en no cometer los mismos errores, ni desde sus acciones ni desde el consentimiento del accionar de los otros. Así, finalmente, aprende. Y desde el aprendizaje, decide someterse a la ultima prueba, para darse por satisfecha en su búsqueda introspectiva, para rellenar la grieta, para no sentir que todo había sido un eterno antes y después de El.
Es por eso que un sábado se levanta, como
tantos sábados desde hace dos años, y se encamina al mismo lugar
esperando encontrar lo mismo. Esta vez, incluso, toma noción del miedo a verlo,
ese miedo estúpido pero real, y decide enfrentarlo. Por eso, aunque se haya
retrasado mucho, se ducha y se cambia igual, decidida a hacer lo imposible por
cumplir con la promesa que se había hecho a si misma: no seguir perdiendo el
tiempo ni las oportunidades para reconciliarse del todo con lo emocional que represento
en su vida y corroborar que se le dio la vuelta entera a la cuestión. De
eso se trataba la ultima prueba, efectivamente, de juntar el pasado con el
presente, de corroborar ese renacimiento afectivo y de sonreír por el
saber que, finalmente, todo se organizo. Y por eso uno va, o en realidad yo fui; decidida a terminar de cerrar una
historia, sabiendo que tanto como el esta en pareja, yo me siento mas
parecida a la persona que era antes de conocerlo; y esos dos acontecimientos
parecen obedecer a un orden mas positivo: el que estemos bien, ambos, así no
sea con el otro, tal como le recalque cada vez que pude, dentro del periodo
donde se desarrollo nuestro romance.
III
"Por nuestro bien, porque estemos bien mas allá
de todo, así no sea con el otro" recuerdo que le dije, esa noche, cuando me pregunto por que
brindar, antes de seguir comiendo y hablando de otras cosas, porque en el
fondo, siempre fuimos pese a todo gente que tuvo cosas en común, es decir, una
manera de entenderse que fluía con extrañeza cuando estaba a la vista de que nos distanciaran
tantos años. Si bien me estaba explicando los motivos de su negativa,
quedo desconcertado al escucharme decir el por que de mi brindis.
Recuerdo haberle explicado que me importaba mucho el que ambos fuéramos
felices, a nuestra manera, sabiendo que probablemente - por la diferencia de
edad, por la clase de vida, por las nociones dispares, por la falta de
voluntad, por el miedo, por los prejuicios, entre tantas otras cosas - lo
nuestro no tenia planes de prosperar como quiza si lo hubieran tenido
otras relaciones mas convencionales. Yo lo había intentado, y sabia que
podía perder, pero este hecho, no me hacia dejar de quererlo y en función a
eso, había llegado a ese punto de sinceridad tan particular. Le dije que
aceptaba lo que me decía, que me importaba que estuviera bien y que el tiempo
se iba a encargar de organizar todo, inclusive, lo que a el le parecía tan
terrible, es decir, que lo quisiera. Me dijo - hoy lo recuerdo y me
da un poco de gracia - que la vida era muy puta y que, sin que pudiera entender
la razón, lo había cruzado conmigo en un estado de imposibilidad afectiva tal,
que lo hacia incapaz de negociar con mis sentimientos y menos con los suyos.
¿De que se sorprendía, al cruzarse conmigo? Eso siempre me lo pregunte y nunca
me anime a decirle nada. De mi lado, yo no me consideraba nada demasiado lejano
a el, como tampoco, en su momento considere que fuera demasiado
tarde para nosotros. Simplemente, lo veía un poco mas complejo de lo común, pero no de naturaleza insalvable, y eso que no pedía casarme y tener
hijos consigo, para considerar que aquello funcionaba o no. El merito había estado en poder tratarnos con tanta soltura, cuando en otros casos, esas
cosas no pasaban; ese era mi punto de vista. El merito, como se lo dije,
para mi había sido siempre el habernos encontrado contra toda posibilidad
etaria, contra la disparidad manifiesta de vidas, contra 23 años, lo que no es
poco y aun mismo todo, poder mirarnos y entendernos como si nos conociéramos de
hace años. "Quisiera que no me pase lo que me pasa con vos, quisiera no
tener tanta afinidad. Es muy complicado, porque podría sentirme bien con
cualquier otra mujer de mi edad y sin embargo, no me pasa lo que me pasa con
vos con ellas; no me llevo de esa manera, no fluye de la misma forma. Con vos
me siento bien, me río, y al mismo tiempo, para mi cambia algo cuando te veo
entrar a una lugar, no se como decirlo, pero se que estas ahí, es como si lo percibiera en el cuerpo " argumento. Yo me lo quede mirando, callada,
esperando que se diera cuenta de todo lo que me acababa de decir y de la
decisión que estaba tomando, a su vez. "Te juro que no puedo,
de verdad, no puedo; con vos no puedo hacer lo de siempre y al mismo tiempo,
tampoco puedo lo otro, porque soy un cobarde... " me aseguro. "No
estoy en condiciones de tener una relación, y con vos, al mismo tiempo, me
pasan cosas que no pueden ser, con la edad que yo tengo, no me puede pasar
esto. Sos tan joven, vos, tenes que tener en cuenta eso, vas a conocer muchas
personas, muchas cosas. Yo voy a parecerte un tonto " me decía.
"Sabes que no, no digas eso" contraatacaba. "Quizá en un
tiempo las cosas cambien, y sea yo el que te diga todo esto, y sin embargo, vos
ya no sientas nada por mi, te parezca un viejo estúpido y estés al lado de una
persona, de otra persona" argumento. Yo asumí sus palabras como un
consuelo de tontos, nada mas y lo suyo fue un argumento que no hizo ni un poco
de mella en mis sentimientos.
Durante esa noche de febrero, que parecía ser la ultima charla tan abierta entre nosotros, tenía misteriosamente la misma sensación que me invadió unos meses después, en la cocina de su casa, donde después de haber dado vuelta el tablero (pero, ahora, de la forma inversa, es decir dejando que nos gane aquello que no podíamos explicar, en mas de un sentido) otra vez nos sentábamos a hablar. Y no es que yo estuviera arrepentida de algo de todo lo que estaba pasando, sino, mas bien, todo lo contrario. Quería que las cosas fueran así y aun mejores, me sentía dispuesta a abandonar mi habitual pasividad; y empiezo a sospechar que en esos dias yo no quería vivir la vida de brazos cruzados, pese al miedo que me generaba dar pasos tan agigantados, sin tener casi nada de experiencia frente a una persona que había vivido mucho mas que yo, en todos los sentidos posibles. Sin embargo, no iba a poder ser para nosotros. Por su parte, decía que sentía, pero que no podía; que no estaba seguro de como era volver a sentir amor por alguien como yo, a su edad, y que no quería correr el riesgo de lastimarme, si las cosas salían mal, porque de solo pensarlo, eso le generaba un malestar muy grande.
<<Lo que menos quiero es lastimarte y que vos sufras, te lo juro.
Puede parecer todo lo contrario, entiendo que sientas eso, pero yo no se que hacer si te hago mal a vos.
No te puedo lastimar a vos, Veinte, no puedo correr ese riesgo. No quiero
siquiera pensarlo, y al mismo tiempo, veo todo lo que haces por mi y pienso y
pienso y tampoco puede ser. ¿Que pasa si yo te lastimo? >> me pregunto. Yo me lo quede mirando, callada, porque no sabia que contestar. También mi miedo era el mismo, porque tampoco quería salir lastimada; simplemente, mi humilde pretensión era que, en una de esas, a el también le pasara lo mismo en un sentido tan fundamental como el mio. Y si es que le pasaba lo mismo, el riesgo iría a ser el mismo que en cualquier otro tipo de relación. Siempre me preocuparon sus intenciones - como hoy en dia me preocupan las intenciones de otras personas, en general - y no los riesgos que implicaban las apariencias, la presencia remota de la muerte, la posibilidad de formar un hogar o una familia. Desde ese día, hasta ahora, yo no sentí un amor tan grande y , al mismo tiempo, tan independiente de todas esas nociones. Si el arte fue por el arte, alguna vez, yo creía que el amor también tenia que ser por el amor en ese entonces.
<<Si vos no me queres lastimar, vamos a encontrar la forma de que eso no
pase. Yo tengo voluntad también >> le dije. <<Yo no quiero que sufras, no quiero que sufras, vos. Se que no lo entendes, se que te puede parecer
mentira, pero te aseguro que lo ultimo que yo quiero es que vos sufras, estés mal, hacerte daño de alguna forma. No tengo nada para ofrecerte >> dijo. Me molesto mucho eso ultimo, porque todo lo que había hecho por mi durante esos meses, era valioso; yo estaba siendo mas feliz de que llegue a serlo alguna vez, con esos pequeños momentos juntos y no podía creer como para el no significaban nada. <<De solo pensar
que te puedo hacer daño, me dan ganas de cortarme las pelotas. No te puedo ver
sufrir a vos, por nada, me vuelvo loco de solo pensarlo. No puedo exponerte, no se lo que puede pasar con vos, no se lo que puede pasar conmigo, no se tampoco todo lo que puede pasar entre nosotros... Es una locura >> me dijo, mientras caminaba por la cocina, de una punta para la otra, gesticulando, como lo hace cuando algo lo tiene sobrepasado. <<Esta bien, no hace falta que te eches toda la culpa. No tenes obligación de corresponderme ni de sentir por mi, ni de quererme como te quiero yo; esta todo bien... No digas todas esas cosas. El problema acá es otro y los dos sabemos eso >> argumente de la forma en que lo hago cuando me resigno y quiero terminar las cosas, para que no sea todavía peor la situación. <<Es que no es que yo no siento nada por vos, que no me moves ni un pelo. Al contrario, Veinte, es absolutamente todo lo contrario. ¿Vos te viste? Y no es como me decis siempre, porque yo te vea como un pedazo de carne; no. Vos tenes todo, ya te lo dije hace unos meses >> argumento, pacientemente. <<No, esta a la vista que no lo tengo todo >> le dije, con sorna. <<No me digas eso, Veinte... No es tu culpa >> se acerco. <<No es una cuestión de culpa, no se, no importa.Ya entiendo lo que te pasa y creo que lo central es eso... >> le explique, intentando aclararme. <<Pero seguis pensando que no me importa, te vas a quedar con eso, con que nunca me importo, pensando que esto lo hago de hijo de puta, nada mas... >> murmuro. << Lo que yo crea de vos, no te modifica en nada; esta a la vista eso. Puedo creer cosas buenas o malas de vos, que no te parece importante. Jamas me dijiste nada respecto a lo que te pasaba, como te lo estas diciendo hoy. Miles de veces te pregunte si tenias miedo, porque yo tambien lo tenia, un monton de miedo tenia, y sin embargo, segui apostando por vos. Te pregunte sobre el miedo, para ayudar, no se, para intentar hacer algo mas. Que yo no te haya demostrado el miedo, es otra cosa. Muchas veces, cuando todo el mundo me dijo que estaba totalmente loca porque nos llevamos tantos años, a mi me importo un carajo lo que dijeran los demás, porque valias el cambio. La cosa es que yo no valgo el cambio para vos, y eso esta bien, supongo. No me gusta, me duele, pero no puedo hacer nada para cambiarlo. Me molesta, si, que no me hayas dicho nada de todo esto antes, para que supiera a lo que atenerme. Ya te lo dije hace unos meses que si yo no entiendo los motivos de tus acciones, sufro >> sentencie. <<No se que decir, Veinteava; tenes razón en todo lo que me estas diciendo, en todo. Lo único que puedo decirte es que siempre me di cuenta de todo lo que hacías por mi; yo me di cuenta de todo. Desde que me hayas sentado a hablar, de como me pones los puntos siempre, de las caras que me pones, hasta cuando te divertís conmigo. ¡Las cosas que haces por mi, yo me doy cuenta de todo, y te juro que me vuelvo loco y que me quiero matar, todo al mismo tiempo! Si se lo hicieras a otro hombre, Veinte, no se preguntaria nada de todo lo que me estoy preguntando yo >> me explico. <<Perdon si hice cosas que... no estuvieron bien del todo. Yo no soy asi con todo el mundo, de hecho, nunca habia querido a nadie de esta forma. Lo que yo hice con vos no fue una provocación malintencionada, al contrario, era mi forma de... quererte, no se, soy asi con vos >> dude, porque me sentía avergonzada de lo que fuera que haya hecho de malo. <<No, es que, yo estoy completamente seguro que no lo haces apropósito; yo se que vos sos asi. Lo que pasa aca es que yo no se si yo voy a poder
sentir tan profundamente otra vez, a mi edad. No se si pueda recuperar mi
capacidad alguna vez, no te puedo dar garantias de darte lo que te mereces, y
vos mereces otras cosas mucho mejores que yo >> insistio. <<Me enoja tanto que digas esas cosas. Para vos lo que yo merezco es una persona joven, que no elijo, que no sos vos. Te estas lavando las manos como siempre... >> le dije, rabiosa. <<Es que... ¡Veinte, mirame, por favor, yo soy viejo! >> me dijo, elevando la voz, como si fuera algo obvio. <<No me podes ver lindo a mi, no podes...>> sonrió, casi riéndose, porque le parecía una broma. <<Vos sabes que estas bueno para mi, dale, no me jodas" le dije, sin pensar. Cuando me di cuenta del hecho, nos empezamos a reír, porque había sido una acotación completamente fuera de lugar, sabiendo que hasta hacia cinco segundos, estaba totalmente enojada. <<Perdoname, se me escapo >> le dije. Se me quedo mirando, por un momento. <<De verdad, perdon. Se que no te suma >> le aclare. "No entiendo, de
verdad, como me podes querer asi" - murmuro, sonriendo, sin mostrarme los
dientes.
Otra vez, ganaba el miedo, por encima del deseo. Otra vez, sin
embargo, yo insistía en lo mismo, la felicidad mutua, pese al infinito
dolor que me causaban sus palabras, porque después de haberme aceptado, volvía a alejarme de su lado, entonces, todo iba decantando de a poquito.
<<Aunque hoy no puedas, yo se que va a llegar un día donde encuentres una persona que realmente te conmueva lo suficiente
como para que todo vuelva a pasarte >> empece. El me miro y atino a decirme que no, que no y que no, que no un problema de que yo no alcanzara, sino, todo lo contrario. <<Deja que te diga esto, por favor, escucha. Cuando la encuentres, porque estoy convencida
de que te va a pasar, no la dejes escapar, por nada del mundo. Se, yo se de verdad, que vas a poder volver a sentir amor, aunque me estés negando con la
cabeza en este momento con esa cara de traste que me pones. Vos no sabes
lo que te puede pasar, nadie lo sabe, asi que no seas cabezadura, sonso. La
vida no la tenes comprada, pueden pasar cosas diferentes, y se que quiza llegue
la persona que esperas, la que pueda acompañarte. Cuando encuentres a esa
mujer, no la dejes ir, estoy segura que vas a poder... >> insistí. Nego con la
cabeza. <<Eso no va a pasar, no hay otra mujer, no va a haber otra
mujer>> repuso. <<Es que, no podes estar tan seguro de eso. Escuchame, quizá yo soy el problema, quizá conmigo las
cosas no funcionan, pero eso no quiere decir que nunca puedas recuperar las emociones. Es evidente, por mucho que me duela, que soy la persona para vos. Pero no quiere decir
que nadie sea para vos, bobo >> le dije, en un rapto de desesperación porque verlo mal, me mataba. <<No me digas eso, Veinte>> me dijo. <<No
te lo digo de mala, de verdad, yo tampoco quiero que estes mal. Entiendo que
conmigo las cosas son muy complicadas, porque soy mucho mas joven y es evidente
que no tengo la experiencia para acompañarte, que no alcanzo o que vos estas
buscando algo distinto y esta bien, en el fondo, siempre supe que podia pasar.
Asi que por eso mismo, cuando encuentres a esa mujer que te vuelva loco,
arriesgate por ella, amala mucho y cuidala. No pierdas la oportunidad, no
importa todo el resto, intentalo >> yo insistía otra vez, siempre otra vez, mientras el me miraba
fijamente, como si lo que yo le estuviera diciendo, lo obligara a endurecer el
cuerpo y la expresión.
Agacho la cabeza. <<Te lo voy a repetir, aunque me pongas cara de enojado >> le dije. <<No, no estoy enojado >> dijo, pero no me miro. <<Aunque creas que te lo digo porque estoy completamente loca de atar, entende que... yo descubrí lo lindo que es amar a alguien, cuando te conocí a vos. ¿Como desearte
algo distinto a que sientas aunque sea un poco de esto que siento por vos?
¿Como no voy a querer que tengas al lado una mujer que te quiera siquiera la
mitad de lo que te quiero yo? Me encantaria que te quieran y que vos la
quieras, sea quien sea, porque es sentir algo maravilloso >> argumente. <<Viente, por favor, Veinte... >> murmuro. <<Yo me enamore de
vos, no fue una gripe y eso creo que explica todo, que resume todo" fue casi lo ultimo que agregue, murmurando. Me miraba como si... no se, como si yo lo estuviera
partiendo por la mitad, como si lo estuviera desvistiendo, como si se sintiera
desnudo y atravesado por mis palabras. Me miraba pero no me decia nada. <<Y
lo ultimo: todo esto no te lo digo para reprocharte algo sino, para que
entiendas la profundidad de lo que me pasa y para que te des cuenta que de verdad
yo quiero que estemos bien asi no sea con el otro. Quiero que seas feliz, que
estes bien, nada mas. De hecho, mientras te explico todo esto, entiendo
que si fuera otra cosa diferente al amor no creo que estuviera en condiciones
de estar diciendote todo esto. Estoy enojada, triste, porque pese a todo yo se
que me estas rechazando y eso me duele pero lo que siento por vos va por
encima de que me este doliendo, no lo se... >> intente explicarle, con
dificultad porque era muy extraño sentir eso.
El me miraba, me miraba y
me miraba, de una forma lacerante. Como si estuviera apunto de explotar, como
si se le estuviera prendiendo fuego un riñón o como si se estuviera
conteniendo. El me miraba, puedo decirlo hoy, como siempre, desde aquel veinte de julio. Nunca, hasta el dia de hoy incluso, supe como una persona puede resistir un caudal emocional
tan intenso, lo corresponda o no, por el simple hecho de asistir a el.
Unos minutos después yo le pregunte que pasaría si me el futuro me encontraba con otra persona, si le molestaría, ya que se mostraba tan poco expresivo. Volvio a endurecer su cara y me dijo que no, tapandose la boca con una mano, solo negando con la cabeza. Me hizo la misma pregunta, pero a la inversa. "Si, claro, pero no me voy a meter nunca en tu vida. Te prometo que a partir de ahora, te voy a dejar vivir tranquilo, no te voy a molestar mas con mis sentimientos. Esta va a ser nuestra ultima charla; no me mires asi, yo no pienso volver a tocar el tema, por eso insisto tanto en que me digas lo que sea" le asegure. Me miro, largamente, esperando que adivinara algo, no lo se, o que me levantara y me fuera a mi casa. Estaba petrificado y a veces me parece verlo de nuevo sentado en esa silla, irradiado dolor. Le pedi permiso para hacerle un ultima pregunta, es decir, si la conclusion final era que nosotros dos no nos queriamos de la misma manera. El no me respondio nada. Yo me frustré mucho y decidi que ya era suficiente, porque me interesaba especialmente saber eso, al margen de su decision. Un momento después me miró, dijimos ciertas cosas más, y le expliqué que me iba a ir alejando de él, ya que las cosas ahora estaban mas claras. Me dijo que no podia. Le dije que era mi decisión y que no le estaba pidiendo opinión sino que le estaba avisando, para que no le quedaran dudas de la naturaleza de mis respuestas. Me dijo que era imposible verme e ignorarme. Le dije que hiciera como si, que buscara el modo, porque pese a que lo amaba no podía soportar tenerlo en mi vida de una forma cercana si al mismo tiempo no "me podía querer". Intercambiamos otras palabras. Me pidió que lo abrazara; que por favor todo eso no fuera tan triste. Me abrazo muy fuerte. Nosotros dos nos confundimos le dije yo. Me quiero quedar con esto, me dijo, entonces enterró la cabeza donde siempre, alcanzo a acariciarme la cintura, hundio parte de su cara entre mi hombro y mi cuello, y se quedo unos minutos asi. Yo me encargue de apretarlo y agarrarme fuerte de su espalda; muy fuerte, porque ya desde ese momento sabia que nunca mas tendría ocasión de volver a abrazarlo así.
<<Basta >> le dije, porque la certeza anterior me estaba haciendo mucho daño y el eternizar un solo abrazo no me iba a servir de nada. <<Perdon, tenes... razon, perdon >> dijo, y se dio vuelta, alejandose un poco. <<Esta bien... >> <<Dios, Veinteava, ¡¡¡ concha de la lora; la puta que lo re mil pario!!! >> dijo. Sobre el resto no me supo decir nada, ni para bien ni para mal. Yo tampoco,
cabe decir, volvi a sacar el tema nunca mas. Ni siquiera cuando al poco tiempo,
apareció con Ella, que para mi beneplácito, también estudió para ser Licenciada
en Letras y eso implicaba un montón de referencialidades en común. No toqué el
tema nunca mas, incluso, cuando senti que hace dos meses atras, es decir dos
años después, el me habia hecho llegar el meta mensaje mas claro del
mundo, respecto al recuerdo de una noche tan nuestra. No toque el tema nunca
mas, no interferí, no hice nada, no lo llamé ni moleste nunca mas.
Como si no
hubiera existido, ese era mi lema.
Y lo cumplí hasta las últimas
consecuencias.
IV
Cuando llegue, esta ultima semana, tanto tiempo y cosas después, todo esto estaba donde siempre. Una vez en el punto de encuentro, lo
vi venir caminando, con un manojo de llaves en la mano, en dirección hacia mi, mientras cruzaba la calle. Vi que estaba despidiendo a otro masculino y me estremecí, porque era
demasiado tarde para darme vuelta y volver a mi casa, si es que no había otra
persona en camino que no fuera el. Al cabo de unos segundos me di cuenta
que acababa de llegar, al igual que yo, y que por esa razón me miraba con cara
seria, fijamente, mientras me acercaba. Me acerque a saludar a todos quienes descubrí,
momentos mas tarde, y finalmente, ultimo, lo salude a el. "Pense que ya se
iban" le dije a uno de mis compañeros. "Yo estaba en la
disyuntiva" me explico. "Yo recien acabo de llegar" me dijo El.
"Que tal todo" le pregunte a un compañero, eludiendo el comentario
anterior, pese a que me había propuesto hacer otra cosa. En honor a eso volví a respirar hondo, muy
hondo, y aproveche un comentario, para desmarcarme de
la sensación extraña. Uno de los suyos, me hablo, con motivo de otra
cosa y El se quedo estacionado a su lado, de brazos cruzados, observándome como
si hubiera venido de la guerra cansado y derrotado, entonces, manso, se apoyara para
mirarme ser y crecer como si recién cayera en la cuenta de que casi tengo 22
años y no 19, de que paso tanto tiempo y ahora, claramente, todo lo que puede ver de afuera no es lo mismo que supo tener tan de cerca en su momento.
- No me acuerdo lo que te estaba por decir, Veinte -
me dijo quien es su gente - estaba hablando de un ... - me explico, mientras
mencionaba un objeto.
- No hay problema - conteste, esperando que se
acuerde, unos instantes. Lo mire. A El, no, porque me miraba con una
expresión amigable y mansa, estudiando cada acción o gesto; el corte de pelo
nuevo o el hecho de verme de cerca, empiezo a sospechar, sin que nadie lo este
vigilando.
- Dale, boludo - El sonrio - Ella no es - menciona el
objeto -, es Veinte... - me miro buscando eco para su comentario
inofensivo. Levemente,
sonrei y tambien sonrio, pese a dos años de caras serias. " Si supieras que te cedo el punto solo porque hoy en dia es mas
importante para mi que para vos "
pense, mientras lo miraba de lejos. En ese mismo momento, un hombre se
acerco, yo me di vuelta para hacerle espacio y se me quedo mirando, con
intensidad; razon por la cual le devolvi la mirada. El le contesto la pregunta
que habia hecho. El hombre, contemporáneo, siguio mirándome hasta que se
distancio y yo lo mire, de reojo, descubriendo que era muy agraciado. Bajo la
mirada y yo me di vuelta, casi a la misma vez, sin sentirme incomoda, por
primera vez en dos años, porque El estuviera ahí. Estando a pocos centímetros
de mí, podía sentir el modo en que estudiaba todo lo que sucedía como si fuera
una representación humana y no la vida misma.
V
Unos minutos después, escuché la siguiente
conversación:
- Que cara que tenes, boludo - le decian.
- Hace varios dias que no duermo, por eso - dijo.
- ¿Pero estas preocupado por algo, paso algo?
- No, no, no paso nada, no estoy intranquilo ni nada;
solo me tiene mal el no poder dormir, me siento estupido del sueño que tengo.
Hace una semana y pico que estoy asi, le explico - Hoy me desperte a las
cuatro, me quede sentado en la cama, y no me volvi a dormir mas. Quiero pero no
puedo descansar, es insoportable - se descargo, con alguien de extrema
confianza para el.
- ¿Seguis con ... ? - le pregunto.
- No - dijo.
- ¿Estan peleados?
- No, no nos peleamos, es que ya esta.
- ¿Como que ya esta, boludo?
- Si, ya esta... - insistió, como si le
comunicara que tiene pelo morocho y ojos negros y no que se acababa de separar
de una mujer con la que estuvo, exactamente, desde un mes después de
que nosotros dos nos pelearemos, hasta ahora. Una mujer con la
que parecía o aparentaba al menos, estar feliz, pese a que me miraba
a mi de esa manera tan particular. Una mujer con la que esperaba que durara a largo plazo, muy a largo plazo. Una mujer con la que yo ya imaginaba que era feliz,
porque no hubiera habido manera de aguantar tanto tiempo algo contrario a sus
deseos. Una mujer que, a esta altura del partido, me daba la tranquilidad de que mi
axioma primero se estuviera haciendo realidad, al menos, en un sentido.
Y hoy
que habia ido específicamente, a completar ese otro sentido, a cerrar el
circulo, a archivar... Se había modificado todo lo que hasta el momento
nunca parecía poder cambiar.
- ¡Nah, boludo, es una discusión mas, nada mas,
se van a volver a arreglar! - le dijeron.
- Ya esta.
- ¿Como que ya esta?
- Si, ya esta, mejor... es mejor, la verdad - dijo,
con un alivio que me genero dolor, después de todo.
- No, vas a ver que te va a llamar, o vos la vas a
llamar...
- No - dijo, tajante - Ya hablamos, y la verdad es
que nos terminamos cagando a puteadas. ¿Para que quiero volver a hablar? -
murmuro - Necesito dormir, y tomarme un café con vos también estaría bien- le
dijo, en otro tono de voz que usa para la gente que quiere. Le dijeron que no
podían, lastimosamente. Pensé que era feo necesitar compartir un momento con
otro para aliviarse y encontrarse solo. En ese momento, comprendí que no debe
de ser feliz encontrarse así. Lo mire de reojo y anhele que se fuera a almorzar
con algún amigo, si es que no podía dormir.
Me di vuelta en materia de
pensamientos y le comente sobre un autor literario a la persona con la que
estaba hablando. "Estoy tapada de cosas" añadí, con una sonrisa
de saber que la sarna con gusto no pica. El se acercó a la ronda y escucho con
atención el relato corto de horarios y dias de facultad. En cuanto lo vi que se
quedaba, me calle y cambié de tema.
Mis compañeros, empezaban a rumbear cada uno para su lado. En
silencio, sus ojos miraban todo, inclusive a mi. Su mejor amigo, el mismo que siempre metió tanta ficha pesada entre nosotros, lo miro y en cuanto lo hizo, no dude sobre el
significado de esa mirada. Era una advertencia. Eso era un manera de decirle que ni
se lo ocurra. El se quedo callado y quieto mientras todos se acomodaban para
irse y yo, silenciosamente, también me preparaba.
- ¿Vamos a tomar un cafe? - le preguntó a su amigo.
- No puedo, boludo. Acompañame de todos modos a
llevar estas cosas al auto y despues te dejo en tu casa, si querés - le aconsejó.
- No, estoy con el auto
- Bueno, pero veni, acompañame un minuto - le
dijo
Se quedo especulando unos segundos.
- ¿Vos te vas? - le pregunto a una compañera.
La siguiente por preguntar, lo supe, era yo. No habia
nadie mas, no se lo que estaba esperando o buscando con eso, si siempre fue tan
independiente.
- ¡Dale, vamos! - insistió el mejor amigo.
- Si, yo me voy... - le dijo mi compañera y siguió
hablando conmigo.
- ¡Tengo el auto cerca, dale, vamos, deja de dar
vueltas! - apuro el amigo.
- Voy - se limito a decir y se quedo callado, mirando
para mi lado, y yo me limite a seguir hablando.
No lo mire, porque tuve una intuición... fea. Es decir, me dio la sensación de que no quería saludar sino que quería preguntarme que iba a hacer y si yo me quedaba allí se iba a quedar también.
Es que después de dos años esta es la primera vez donde nos volvemos a encontrar estando solos. Donde todo lo que se haga va a ser una cuestión de voluntad, de limites propios, de haber aprendido la lección. Ya no tiene nada ni nadie que lo ataje. Ya no tiene que rendir explicaciones. Ya puede mirarme con esa cara sin que nadie pueda llegar a decirle nada. Ya incluso yo no estoy enojada. Ya puede hacerme un chiste y le sonrio y se le relaja la cara. Ya todo, claro, menos empezar a tirar de las hilachas. Porque de lo que no se si se ha dado cuenta es el motivo de toda mi transformación: haberme vuelto a sentir más al tantos de mis actos y de mi afecto.
- Quedo bueno, es verdad - sintetice ante mi
compañera porque empezaba a vislumbrar para donde iba la mano - ¿Vas para alla?
Te acompaño - le dije, a ella.
El que había estado amagando y haciendo tiempo, junto todas sus cosas casi al mismo momento, un segundo antes, un segundo despues. Imaginen que no era capaz de quedarme sola consigo y tuve la mala sensacion de que se iba a extender la invitacion hacia mi. No me pregunten por que, se le notaba en la cara, en los ojos, no podria decirlo bien; lo unico que senti en ese instante fue que si yo le decia que me quedaba, la chance de un cafe, de ese cafe que hace dos años y medio nos debemos, era practicamente inequivoca.
- Bueno... te acompaño.... - le dijo a su amigo.
Y para no perder detalle de este universo de resucitadores, es importante saber que el siempre fue una especie de escollo entre su vida y la mía. El lo
aconsejo, lo sabe todo y a el es a quien siempre se le hace caso, al parecer. Tanto como le
hizo caso cuando le paso el teléfono de Ella, expresamente, solo quince dias después de que nos
encontrábamos en medio de una situación difícil para mi en la que me acompaño, de casualidad. Le pedi que se la callara, claro, y sin embargo, se la conto a este mismo amigo, diciéndole que como el no se podía
acercar mas, porque las cosas eran complicadas - porque ya era 16 de agosto y no 20 de julio - el se ocupara de todo lo que pudiera precisar yo, de todo. Le pidió que no
me perdiera pisada y que estuviera atento a todo lo que necesitara, sin que yo
me enterara. Nunca se dio cuenta que lo que necesitaba, entre otras cosas, era
que se comportara como una persona normal y corriente. Nunca pareció entender
que realmente yo necesitaba espacio y que no podía ser amiga porque yo no tenía
ganas de besar todo el tiempo a mis amigos. Y que si estaba sufriendo, lo único
que podía hacer como se lo había pedido era distanciarse y alejarse del todo,
no decirme que no entendía por que nos habiamos encontrado siendo gente tan
terca, tan guerrillera, y además siendo yo tan... (para siquiera poder
verbalizar UN adjetivo). Nunca entendió que yo le dije "tonta"
cariñosamente para completar la frase y no dejarlo otra vez de cara a una
realidad: El no poder expresar sus sentimientos. El sentir pero no poder
acercarse, abrazar, besar, como una persona que sentía y actuaba en
consecuencia. Hizo caso cuando
hicieron fuerza para que se alejara de mi hace dos años, tanto como le hizo
caso con la perspectiva funesta que le represento, de seguro, cuando le hablo
de mi , de lo que pasa cuando una persona le lleva a otra tantos años , como se
que lo hizo en su momento. Le hizo caso, otra vez, dos años y medio después a
su advertencia, aunque esta vez yo tambien lo agradecí pese a no entender por
qué todos parecían estar constantemente evitando vaya a saber qué cosa como si
yo no tuviera voluntad o como si el tampoco la tuviera. Qué pensaran qué es tan
poderoso en nosotros, me digo llena de ironía. Qué pensaran que puede suceder
si nos quedamos solos después de dos años de mirarnos de lejos. De mi lado, ya
ni siquiera pensaba en el asunto. Ya no era una posibilidad. Ya pensaba yo que
ella se iba a quedar a su lado toda la vida. Ya pensaba yo que la forma de
mirarme era pura estupidez.
VI
A continuación, todos definimos el rumbo.
- Chau - le dijo a mi compañera y la saludo.
- Chau, Veinte - me dijo a mi, mientras apoyaba una
mano debajo de la linea del corpiño y me acercaba hacia el. Apoye levemente mi
mano en su hombro, para compensar la altura.
- Chau; que estés bien - le dije, sin pensar y sin
mirarlo.
Al rato caí en la cuenta de que esa ultima frase, no había sido mera formalidad.
Y pensar que, dos años y pico después, nosotros
nos volvemos a encontrar en esta situación donde quien habia estado estable
acaba de dejar esa condición, como para donarmela, porque ahora la que esta
estable, lejos suyo, finalmente, soy yo.

