domingo, 29 de junio de 2025

Bueno, sí.

Este finde, no estuvo bueno en cuanto a planes. No hice nada. Nada de nada. Pero también considero que a veces es bueno no hacer nada. 

Me cuesta salir cuando hace frío. No me da ganas. No me motiva salir mucho los fines porque tengo que pensar en abrigarme, paso frío a cuenta y sé que son condiciones climáticas que no disfruto.   Por lo general, voy a nadar en días de voluntad. En otras ocasiones, salgo al sol. Pero si soy sincera, hago lo justo porque el exterior con su clima me desmotiva muchísimo. 

Este sábado, no tenia dinero, asi que no asistí a los planes que me habían invitado mis hermanas. Les dije que más allá del inconveniente que tuve la semana pasada con el aguinaldo, mi negativa era porque me sentía desanimada. Y me hizo bien poder reconocerlo. 

Lo mismo con la chica que me hace las uñas, hace seis años, con la que tengo muchísima confianza. Le dije que me disculpe, pero que había tenido inconvenientes con el aguinaldo y no contaba con el dinero, así que le suspendía el turno. Ella me insistió mucho y me pidió que por favor fuera, que después se lo pasaba, que como me iba a preocupar por eso... Pero bueno, creo que mi deber era ser sincera. Un imprevisto lo puede tener cualquiera y eso también me hizo bien reconocerlo.  Al final, fui de mi manicurista amiga, y me sirvió no tanto por las uñas, sino, por permitirme recibir ayuda. Pero más allá de eso, no hice nada. O mejor dicho, hice el ejercicio de arreglarme con lo que había cosa que a mi en lo personal me cuesta muchísimo. 

 Mis hermanas me ofrecieron prestarme plata por unos días. Pero la verdad es que preferí quedarme tranquila en casa. Sin meterme en más gastos. Sin más compromisos para pagar. En ese sentido, cuanto menos, mejor. Más que nada, porque estoy tratando de cambiar cosas de mi que tienen que ver con eso y me esta costando muchísimo pero muchísimo en este momento. 

Aprender a arreglarme con lo que tengo, no me avergüenza. Creo que es necesario. Pero no porque sienta que es poco o mucho, sino, porque soy una persona que siempre siente que las cosas pueden estar mejor. Y eso, que esta bueno, no siempre me hace sentir bien.  A veces, me mete presiones o frustración cuando no es necesario.  Otras veces, no me vuelve agradecida. Otras más, me empuja a tomar malas decisiones. 

Por eso, lo mejor para mi fue decir no este fin de semana. Porque permití exponerme más, hablar de como me sentia y me encontré aprendiendo que decir no a tiempo te ahorra muchos dolores de cabeza. Pero además, a arreglarme con lo que tengo y ya está.  Asumir que aunque siempre sienta que falta algo, la inconformidad no puede determinar todo en mi vida. 

Aunque sea una temporada áspera, los no también son maneras de crecer, mejorar y solucionar temas que nos angustian. 

A veces decir no, es decirse sí. 

Y este finde, me dije sí toooodo lo que pude. 



sábado, 28 de junio de 2025

Precedentes y contrastes

- Galeno, ¿te puedo decir algo? 

- Siiii. 

- Yo tengo cosas que me gustaría experimentar con vos, pero no sé si son mucho, porque hasta ahora no sucedieron... pero es que no me quiero quedar con la duda.  

- ¿Cómo cuáles? No, no te quedes con dudas. 

- Cosas... sexuales... juntos. 

- Mucho menos, con esas dudas - añadió. 

Nos reímos. 

- Contame. Escucho y tomo nota de todo. 

- Yo tengo un lado más intenso que me dá vergüenza mostrarte porque no quiero que pienses mal de mí. Así como más salvaje. Y me gustaría que no te midas un día si querés tener un sexo menos tierno. O sea, me encanta cuando cogemos tierno, pero quiero que sepas que tenés habilitación para más. 

- ¿Más salvaje? 

- Sí, no sé, más intenso. Picante. 

- Me encantó - dijo. 

- Pero bueno, yo no quisiera que pienses mal... Sólo que quiero vivir esa intensidad con vos. La merecés. 

- ¿Qué sería pensar mal? 

- No sé, que pienses que soy una puta por ejemplo... 

- Noooo. Eso es imposible. Hay que ser muy pelotudo para pensar algo así. 

- Yo sé que vos no sos tonto, pero te digo todo esto porque quiero que disfrutemos sin ataduras. Que exploremos. Y yo tengo todo un lado que es más salvaje, quiero probar, pero no quiero que me veas como puta por sacar un lado más picante. 

Galeno se rió. 

- No va a pasar. Me siento afortunado. 

II. 

- ¿Estás listo? 

Sonrió. 

- Muy listo, estoy. 

Galeno estaba parado frente a mí, desnudo, y yo lo miraba con calma. Había decido sacar a la cancha el lado picante y que pasara lo que tuviera que pasar. 

- ¿Viste que vos me pedías algo hace mucho, y yo te decía que no porque me daba pudor? 

- ¿Lo de....? - dijo, aludiendo a su mayor fantasía. 

- Sí. Eso. Y algo más. Lo otro. 

Sonrió. 

- ¿De verdad? 

- Sí. 

- ¿Segura? 

- Sí. Muy segura. Tengo ganas y yo sé que me vas a cuidar. Que no me vas a ver como una trola, ni nada de eso. 

- Claro que sí, te voy a cuidar. Me encanta ver todas las que hay en vos. Hasta la más picante... No te hagas ningún problema con eso vos. 

- No quiero que cambie la imagen que vos tenés de mí. Yo amo el sexo con vos, solo que te quiero mostrar más intensidad que tengo. 

- Eso no va a pasar, siempre vas a ser mi ****. Podés sacar todo afuera. A mi me va a encantar recibirlo. Me siento afortunado porque me elijas para mostrarlo. 

Sonrió, y sacudió la cabeza. Me acarició el pelo y me miró con cariño. Lo atraje hacia mí y con cariño, le dije: 

- Tengo muchas muchas ganas de coger con vos, y al mismo tiempo, quiero saber si comiste hoy. ¿Cómo no voy a querer mostrarte todos mis lados, mi ****? 

- Comimos juntos, así que sí comí - dijo, chistoso. 

- Entonces vamos a... 

Galeno y yo, saltamos a un vacío nuevo. Y fue una transición sin fallas. La misma piel, la misma complicidad, la misma libertad, con la capacidad de mostrar mayores capas de intensidad. El no miedo a ser juzgados. La fortuna de poder ser libres. 

- Qué suerte tengo de que me quieras coger así, vos - dijo, animado. 

III. 

Me hizo reír. Ese día, tuvimos un encuentro sexual maravilloso. De los mejores. De los que siempre recordamos. Hicimos cosas que deseábamos, de las más normales, pero que me daban hasta el momento pudor. Las disfrutamos. Nos divertimos y nos conectamos todavía más. 

Mostré una faceta que hasta ese momento no había mostrado jamás, fue alucinante y creo que también fue un precedente en mi vida.  Galeno se comportó como un hombre con todas las letras. Me acompaño, me hizo sentir una reina, y me cuidó en todos los sentidos del caso.  Además, me dejo algo que jamás olvidé: la certeza de que tener intimidad conmigo, para el tipo que accediera a esa chance, era verdaderamente un privilegio. Era algo que siempre me decía. Qué más allá de lo que fuera a suceder con nosotros, yo tenía que saber que cualquier tipo se sentiría afortunado por estar conmigo. 

Por eso, entiendo ahora, las palabras de Javier dolieron tanto. Porque fueron exactamente lo contrario de todo lo que yo había aprendido. Pero por eso, además, fueron las que lo sepultaron para siempre, como ninguna otra cosa o actitud había podido hacer. Porque representaron un insulto a mi más profunda vulnerabilidad, es decir, la de ser libre de ser yo misma. 

Hoy, curiosamente, Javier está lejos de todo contacto, fue borrado del mapa, de las redes, fue rechazado por lo que es, una mala persona.  Pero Galeno, si necesita algo, si quiere contarme algo, o si algo le recuerda a mí, me manda un mensajito, y yo se lo respondo con cariño y respeto porque más allá de todo ha demostrado ser siempre un hombre íntegro. 

Y si algo me ha dejado la experiencia con Javier, además de mucho dolor, es una decepción profunda sobre la integridad de algunas personas. Porque a mi me costaba mucho pensar que fuera realmente malo, realmente forro, realmente hijo de puta. Pero cuando me trató así, y cuando con eso todas las actitudes anteriores se posicionaron en otro status, me di cuenta que sí era malo, que sí era forro, que sí era un hijo de puta. Y que no merecía un minuto más de consideración. 

Desde entonces, la verdad es que siento que no existiera más para mí. Como si su casa, cerca de la mia, su auto, su número de teléfono, su trabajo o su vida, se hubieran convertido en basura.  Y tiene sentido. La buena gente nunca se va de nosotros, aunque no esté más con nosotros. La mala gente, en cambio, acaba convirtiéndose en basura. Un día, uno se cansa de acumular basura, encuentra los medios, el modo o la manera, y la saca fuera de su vida. Para siempre. 

Porque lo que no nos dicen de la mala gente es que no es eterna. La mala gente se muere, aunque esté respirándote al lado. Llega un momento donde después de hacerte daño, de demostrar crueldad, egoísmo, resentimiento, miseria o malas actitudes, no te importa nada de ellos.  

jueves, 26 de junio de 2025

Siempre salí del barro ¿por qué sería distinto ahora?

 1. Cuando me di cuenta que no iba a poder caminar bien jamás. Tenía 8 años. Lo entendí. Mirando personas. Mirándome a mí. Viendo cómo me sentía y las cosas que podía hacer mi cuerpo. Y me sentí rara, diferente, y triste. Pero salí.

2. Cuando pensé que nadie me iba a querer por renga. Que era como me decían en el cole. Y yo pensaba que por lo menos en mí casa me querían. Y eso me enseñó a salir. 

3. Cuando la gente me empezó a preguntar por qué caminaba así, y yo no sabía que responder. Y me sentía incómoda. Y a veces contaba por obligación y me quedaba peor.  Y un día aprendí a no contestar más. A decir ¿así, como, yo siempre camine así? 

4. Cuando no me gustaban los chicos de mí edad, y me sentía rara. Cuando me replantee todo y más. Cuando sentía que nadie me iba a querer, de nuevo, porque además de rara físicamente era rara por dentro. Me gustaban otras cosas. Leía demasiado. Admiraba a gente muerta, como me decían en mí familia, y yo pensaba que el arte era hermoso. Y que mí sentir era raro pero real. Y eso, me ayudó a salir. 

5. Cuando conocí a Javier. Toda esa primera relación. Todo lo destruido que quedó de mí. Las horas en terapia. La fobia de viajar al centro. La sensación de que todo era demasiado para mí. Las horas en la cama. El abandono de todo.  Y sin embargo, también de eso haber podido salir. 

6. La carrera universitaria. Cambiarla a lo último. No poder pagarla más. Dejarla y trabajar de otra cosa, y estudiar otra cosa, porque tenés deudas y cosas que pagar después de 9 meses sin trabajo. Y aún así, poder salir. Un día, encontrar un trabajo. Otro día, pagar. Otro día, hasta poder soñar de nuevo. 

7. Cuando me reencontramos con Javier y repetimos patrones, hicimos historia nueva, destrozamos todo y en lo personal, toda rota. Cuando me dijo al final resultaste muy puta, mientras estábamos teniendo un sexo muy intenso y a mi me destruyó como nadie con sus palabras. Y sin embargo, un día hace ya algunas semanas me levanté y dije "esto se terminó". Y lo bloqueé de todos lados, bien lejos, cerrandole la puerta de una vida que dejó siendo un desierto. 

8. Cuando hoy, hoy mismo, contaba con una plata. La plata de mi medio aguinaldo. La tenía encomendada para pagarle al odontólogo, regalarle algo a mi mamá y con el resto pagar más cosas. Nada de derrochar. Nada de hacer estupideces. Cada peso estaba asignado a fines adultos, comida, servicios, saldar todo. Cumplir con todo. Y me lo debitaron automáticamente a cuenta de otros vencimientos del mes. Y me quedé sin un peso, literalmente. Sin poder hacer nada. Esperando diez días más. Que anhelo pasen rápido. Y se que voy a salir. Aunque me haya desesperado, sí, voy a salir. 

¿Cómo lo sé? No sé,  no se trata de algo que sé. Yo solo estoy segura de que voy a salir por puros ejemplos. Me baso en mis antecedentes. En mi propia vida. Porque si yo no hubiera superado a esa niña extraña de 8 años que quería hacerle creer a todos que era feliz; o a esa joven depresiva de los 19 qué le decía a su terapeuta que la vida para ella no tenía gusto a nada; o a esa que le dijeron que resultó demasiado puta, la persona que más amó... ¿Dónde estaría hoy? 

No estaría viva y pudiendo caminar hasta donde prefiera. Ni tendría el deseo de retomar la carrera abandonada. Ni tendría un trabajo en una empresa en capital, ni viajaría como si pelara una banana. No tendría sobrinos, que me quieren. Ni un gato, que me quiere. Ni una madre que me aguanta. Ni la libertad para elegir un buen tipo que al lado. Ni el coraje de no ser la segunda de ningún gil. Ni la capacidad de seguir dándole y laburando. Ni la entereza para saber con capital certeza que yo voy a poder. Ni la capacidad de sentirme linda, de saber que soy inteligente, de saber que tengo potencial, pero además, que no necesito menospreciar a nadie para poder superarme. 

Si. Así. Aunque hoy se me haya caido el dia encima, dentro mio se armó una batucada. Y lo único que sabe decir es yo voy a poder salir del barro. De todos los barros. De nuevo. Cuantas veces sea necesario.  Hasta quizá aprender lo que necesito para cagarla con más elegancia o quizá para aprender qué en todos los momentos de tu vida (incluso en los más chotos) podes crear sentido. 

Si. Hoy me digo que las cosas son muy... pero que es mi decisión crear sentido. 

Ya lloré. Ya me quejé. Ahora es momento de calibrar la sintonia fina de mi cabeza y seguir. 

Va a pasar. Voy a salir de esta etapa perra de mi vida. Voy a salir de esta realidad de mierda que se ha puesto tirana. Si. Voy a salir, porque no me asusta el barro. Soy capaz de nadar en él. De hacer un muñeco. De jugar a la guerra de bolitas de barro. 

Todo, menos rendirme.  Para eso, capaz, tendría que haber sido todo malo y no lo fue. Y no lo es. Entonces tengo algo por hacer.  

Lo peor o lo mejor es que cuando cierro los ojos, la historia que me cuento siempre termina bien.  

El bicho raro, al final, resultó muy imaginativo.  

lunes, 23 de junio de 2025

Formalizando

 Hoy, les comenté a mis hermanas que voy a retomar Letras. Que inicié el trámite y que este fue un paso muy importante de este año.  Ambas, misteriosamente, me apoyaron. Parecían contentas por eso. Y yo también encontré una posibilidad de expresar mi entusiasmo por la decisión que tomé. Porque implica postergar mi carrera en Ciencias Económicas para terminar las últimas materias de mi carrera en Letras y después si, seguir con Administración. 

Pienso que tomar esta decisión para mi supone sanar una parte de la coherencia interna muy grande. Y no deja de parecerme emocionante. 

Tengo muchísimo por agradecer a las Ciencias Económicas. La carrera, mi voluntad y la vida, me dieron muchas oportunidades. Le agradezco a las Ciencias Económicas que me dieron trabajo, que fueron mi consuelo, que me ayudaron a ganar un sueldo en fecha. Que me permitieron y me permiten vivir mejor. Le agradezco a mi carrera en Ciencias Económicas todas las experiencias que viví.  Le agradezco que me llevó y me lleva a superar mis límites. Y le agradezco que hoy me dá sustento, trabajo, la posibilidad de pagarme un tratamiento de salud, cuentas, tarjetas... que aunque sea un enorme esfuerzo, yo agradezco poder hacer ese movimiento. 

Durante los últimos años, yo no me di la posibilidad de retomar Letras. Traté de olvidar. Estaba muy muy enojada con la carrera, además.  Y teniendo el sustento económico que siempre necesité para terminarla, tampoco la retomé.  Estaba mal con el tema. No se trataba solo de tener trabajo para mantenerme mientas estudiaba, sino, de sentir que no tenia sentido intentarlo. 

Hasta hace poco tiempo, yo dejaba de lado el deseo. El sentido de intentarlo. Hasta que mi hermana mayor tomó una decisión en su vida que me pareció disruptiva y dije "claro, si la vida es una, tiene razón". Y sí. Fue un efecto contagio maravilloso. Un contagio de coraje. 

Di con ese último empujón un paso incierto. Que sin embargo, me emociona hasta las lágrimas. Estoy muy movilizada por el hecho. Tengo miedos. Pero creo que es momento de enfrentarse a eso. 

Seguiré trabajando en el rubro que Ciencias Económicas me posibilita. Es que yo disfruto mi trabajo y tengo una vida que costear, pero hoy sé que yo para vivir NECESITO conectarme con mi vocación porque sino soy un cuenco vacío.  

Necesito la conexión con lo propio. Porque parte de este viaje de construir la coherencia interna de nuevo, es hacer lo que digo. Y yo siempre dije que uno se tiene que animar. Entonces, me quiero animar a volver a intentarlo.  Aun mismo con miedos. Sabiendo que así la balanza sería más justa. Justa emocionalmente. 

Me emociona escribirlo. Pensé que no iba a ser capaz de reconocerme eso. Que había construido una versión nueva y distinta que entendía el tema. Pero no... esto no se trata de quedar bien con nadie. Se trata de volver a intentarlo para mi. De pensar más en lo que me hace feliz. 

Para mi, la posibilidad de volver a estudiar la carrera que más amo en el mundo, y de la que siempre soñé recibirme, es muy importante. Me pone sensible porque realmente pensé que nunca me iba a animar a dar ooootra vez un volantazo asi. Pero... la vida es una y confío en que las oportunidades son infinitas. Quiero simplemente cerrar una etapa, antes de seguir abriendo pestañas. Y de eso se trata también estudiar para recibirme en Sociales primero y en Económicas después. 

Hoy, que puedo empezar a pensarlo porque junté valor, siento mucha gratitud. Si. Yo agradezco mi trabajo, la experiencia que me trajo hasta acá y la posibilidad de poder pensar en retomar mi pasión en un contexto donde no todo lo que elija sea solo por apremio, dinero, o desoyendo el deseo. 

La Veinte del pasado, realmente, estaría loca de felicidad. Curiosamente, la del presente, también esta escribiendo con los ojos llorosos. Creo que la coherencia interna es clave para mi hoy en día. Para poder superarme y darle sentido real a mi vida.  

domingo, 22 de junio de 2025

Rendirse jamás

 Hoy anduve un poco triste. Simplemente, es porque este finde se dieron condiciones físicas como el periodo, que me predispone al bajón, y además me deja físicamente muy poco chispita. Por ende, no puedo nadar. Mi cuerpo pierde potencia, tengo los dolores normales y me siento muy muy hinchada. Eso, hace que el deporte sea profundamente incomodo. 

Tampoco vi a mis sobrinos. Este finde justo estuvieron con mi hermana, pero al mayor le subió fiebre y opté por hacerles una video llamada porque suelo contagiarme de ellos cuando se enferman (es que, nos abrazamos, me dan besos, les doy besos, jugamos cerca...) así que no podía visitarlos.

Y dato no menos importante: estamos a 22 y yo siento que estamos a 245 de junio. Es frustrante trabajar todo el mes para sueldos de miseria. Y quisiera ponerle onda, pero hay un momento donde uno tiene derecho a enojarse. Enojarse porque está cansado de regalar su tiempo y su trabajo.

Pero ¿qué decir? No me puedo cortar las venas con una galletita de agua en este domingo gris, porque tengo toda la vida por delante y un gato que alimentar. 

Escribir me ayuda a poner en palabras las emociones. Tratar de mantenerme en eje. 

Además, ayer ocurrió algo bueno y es que después de muchos meses vuelvo a tener agua caliente al 100%, es decir, caliente de verdad, con buen caudal, sin demoras y eso me tiene TAN contenta, la verdad.  Porque para mi el baño en una casa, en un hospedaje, en un hotel, es TODO.  

II. 

Cuando tenia 4 años, uno de mis primeros recuerdos es bañarme en un baño nuevo. Era el baño de mi casa, que mi papá había hecho, porque yo no se lo dejaba de pedir. Estaba feliz y tengo muchos recuerdos lindos de este baño. Mi mamá, cuando era peque, me llenaba la bañadera, me la llenaba de mis juguetes, espuma y me llevaba la chocolatada. Ahí jugaba horas y tomaba la chocolatada como una reina. 

Ayer justo, siendo una reina proletaria, fui la primera en estrenar la ducha con el termo nuevo y una flor de ducha nueva. Creo que sentí la misma alegría que años atrás, porque para mi el baño es todo. Y me hace muy feliz el confort en este caso.  Es algo que en cuanto me mude voy a tratar de darle importancia porque para mi es una sensación que va más allá del agua. Es sensación de hogar. 

Y, si bien no hablo con mi papá ahora y desde hace dos años la relación se mantiene muy distante, me puse contenta por ello. Al caso, yo me voy a ir de esta casa, pero me alegra que ese confort exista para ellos. 

Con mi parte, desde que entré a la corpo hace dos años, todo fue cuesta abajo.  A diferencia de lo que él hace conmigo, que cree que solo soy una persona que "tuvo suerte y vive en una burbuja con esa gente de Puerto Madero ", yo traté de darle muchas oportunidades en estos últimos años, pero no hubo caso. A todas, las rompió. Y la barrera se volvió una actitud de supervivencia hasta que yo termine de pagar el tratamiento de salud y pueda irme.  Sé sin dudas que no fue algo que yo produje ni nada de eso así que me quedo tranquila y confío en que todo va a seguir saliendo bien. 

Siempre me preguntaba por qué mis hermanas no querían tanto a mi padre. Conmigo, siempre había sido diferente y yo lo quería. Pero todo cambió cuando mejoré el trabajo y empecé a vivir experiencias que él no vivió y no vivirá jamás (por su mentalidad, no por sus posibilidades) y se sintió traicionado. ¿Suena a eso de que a veces hay lealtades positivas? Sí. Pero esta lealtad es de las negativas. Y evidentemente yo con mi forma de ser, de luchar y de querer tener una vida mejor, no la sostuve. Y me alegra, la verdad. Es la idea. No sostener acuerdos inconscientes qué te llevan al barro.  

Al respecto, mi mamá hace unas semanas me dijo una frase muy muy dolorosa.Charlábamos del tema, porque la mala energía de mi padre es visible, y me dijo: 

<<Mirá Veinte, vos no te lleves nada de esta casa. No te contagies de toda la mugre de esta casa. Estas para más. Nunca te olvides. Y yo estoy segura que vas a poder. Por eso, siempre te lo digo. Aunque a vos no te guste, te quieras negar a eso, estás para cosas mucho mejores y no tenes que negarte.  Así que no te lleves nada de esta manera de pensar de tu padre. Él es muy negativo, todo lo ve mal. Vos tenes que aprovechar todas las oportunidades buenas que te van a llegar y no darle bola a lo que te diga. Tenes que cambiar tu manera de pensar. Aprender a reconocer las cosas y agarrarte todo lo bueno. Así, más cosas van a llegar. Tenes que confiar. No des bola a como se vive acá>>.  

Y eso, fue muy difícil de asimilar. Porque sé que mi mamá me lo dice por amor. Que tiene razón. Pero no deja de ser triste para mi, sabiendo que siempre quise ayudar a todos. 

III. 

Creo que ella se dá cuenta que mi postura es la correcta, porque sabe que no cambié, que tengo que hacer elecciones para poder estar mejor y que nada cambiará mi calidad humana. Y eso es lo que mi padre, por ego, por no dejar de sentirse el mas piola, no se permite ver.  No ve con orgullo el recorrido, especialmente el mio. Y yo con mucha tristeza aprendí a asumir que para él es más importante su frustración que la mejora a la que su familia pueda acceder. Y que sufrir por eso, es una batalla perdida. Pero es una herida de guerra. Algo con lo que vivir. 

Mi madre, desde hace dos años, cuando cambié de trabajo, de entorno, de carrera, y una cosa fue llevando a otra, me ha apoyado en todo. 

Porque no fue solamente lo laboral lo que detonó a mi padre. Fue que pude sobrevivir allí. Fue que enseguida, pese a que me dijo que era una locura hacerlo, hice una inversión gigante en salud odontologica para mi y eso lo hizo sentir menos. Fue que tuviera la oportunidad de aprender idiomas. Fue que hiciera un montón de cosas que él con su mentalidad  no eran posibles. 

Pero bueno... para mi una de las mejores cosas de la vida es la oportunidad que te tiene preparada. Es convertir lo imposible en posible. Es ir un pasito más. Es probar. Es apostar. Y es ponerle corazón a todo. Es ir y sacar la lengua a lo que te dijeron que ni podías hacer. 

Yo, me alegro por tener además de un heather, agüita caliente.  Cuando cierro los ojos, además, sé que una cosa es una mala época y otra cosa una mala vida. Porque para mi es real que tarde o temprano lo bueno sucede y prefiero morirme  pensando así. 

Hoy, incluso cuando estoy triste, por dentro, hay hambre de seguir dándole para ver qué onda sin rendirme.  Es parte de mi ADN. De quien soy.  

Yo no me rendí jamás. Hoy tampoco es momento. 

 

viernes, 20 de junio de 2025

Capitulo 2

 - ¿Qué tal la semana? 

-  Bien. Súper. 

-  Fue una semana corta. 

- Si. Y fue importante porque hice algo que durante años no pude.

- ¿Si? 

- Sí. Lo eliminé a Javier de todos las redes sociales. Lo dejé de seguir en todos lados. Y lo bloqueé en WhatsApp. 

- Oh. 

- Si. Pasé la escoba. Fue un movimiento mental que detonó en una acción. Las redes sociales no son mi vida real, pero bueno... son parte. Y... yo sentí que tenía ahí a un tipo que me había dicho una barbaridad. Y no podía permitirlo. 

- No, claro. Es parte de lo que vos elegís compartir. 

- Además, es como tener ahi a un heather... espiando por la ventana. Además, sabiendo que Javier era de esos que espiaba, que no es un decir - le dije - y no quería que siguiera teniendo acceso a mis redes. Mal que mal, es una parte de mi vida. Y por qué se la iba a dejar tan servida al tipo que haga lo que haga va a pensar que soy una puta. 

- No, claro. Eso era una evidencia. Una posibilidad de pasar a ver, sin ningún costo. Sin límites sobre la información. 

- Si. Y además creo que hice un movimiento importante a nivel mental, porque hasta ahora él me influía. Pero... esta vez, yo no me escapé de su vida, ni le pedí que me dejara en paz, ni busqué ningún acuerdo. Siempre quería mantener una imagen, tener compostura, por lo que iría a pensar de mi. Y para qué si al final el tipo piensa que soy una puta. Qué importa ya su opinión si sé que es injusta, que no me representa... Cada uno, tendrá su juicio. Por eso, le abrí la puerta de mi vida, lo saqué de una patada en el culo, y la cerré con el aafuera. Un alivio pasar la escoba. 

Sonrió. 

- Si. Es un límite. 

- Si. Yo reaccioné en función a lo recibí.  Y seguí reaccionando a lo que me dijo. Para mi fue grave lo que pasó. 

- De ahí el silencio ¿no? Para vos fue como si no hubiera nada más que hablar después de esa palabra. Porque fue esa palabra y después la denfesa, el irte de su casa, pedir el uber y ahora fue eliminarlo de todos lados... 

- Si, fueron todas consecuencias de lo mismo. Para mi, eso, superó todo. De ahí para abajo, nada se podía agregar porque tocó algo que ni en el peor momento yo le hubiese dicho. Fue denigrante para mi y yo sé que no soy capaz de soportar eso.  No estoy enojada, ni nada. Sé trata de que yo no negocio eso. 

- No, claro. Es indicar que las acciones tienen consecuencias. Para vos fue algo clave. 

- Si. Esa falta de respeto, lo expulsó de mi vida. Que la única chance de saber qué color de pelo tengo, o como ando, sea si me vé de lejos comprando arroz en el supermercado. Asi tenía que ser despues de esa forrada y asi es. Y me siento mejor. Yo no podía permitir que eso pase de largo, porque era revivir la humillación, y efectivamente, no lo permití. 

miércoles, 18 de junio de 2025

Minita nac and pop y el doble juego del mercado interno

 Tengo una disyuntiva. Estoy entre la pata financiera y la pata ideológica de mi vida. 

Sucede que como ya es sabido se han habilitado ciertas facilidades para las compras internacionales. Y recientemente yo caí en cuentas de esas páginas de ropa (conocidas como fast fashion) que venden prendas de toda clase a precios... irrisorios en comparación al mercado de indumentaria local y admito con cierta culpa, también amigables para mi bolsillo. 

El tema es sabido: comprar ropa en nuestro país es un número. Me ha pasado de ir a comprar ropa a Once, y traerme cosas muy baratas, como una manera de balancear. He tenido o invertido en prendas de marca que por lo general reservo para el trabajo, o invierto en prendas muy muy basicas y se amortiza... 

Pero ahora mismo para mi comprar ropa es algo en lo que no planeo gastar dinero porque sí. Hay otras prioridades. Este mes, por ejemplo, me tocó comprarle comida a mi gatito. Yo le doy de comer un alimento que sé es bastante caro, pero lo hago como un gesto de cuidado, de amor y de respeto por su vida y espero siempre poder hacerlo. 

El caso es que en el balance, toca recortar en otros rubros. Y ahí es tema. Porque la ropa es un gasto en si mismo. Y más, si usas ropa tan distinta para trabajar y para andar, porque eso implica que compres para trabajar o para andar. O compres en una página extranjera, por la misma plata, para trabajar y para andar, pero te sientas un poco vende patria. 

 No siento vergüenza por decirlo, pero pese a laburar todo el día, me hace falta reponer cositas. Y pienso además en mi mamá a quien no le es fácil comprar ropa por los precios y por los talles, y para quien consigo talle y precio accesibles para poder hacerle un regalo. 

Si bien cada mes o cada dos meses trato de comprarle algo que le haga falta a mi mamá, el tema de la compra internacional me dá una oportunidad de regalarle un poco más de cantidad. 

Todavia no compré nada. He estado investigando sobre el tema y sopesandolo. Armé un carrito de mentira y por 160.000K podria llevarme 12 prendas. Algunas para mi. Otras para mi mama. De seguro saqué varias de esas prendas, porque mi objetivo es ver cuanto puedo cubrir con menos de 100.000K, pero es impresionante la diferencia. Y no, no siempre es por calidad. 

Y pienso qué consigo acá por esa plata y ... 

Entiendo que aquí hay costos. Ganancia. Empelados. Locales. Cargas sociales. Contribuciones patronales. Especulación. Carga impositiva. Mil cosas. Pero al mismo tiempo, entiendo que si puedo conseguir una remera básica por 9000K, o una calza por 140000K, tengo que plantearme por un segundo lo que necesito y lo que puedo contribuir al mercado interno en este momento, quizá, en otros rubros o pagando otros impuestos que no necesariamente me lleven a andar desnuda. 


martes, 17 de junio de 2025

Martes

 ✅️ 8.30 am: desperté con Julio e hice fiaca un rato hasta que me levanté. 

✅️ 9.00 am: me preparé el desayuno (mate, galletitas con queso crema y mermelada) y me puse a trabajar.  

✅️ 09.00 a 12.00 pm : trabajé totalmente enfocada. Revisé mis datos, pendientes, notas, etc. 

✅️ 13.00 a 14.00 pm: almorcé, estuve con mi gato y traté de frenar realmente. Práctica para inglés mientras comía. 

✅️ 14.00 a 15.00 pm: clases de inglés.  Práctica oral y ejercicios.  Paso a paso, venciendo.  

✅️ 15.00 a 16.00 pm: atender algunos temas que salieron durante la clase y seguir avanzando con los pendientes.  

✅️ 16.00 a 18.00 pm: más pendientes y trabajo, aunque más lento porque estoy un poco cansada a esa hora.  

✅️18.00 a 18.30 pm: revisión de mis plataformas de búsquedas laborales. Son como los clasificados modernos para mi. 

✅️ 18.30 a 19.10 pm: entrevista virtual de trabajo.  Ni idea que onda. Yo lo intenté. Quería ver cómo se daba. 

✅️  19.10 a 20.10 pm: merienda de huevo, queso y pan, ademas de un postrecito pues pre ejercicio. Mientas, tiempo con Julio para estar juntos. Llamada breve a mis sobrinos para saludarlos. Chequeo comida de Julio y su arenero. 

✅️ 20.20 a 22.22 pm: momento preferido del día. Nado libre, con patas de rana, durante 50 minutos. Después, estirar y ducha larguísima. 

✅️ 22.30 pm a 23.00: ordenar las cosas de natación, dejar la malla secándose, cenar sobras del mediodía y acostarme. 

✅️ 23.00 a 00.00 am: escribir para valorar el esfuerzo, agradecer las cosas buenas y desenchufar. Abrazar a Julio. Descansar. 

lunes, 16 de junio de 2025

Una minita con su gato 🐱

No siempre tengo ganas de estar divina, fachera, prolija, impecable. Me pasa a veces que me dá fiaca porque soy humana, claro. 

Para ir a trabajar, como ya lo he dicho, me visto muy formal. Es la etiqueta del lugar. Y eso hace que cuando estoy en casa o los fines de semana, suelte.  Pero hay cuidados que no puedo soltar, más allá de que me dá fiaca, porque hacen al mantenimiento de cuestiones que me interesan. Y que si no sostengo, después no me gusta verme así. 

Una de ellas, es el pelo. Hace unos meses tengo reflejos rubios en el pelo, muy lindos. Pero hoy tocó hacerme un alisado sin formol, por ejemplo y aunque me dió mucha fiaca, me puse. ¿Si lleva trabajo? Bastante sí. Pero me ahorro un buen dinero, lo puedo hacer un feriado a las siete de la tarde y no me clavo tanto en la peluquería.  Sé que hasta cuando vaya a la pelu para hacerme el retoque de los reflejos (seguramente más adelante, porque ahora se han bajado más, es decir, ha empezado a crecer mi tono natural de nuevo, y se ha hecho una mezcla divina...), no voy a tocarme más la peluca. Es que entre el cloro de la pileta, la tintura de marzo, me gusta darle descanso y productos que lo mantengan sano.  Pero esto hoy tocó después de meses y llevó un rato laaargo.  Ahora, eso sí: el producto lo compré por recomendación en ML. Me salió baratísimo y para mi pelo funciona super bien. Así que hacérmelo en casa, y de vez en cuando, cierra por todos lados. 

Otra de las cosas que me hago yo misma, son los pies. Y eso, hoy lo dejé pendiente, pero solo por algunos días. Es que tengo las uñas hechas con esmalte semipermanente y en los pies siempre dura más y cuando lo saco me lleva un rato largo. ¿El resultado vale? Sí. Soy coqueta. Siempre tengo los pies hechos en conjunto con las manos, pero no me dá ganas de hacer todo el mismo día.  Me hago los pies desde hace muchos años con esmalte común y desde que pasé al esmaltado semipermanente hace 3 o 4 meses, conocí lo que es jugar a la contornosionista con el torno para remover bien todo. Así que lo tomo con calma. 

Algo más que me hago, es un tratamiento con ácido en el rostro, debidamente indicado. Eso suele ser un día especifico donde no vaya a salir desde temprano, porque el ácido se usa de noche y al dia siguiente hay que sacarlo, lavarse el rostro, hidratarse la piel y ponerse protector solar con el cuidado de no exponerse al sol de lleno para evitar manchas. Hoy podría haber sido un buen día para hacer eso, pero lo recordé recien y tengo a mi gato durmiendo sobre mi pelvis, por lo que levantarme a buscar el ácido no es opción.  Jamas rompería este hechizo de amor por los efectos exfoliantes y iluminadores del glicólico. 
 
Algo que también hice hoy, es ponerme los auriculares con música movida, secarme el pelo por el alisado y disfrutar de la música.  También, miré y analicé distintas tiendas en una página para comprarme algunas cosas a buen precio. Ropa, más que nada, porque los últimos dos años me compré casi toda ropa corporativa y no tanta ropa común. Siendo franca, había ropa barata y quería todo. Pero armé una lista e investigué primero porque suelo ser detallista con muchas cosas relativas a la ropa. Telas, costuras, no uso estampados, me fijo bastante en todo eso.  Y como yo no era una persona interesada por la ropa, antes, aprender me lleva tiempo. Ahora, es como que le doy un poco más de bola, y me entretengo armando algunos looks. Aunque siempre fiel a mi estilo básico, donde meterte un brillo es un escándalo hermoso. 

Para cerrar el dia, en esta entrada más relax, me comí un chocolatin. Acaricio a mi gatito. Y cerramos un lunes conmigo misma que se ha sentido bien después de muchísimo tiempo. 

Hoy de hecho mi mamá me preguntó si no me aburría sola. Le dije que no. Que para mi estar en mi mundo era un planazo y que mi gato me hace mucha mucha compañía. Y juro que es verdad.  Hay días donde mi mundo es mi lugar absolutamente preferido y donde no sé qué haría si no tuviera mi espacio a solas, con mi gatito ahí haciendo la de nosotros sin joder a nadie. 

domingo, 15 de junio de 2025

Capitulo 1

 Como el viernes me insistió mi terapeuta, el juicio de Javier no es algo que yo tenga que aceptar. Me preguntó sobre el tema, le expliqué que no habíamos vuelto a hablar y le dije que yo estaba viendo dónde acomodaba lo que me dijo. "Estoy viendo si lo puedo llevar como una roca, o en una bolsa", argumenté. Y ella me preguntó por qué iba a cargar con algo que no era mío, por que sentía que tenia que acomodarlo, o cargarlo, si no era lo que yo pensaba de mi. Porque no es tuyo, me dijo, eso es algo que salió de él. Esas palabras no son tuyas, son de Javier, y tienen que volver a él, sin que vos las cargues. No te corresponde cargar con lo que no es tuyo. 

Y si. No lo lo habia pensado asi hasta ahora, pero es verdad.  Es que ese "al final resultaste muy puta" que me dijo, para mi fue devastador. Pero en el fondo sé que no es cierto. Yo no soy una puta, aunque Javier lo crea y me lo haya dicho. Y como no lo soy, su vision no deberia ser algo que yo me crea ni que acepte, ni que interiorice. No deberia ser algo que tenga que adaptar ni acomodar, porque aunque me cueste verlo, no es algo que me defina ni que defina mis posibilidades de construir vínculos sanos. Es algo que él dijo de mi, o que él me dijo, pero no significa que sea verdad, o que sea justo, o me describa realmente. 

Yo siento es decirme eso fue muy injusto, por ejemplo. Pero ¿por qué lo siento? Porque en el fondo, sé lo que soy, lo que me pasó por dentro, mis intenciones, aun mismo en aquellos momentos donde cometí errores. Y me parece muy cualquiera que venga él, justamente, a decirme que tan puta o no pueda soy. 

Sé que me equivoqué consigo. Me equivoqué horriblemente, no tendría que haber compartido nada. Sé que la pifié. Si, me equivoqué hasta el fondo. Pero no quiero que este error me defina.  Sí. Me mandé una cagada. Pero nada justifica que me humillen, que me hagan sentir mal, ni que me degraden. Javier también se equivocó engañando a su novia conmigo por años, desde la intención o el hecho, (dá lo mismo), pero yo no lo juzgué. Ni lo acusé. Ni degradé.  No le dije mientras me proponía cada vez cosas más disparatadas "al final, resultaste un hijo de puta, sos un infiel, egoísta, mal tipo". No. No se lo dije. Porque había una línea qué no quería rebalsar y porque no quería hacerle daño. 

Sin embargo, Javier rompió todos los límites. Rebalsó todo. Y en esa avalancha que desató con su degradación, me hizo repensar muchas cosas. Entre ellas, quién soy. 

 Acepto mi error como una manera de saber que no voy a volver a repetirlo. Se  que no hice esto por maldad, sino por necesidad de ser amada (sí, finalmente vista, amada, tenida en cuenta de algún modo) por alguien que nunca me valoró. Y no es fácil para mi decirlo, pero es la verdad. A veces uno no se cuida, no se preserva, no se trata con amor. Y con Javier hubo demasiado de eso. De pretender ser vista por alguien durante años. De pretender lo imposible. 

Hoy lucho por no creerme eso de que por disfrutar soy muy puta. Y hacer este movimiento de no creerme lo que me dijo, de saber que esa bajeza salió de su boca edificando la persona horrible que es, no es fácil, pero es muy importante.  Porque de mi boca, salió de todo, pero nunca algo así. 

 Javier me influyó siempre y creí mucho de lo que dijo. Su mirada, o la ausencia de su mirada, condicionaron muchos años de mi vida.  Siempre busqué ser vista por él, ser bien vista sobre todo, considerada, amada. Siempre quise ser tenida en cuenta, concebida como importante. Por eso, todo lo que él enseñaba para mi era tan elemental hasta ahora. Era como una micro chance de que quizá un día el se diera cuenta de que yo era valiosa.  

Por eso, su juicio negativo, tuvo un peso tan grave.  Porque que el juicio final de la persona que más deseaste que te ame, sea decirte "al final resultaste muy puta", es la destrucción de todo. El vuelo por los aires de montones de cosas que no sé si quiero conmensurar con detalle. Pero también era necesario romper con eso, darle valor a la opinión de alguien sobrevalorado. 

Durante estas semanas, me culpé por lo que me dijo. No pasó ni un mes del hecho pero tardé unos segundos solamente en culparme. Me dije que si no hubiera ido, no me hubiera pasado eso. Que no me habrían humillado así. Sin embargo, el viernes en terapia mi terapeuta insistió también en que no podía estar preparada para eso, que no podía saber lo que me iba a decir.  

Y eso es verdad.  Eso es algo que, además del disfrute sexual, yo no pude controlar ni manejar en ese momento.  Yo no esperaba que Javier me dijera puta pero una vez dicho, el develamiento lo cambió todo. Lo vi como un mal bicho, alguien que me hizo una jugada. Y ahí, con eso, cambió todo.  Inclusive,  mi idea sobre la persona con la cual estaba compartiendo la intimidad, el erotismo, el cuerpo y la intensidad... Porque una vez que lo dijo, se trató de reaccionar y resguardarse. 

III. 

Y eso estoy haciendo hace 3 semanas desde que pasó esto con él. 

 Ayer, sin ir más lejos, lo eliminé de Instagram y lo bloqueé en WhatsApp. Lo dejé de seguir, también. Algo que desde que lo conozco hace 11 años yo no había logrado hacer NUNCA. Hasta hoy. Hasta ahora.  Todo tiene un tiempo bajo el sol y a él le llegó su tiempo de ruptura y de olvido. 

¿Si me costó hacer eso, quemar todos los puentes? Si. Porque Javier me influyó hasta ayer. Me preocupaba lo que él pensaba de mi. Pero ya está. Ya prendí fuego todo y nunca me he sentido más libre y más conectada conmigo misma como en este momento donde eliminé al fantasma de mis redes. Al que me trató de puta pero me miró todas estas semanas las historias. Basta. ¿Por qué seguir siendo la puta viviente bajo sus ojos, no? Se acabó. 

Bloqueado por todos lados. Por faltarme el respeto, por cagarse en los códigos, por tratarme de puta y por ser un tipo nefasto, que se dió el lujo de juzgarme. De decirme que al final había resultado muy puta. Muy puta, sos, añadió encima. ¿Qué le faltó? Tirarme plata en la cara, quizá. Nada más degradante.  Por eso, merecía ser borrado, excluido, marginado de mis espacios físicos, virtuales, reales. 

Porque ni siquiera merece espiarme. Ni siquiera merece verme feliz como sé que lo voy a volver a ser. Es simplemente un desecho. Un cínico, un borracho triste, machista, con la mente vieja y el corazón más arrugado de su cara. 

Hoy empieza para mi una etapa nueva. Pegué el portazo con el afuera. No pegué el portazo para irme como lo habia hecho en febrero. Pegué el portazo para quitármelo de encima. Para sacar al invasor de mi vida, para no absorber mas de su miserable vida. 

Y este gesto que puede parecer tan tonto, significa mucho para mi. Un movimiento interno lo produjo. Porque si antes no lo hice fue por pensar que estaba mal que Javier se diera cuenta de mi enojo, o de mi dolor, o porque iba a pensar qué yo era una tonta. Pero ahora ¿qué importa lo que él crea? ¿Qué importa lo que él piense, si para mi es un ser nefasto del que ni quiero volver a saber? 

Se trata de sacarlo a patadas en el culo de una vida. Que se vaya con su dedo acusador y su machismo a otro lado. Que busque a otra de objeto manso.  Ni idea.  Yo sé que conmigo, no va a joder más. 

 Eliminarlo de las redes, borrarlo de todos lados, no es estar enojada como una adolescente. Es poner límites y no dejarse comer el coco por nadie. Es poner un límite ante un falta de respeto en todas las capas de una vida. Las concretas y las vvirtuales. Es quemar posibilidades con una persona que me denigró y se aprovechó en un momento de guardia baja.  Es cuidarme de esa mirada donde no van a ver nada más de mi que lo puta que resulté, que lo puta que soy, que si disfruto mucho, o poco, o demasiado. 

¿Para qué dejar que alguien que me concibe de esa forma tenga acceso a algún aspecto de mi vida? Y encima, la siga mirando.  Me parece mejor sacarlo a patadas en el culo.  Javier puede pensar lo que él quiera de mi, pero eso será de lejos. Que soy muy puta, que me enoje y lo borré, que es infantil mi actitud. No me importa ya. Porque yo estoy pensando ahora mas allá de su juicio, por mi y por lo que me hace mejor. Y me siento mejor así. 

Sé que si quiero construir una vida emocionalmente sana, tengo que mantenerme lejos de él, de su mirada, de su mierda, de su casa, y cerrarle todas las puertas. No porque ahora me influye sino porque no merezco ser juzgada por él. Mi placer, mucho menos. Y tampoco merezco, en ningún caso, ser denigrada.  Y todo eso es un motivo totalmente suficiente para tomar cualquier decisión. 

No ha nacido persona que tenga derecho a maltratarme con sus palabras o sus actos. Eso fue algo que me repetí siempre. Y Javier, no es la excepción. Jamas volveré a permitirle tener una ventana donde juzgarme, decirme si piensa o no piensa lo buena, o puta, o mala o hija de puta qué soy. Eso es su pensamiento, algo que un hombre de verdad jamás hubiera dicho a una mujer. 

Él me trató de poca mina. Yo sé hoy que es un poco hombre que se animó a tildar desde sus 50 y largos años de puta a una mujer de 30, que no es puta, es libre de tener sexo como quiera. Y usa esa libertad pero ojo, no puede usarla tanto porque no vaya a ser cosa que sea una puta, según la óptica del señor. 

Por suerte, hoy soy libre. De ese poder sobre mi que quiso poner y no pudo, pobre débil. De esa manipulación que no le salió del todo. De la vez donde me dijo puta y todo el andamiaje del viejo pistola se le cayó.

  Él puede tener su opinión al respeto. Yo tengo la mía. Y cada una habla de la persona que es. 

Yo, reaccioné y reacciono a algo que no puede ser perdonado. Y realmente, si bien estos primeros momentos se sienten extraños, porque es haber expulsado al invasor, se que son el primer paso hacia una cosa muchísimo mejor. Es claro, volvemos cada uno al lugar donde pertenece. El a las sombras, yo, a mi propio sendero lejos de su mierda y de su mentalidad retrógrada. 

IV. 

Por eso, y por todo, necesito entender qué si soy hoy, que hay de deseo y qué le dá sentido a mi recorrido. Porque después de tanta mierda, hay vida finalmente. Lejos de esos conflictos y de esas cosas feas. 

Es un buen momento para recuperar mi historia. Quien he sido y todo lo ajeno que construí más allá de la mirada machista y cruel de un tipo nefasto, al que durante muchos años amé mucho. Aquél tipo que terminó por enterrarse para siempre con una sola palabra. Al que amé si, amé pero jamás le permitiría una falta de respeto como esta. 

Simplemente, no es aceptable. No veo por qué tenga que soportar algo así. No me parece que haya nada que lo justifique. 

Saber que he podido tomar esta decisión de borrarlo de todos lados, es el primer paso firme para rehabilitar mi coherencia interna. De volver a ser confiable para mi. Algo que siempre fue muy importante en mi escala. 

Si me dije a mi misma durante este tiempo que era injusto, que no me merecía esto, que esto no era perdonable, no se podía esperar menos que eliminar sus vias de contacto, para empezar. Yo no podía esperar menos de mi. Yo no podía permitir que esto pasara de largo. Que me dijera puta y que todavía tuviera mi teléfono o el Instagram para volver a llamar casi como si me quisiera poner precio. No. No podia permitir que se creyera que decirme cosas horribles me iba a dar igual. No.  Porque no fue igual. Y había que poner un límite. 

La noche de domingo, un domingo como este, frío también, donde Javier me dijo puta, yo también lo insulté. Le dije de todo. Después, al otro día, le pedí perdón por haberlo insultado, porque consideré que yo no tenía que ser la misma mierda que él. Después de eso, no dudé ni un segundo en volver a hablar consigo. Desde el instante cero, aquellas fueron mis últimas palabras. Y no me quedó nada pendiente. 

Después, la verdad, ya no se trató de él. No me planteé nada. Esa vivencia pulverizó todo deseo. Tampoco pensé en borrarlo como pataleo. Más bien, empecé a pensar en mi. En lo que significaba para mi lo sucedido. En lo que yo necesitaba hacer. En la defensa y en el cuidado de mi integridad emocional. Y en la libertad de ser yo misma. Y lo único que me nació fue alejarme para siempre de alguien así. Y de ahí, que sacarlo de las redes sea una manera de ejecutar algo de eso. 

Recordé que con Galeno habíamos tenido esos juegos. Sí. Lo habíamos charlado, nos habíamos copado con la idea y habíamos ido cumpliendo fantasías juntos. La habíamos pasado bárbaro. Y todo había sido en un ambiente de respeto. Porque claro, no es la palabra solamente. Es quien la dice y como acompaña esa palabra. Si alguien integro la usa para encenderte o para lastimarte. 

Galeno, en otro momento de nuestras vidas, usó palabras subidas de tono. Yo también consigo. Y jamas sentí algo negativo con ello. Jamas le vi el sentido agresivo que sí noté en las palabras y últimas actitudes de Javier. 

 Por esto me di cuenta que Javier es una mala persona. Y cuando realmente comprendí eso, abrí la puerta de mi vida, lo empujé para afuera, y la cerré con fuerza. 

Me siento aliviada.



sábado, 14 de junio de 2025

Abrumada, la corpo, finde largo a Dios gracias

Me tomé algunos días fuera de acá. Vengo con semanas picantes y, a veces, aunque quisiera, no es fácil sentarme a escribir. Hoy, sábado de lluvia, en cambio, sí que es un buen momento. Quise ir a nadar, pero el colectivo nunca pasó, y después de media hora de mojarme en la parada del ausente, decidí volverme a casa con las piernas agarrotadas y la nariz colorada de frío. 

Las últimas dos semanas han sido movidas. La oficina sigue dándome sobresaltos casi diarios. Un día, echan a mi compañera. Otro día, descubrimos con la gente de sistemas de la empresa que borró toda la información que estaba en su casilla - y eso nos deja en pelotas - y otro día, entra una compañera nueva para la parte contable que, siendo sincera, no me cierra ni un poco. Es demasiado entrometida y es, al mismo tiempo, extraña su forma de relacionarse, un tanto invasiva.  Lamentablemente, a mi compañera le pasa lo mismo, le parece una piba con comportamientos extraños, y nos pone en una situación de incertidumbre. ¿Si sea mala? No lo sé. Pero lo agotador en todo esto es que aquí parece ser un lugar lleno de personajes. Donde no son capaces de contratar para trabajar a gente más normal, o al menos, que pase un psicotécnico. 

No les basta con El turco, que es un contador que no se acuerda de nada, literal. No les basta con El cara de moco, que no saluda si no sos Director. No les basta con la compañera que echaron, y que se llevó consigo toda la info. También, meten a jugar a ésta piba - La piba X, a partir de ahora - que ni sabemos bien de dónde viene, ni por qué tiene tanto interés en la vida personal de mi compañera o mía. Gente extraña, en una palabra, que por una movida que uno no elige se te mete en tu mapa cotidiano y no sabés bien qué cara poner. 

En paralelo, yo tuve una charla con El turco por otro tema, que hace a mi laburo, y me comentó que están evaluando con otro Director "revisar y pulir algunos aspectos". Y sí, estoy de acuerdo, porque yo justamente tenía una fecha prevista para pedirle una reunión con el fin de negociar ciertas cosas.  Aunque él me ganó de mano con sus palabras, siendo la sensibilidad de mis tareas, yo empecé, sin embargo, a buscar nuevos horizontes. Es muy difícil para mí quedarme quieta, cuando apremian los tiempos de los demás. Me cuesta esperar, sin hacer nada, como si todo lo que hace a mi propia vida fuera decisión de otro. Y en lo laboral, me es más difícil, especialmente difícil, porque lo profesional para mí no sólo me impacta a nivel económico sino a nivel de la vida que puedo o no puedo permitirme. De la vida que puedo proyectar, o de las decisiones que tengo que plantearme tomar, para poder superarme y progresar. Porque de eso también se trata construir deseo, construir sentido, hacer que la vida tenga una conexión y que no sea sólo una sucesión de días. 

II. 

En cuanto a la vida personal, ayer volví a terapia después de las vacaciones de mi terapeuta. Esto me ayudó y me hizo dar cuenta el privilegio y lo positivo que es poder tomarte ese rato para tratar de sentirte mejor, y pensar estrategias, y trabajar en uno. Y, lo que no es poco, resistir estos tiempos sociales.  Algo que, aunque no parezca, a mi por lo menos, me influye en lo cotidiano, me atraviesa, me hace cuestionarme, me provoca indignación a veces o me lleva a pensar qué tendrá el futuro. 

Además de volver a terapia, éste mes, estoy tratando de nadar más. No siempre es fácil, por horarios, por frío, porque salgo tarde del laburo, pero lo estoy intentando. Natación es un deporte que para mí tiene todo lo que me gusta, no es tan caro como otros, y me permite conectarme en profundidad con mi historia y con lo que deseo. Por eso, volver fue importante, y lo volvería a intentar todas las veces que sea necesario, hasta lograr cuajar el hábito con la vida adulta.

Ésto último, es un gran desafío. A veces, mis días son eternos. El jueves, por ejemplo, fue uno de ellos. Arranqué tempranísimo, llegué a la oficina a las 08.20 porque esos días curso y me voy antes. En la oficina, laburé mucho desde el vamos porque tenía vencimientos cerca. Después de almorzar, a las apuradas, me encerré en una sala para mi clase de inglés. Después de eso, seguí trabajando y justo surgió una reunión de dos horas. ¿Conclusión? Llegué a mi casa más tarde, no llegué bien a la clase, y volví además enojada, obvio, por el imprevisto de la reunión y porque no tenía ganas de quedarme más, pero tocaba. Porque hay otros días, como el miércoles, de la misma semana, donde me levanté, laburé un poco para los vencimientos, me fui al odontólogo, almorcé al lado de la compu, comí algo potente y me fui a nadar para volver a casa a las diez de la noche.  U otros, como ayer viernes, donde empecé a trabajar a full desde las 09.00 por los vencimientos, tuve una llamada con una empresa, tuve otra reunión de seguimiento, y terminé 17.55 pm. huyendo a mi sesión de terapia abrumada por las exigencias de la diaria. 

En este panorama, rescatar el deseo, el para qué, la función o el aporte a mi vida es muy importante. No es casualidad esta búsqueda, en un momento donde además en otros aspectos mi deseo, o mi manera de disfrutar, ha sido tan cuestionada, tan juzgada y puesta bajo los ojos de la hipocresía. No es casualidad el pensamiento sobre el deseo cuando le han puesto la etiqueta de puta como una visión ajena, y negativa, de ese deseo mío, presente, en todo aspecto. De ese deseo que vive en mí, y se ve en cómo trabajo, en cómo vivo, en lo que quiero estudiar, en la voluntad que le pongo a cada día de mil horas y en todo lo que hago para decir sí a la vida.  

 ¿Dónde llevará todo esta búsqueda? Nadie lo sabe. Pero yo lo seguiré intentando, seguiré intentando estar mejor, encontrarle sentido a mi vida, que sea una aventura y no solamente una sucesión de días. Seguiré agradeciendo lo que tengo, buscando superarme, corriendo a veces, intentando a veces.  Pero viva. Tratando de vivir una vida que me guste, viendo a ver qué puedo ir armando entre lo que busco, lo que me llega, lo que se dá, y lo que toca. Intentando solucionar todos los problemas, tratando de sobreponerme a lo dado, mejorando el diálogo interior. 

No es fácil, pero lo voy a intentar hasta que sea cada día un poco menos difícil y se vuelva fácil. 



lunes, 9 de junio de 2025

El dueño de la escoba

 El Turco, mi jefe, y nuevo Director desde hace dos meses, hoy pasó nuevamente la escoba y echó a una de las chicas del equipo donde estoy, es decir, a una de mis compañeras. No es una novedad, porque venia teniendo muchos temas con otra de las chicas del equipo, pero, pese a todo, cuando El turco me lo contó me cayó muy mal la noticia.  No puedo evitarlo, me angustia cuando echan gente en los trabajos y más si es gente cercana.  Distinto es cuando se van, que me ha pasado también. 

Desde marzo, él echó a dos personas con quienes tenia una relación cercana y mi antigua jefa se fue. Es una sensación rara sentir que van dando de baja a gente a tu alrededor porque es como si la oficina dejara de ser lo que es. Es que mi laburo siempre fue el mismo pero el tipo de gente con quien laburas influye bastante. Y acá, es como si fuera otro partido semana a semana. 

Mañana tenemos un desayuno del equipo de Finanzas. Le agradecí al Turco por tirarme la palida antes de este evento porque justo mañana hay un ingreso nuevo en el equipo y si me enteraba de todo en el mismo momento, iba a ser difícil maniobrar. 

En general, el panorama no me dá paz. No me siento cómoda en mi trabajo y no porque esté en off side. Al contrario, por lo que me comentó El Turco tiene la CEO un buen concepto de mi y la verdad es que yo sé que hago lo mejor que puedo por el trabajo. Me lo han dicho también los jefes anteriores y las veces donde se necesitó la facturación al trote, estuvo.   Pero la intranquilidad es más bien emocional, por sentir que ando de sobresalto en sobresalto. Por sentir que no tengo un momento de paz. Por sentir que no tengo dos semanas iguales. Porque cuando no es la vida personal, es el trabajo con El Turco tirapálidas y sus humores. 

La semana pasada, la quita de beneficios. La anterior, el tema entre mis compañeras. Y ahora, esta, la desvinculación de una de ellas. Y así, yendo por arriba, como para no entrar en la interna de cada día y de casa vida. 

No sé qué pasará realmente. No sé cuánto aguantaré. Es un entorno que se me está volviendo raro, siento como si estuviera caminando en un campo minado. Y eso me tiene bastante inquieta pero juro que trato de mantener la fuerza, la entereza y la fe. 

Ansío que vengan para mi oportunidades mejores. Que me ayuden a seguir progresando, a seguir aprendiendo y que me aporten un poco más de paz. Ansío que salga algo bueno, para poder hacer un buen cambio y una buena apuesta profesional. Ansío que mejoren las cosas para mi, no se si sea acá, o en otro lado. Desde mi lugar, siempre voy a dar mi mejor esfuerzo. Siempre voy a tratar de hacer las cosas bien, de laburar siendo buena persona y de empatizar en la medida que lo amerite. 

Quizá no es lo adecuado para la corpo, pero sí es mi elección sobre como yo quiero vivir. Y eso me alcanza para seguir viendo qué onda el camino profesional. 

Esta especie de diario que llevo por aquí, es un fiel testigo de cada paso de mi camino. De cada ladrillo. De todo los obstáculos disueltos. De toda la voluntad. Y sigo con la misma mentalidad: estar siempre un poco mejor, tener las oportunidades de estar un poco mejor, que ya de por mi constituyen uno de los privilegios más importantes en la vida de las personas, además de la salud y el amor. 

No tengo idea cual es el destino ni lo que va a pasar. Pero sé que esto coincide con una época donde estoy tomando decisiones en el orden del deseo y no tanto del deber y evidentemente ando ahí, procurando percibir aquello que se mantenía escondido. 

Veremos cómo sigue la novela oficinesca. Veremos como se dan las cosas de acá en más. 

Yo acá estoy, viendo qué onda, con mi almohadilla de calor en el cuello, con la cola de mi gato entre mis manos mientras escribo en el celular y pensando qué meditación hacer. 

 Hoy sinceramente el día me superó lavoluntad, pero no me rindo. 


domingo, 8 de junio de 2025

El deseo

 - Sabes que el otro día inicié el trámite en Sociales - le comenté a mi mamá. 

- ¿Trámite para qué? 

- Para volver a estudiar Letras. Tengo que activar mi expediente. Inicié el proceso, ya. 

- Oh. 

- Qué lindo contar con tu apoyo, ma. No esperaba menos. 

Se rió. 

- No, bueno, es que si vos queres... 

II. 

Sí. Eso es lo loco, yo quiero. Y ¿por qué quiero? Se trata de cuentas pendientes con el deseo, y no tanto con el deber. A los 30 años me parece que tengo el suficiente grado de madurez para poder tomar mis propias decisiones y además él tiempo suficiente como para seguir haciendo más cosas. 

En estos últimos 3 años, desde que dejé de estudiar Letras, vi a mis compañeros recibirse y siempre pensé que yo también tenia que estar ahí. Fue triste ver como todos los amigos con quienes hice la carrera se recibieron y yo no. Y no porque no pude sino porque elegí otras cosas. Pensando que me iba a olvidar de lo que me gustaba. Que me iba a dejar de interesar. Que con el tiempo, esa pasión, se iba a apagar.

Hace 3 años, comencé Ciencias Económicas. Al principio, fue muy difícil. Me sentía una extraña. No lograba adaptarme. Y me llevó horas y horas de terapia sentir esa carrera como algo propio. A eso, además, se le sumó mucho trabajo. Oportunidades de estar mejor que comenzaron a llegar, y el atractivo de laburar en lugares mejor pagos.  Aprendí muchísimo de la materia y del trabajo, disfruté clases de Administración, pero en marzo con el último inicio de clases me pasó algo. 

Durante las vacaciones del trabajo, me aleje de la oficina. De la burbuja de Puerto Madero y sud torres. De los vientos de la corpo. Y eso me hizo dar cuenta de algo: a mi me gusta estudiar Ciencias Económicas, pero ese gusto se aplica a tener herramientas para trabajar. A construir un criterio, nada más. No a disfrutar.  Para mi, es como si estuviera cumpliendo con un deber más. ¿Si puedo disfrutarlo y hacerlo desde el amor? Si. Y lo hago. Pero no deja de ser un medio para, un deber más. 

En cambio, con Letras, siempre fue distinto. Yo corría después del laburo y llegaba a ña facultad contenta. Sabía que iba a ver tal tema y me entusiasmaba.  No me pesaba dedicarle fines de semana a la facultad. Yo sentía mucho placer en hacer lo que hacía y lo que me angustiaba era más relacionado a poder trabajar de eso o no. 

Ahora, tres años después de haber cambiado de carrera, me gusta mi trabajo en la oficina pero me siento vacía por dentro a nivel académico. Es como si una parte mia estuviera tratando de sentir una plenitud que no está ahí.

Lo he hablado en terapia y cuando surgió este bloqueo con Ciencias Económicas, le dije a mi psicóloga que no podía ser que hiciera pocas materias por año porque no me iba a recibir más. Y me preguntó por que, si ya trabajo de lo que estudio, estaba tan apurada, *como si me quisiera sacar la carrera de encima*. 

Desde el día donde me dijo esa frase, no puedo dejar de pensar en ella. Porque es cierta. Inicialmente yo me dije que iba a estudiar por curiosidad Económicas, si, lo cual es cierto. También me dije que iba a estudiar para tener un trabajo mejor. Pero principalmente dije que cuando terminara Económicas, y logrará todo lo que yo quería, iba a retomar Letras. Porque no quería morirme sin recibir mi titulo, sin vivir esa experiencia. 

Qué sonsa ¿no? Hoy con 30 años siento que no es tiempo de postergar nada. Que las cosas materiales no me van a dar la felicidad que ando buscando. Que de nada sirve andar jugando a la oficinista por la vida si extraño quien era. Si extraño la persona integra, feliz y clara, que supe ser.  

Probé si. Me di tres años de tiempo estudiando Económicas para probar. Y siento una gratitud muy intensa hacia las oportunidades que me da esta carrera, hacia mi trabajo, hacia lo que me permitió vivir. Hay una trama de interés real. Pero hoy en día, hay otra trama que es mucho más importante para mi. 

Y es la trama del deseo. Del dejarme de joder con la estructura, patear el tablero y decir finalmente: "esto deseo hacer con mi vida y con mi tiempo, y tengo el derecho a hacer lo que me haga feliz, no solo me dé cosas materiales". 

Además, ¿qué clase de felicidad puede nacer en base a una penitencia? A dejar el deseo para lo último. A abandonar la vocación como si no pasara nada. 

En estos años, sentí gratitud por todo lo que él laburo me dio pero también me di cuenta que no quiero seguir aspirando a más a costa de mi felicidad. Y qué por eso, primero, voy a terminar mis 7 materias en Sociales. Y qué después si, claro, voy a seguir estudiando Económicas si quiero, pero habiendo tenido la experiencia de graduación, la satisfacción de cumplir un sueño, el placer de terminar algo por lo que luché taaaantos años.  ¿Qué mejor que ir por más luego, sin cuentas pendientes? 

Curiosamente, cuando planteo las cosas en estos términos, la mirada del otro, la presión, la sensación de haber perdido el partido, de estar atrasada en la vida, desaparece. Me siento en paz si pienso que pronto voy a dejar de postergar algo que nunca pude abandonar del todo. 

Me siento en paz cuando pienso en retomar ese proyecto. Cuando pienso que voy a volver, me entusiasma. Siento que soy capaz de estudiar para dar el examen mientras que con Económicas siento que este esta siendo el peor cuatrimestre. 

Me siento en paz cuando pienso que realmente lo más importante no es el traje sastrero para un evento empresarial, sino, lo que hago con mi tiempo y mi vida. Y me siento en paz porque para mi lo verdaderamente importante siempre fue lo que hice con mi tiempo y mi vida, pese a ponerme el mejor traje sastrero qué imaginé jamás  para participar de un evento empresarial. 

¿Y si ese mismo traje sastrero de mis sueños, lo vuelvo a usar para cuando me gradué? Es azul. Y casualmente, los colores que representan a la Facultad de Ciencias Sociales de mi universidad, son el azul y el celeste. 

sábado, 7 de junio de 2025

Un buen día el de hoy

 Hoy fue un buen día. Hace cuanto no escribía esa frase por acá y qué bueno poder volver a hacerlo. 

Arranqué temprano a eso de las ocho y media. Me levanté, me preparé el desayuno y junté las últimas cosas antes de irme a nadar. Desayuné un huevo revuelto, galletas saladas y mate; y la verdad es que hasta después de salir de la pileta aguanté muy bien.     A las 10.30 am ya estaba adentro del agua sintiendo una satisfacción muy concreta: haberme planteado una acción concreta para mi bienestar y haberme cumplido.  

Cuando salí de la pileta, después de bañarme cual si estuviera en casa, nada de ducha rápida porque el cloro no sale fácilmente del pelo y la piel, me fui a casa en colectivo para prepararme.  

Es que a la tarde tenia cita con mi sobrino mayor, para ir al cine, a comer y a pasear en general.  Algo que le había prometido el 25 de mayo, en un almuerzo, y que hoy pude cumplir.  Él ya sabe que yo cuando cobro siempre algo les regalo. A veces es una salida, otras veces les compro algo, otras veces los voy a visitar y pedimos comida, o les llevo galletitas, depende de lo que pueda.  Y otras veces, no llevo nada material pero si llevo mi tiempo, mi amor, mi felicidad por acompañarlos, mi estar ahí. 

Hoy sin embargo, pude hacer algo especial. Y creo que coincidió afortunadamente ese plan gestado desde antes, con su presente, para levantar el ánimo de mi sobrino mayor. Lo vi contento, la verdad, y eso fue mucho. Cantaba, lo entusiasmo la película y la puntuación de la salida fue muy positiva, según contó.  Dijo que la película había estado re buena, que la comida también y que la compañía había sido 10.000 sobre 100.  Así que creo que la pasó lindo por suerte.

 Yo, por mi lado, la pasé muy bien. De hecho se me pasó muy rápido todo pero lo disfruté. Cuando salimos del cine, nos fuimos en uber hasta su casa, a ver a mi sobrino menor, que todavía no sé queda en el cine. Le llevé un regalito, para no hacerle sentir una diferencia, y estuve consigo un buen rato. 

Le hice masajitos en los pies, en las manos, y hoy fue un día donde me dió un montón de cariño. No sé. Hizo cosas que no había hecho hasta ahora y me sorprendió para bien. Bah, para mejor que bien. Quedé embobada con su cariño, con su código para demostrar cariño, con su forma de ser que cada día se ve más. 

Ahora, ya estoy acostada. No son ni las diez pero el deporte y los niños consumieron toda mi energía. Me acompaña mi amado gatito, a quien extrañé mucho hoy. ¿Será que ellos extrañan? De un tiempo a esta parte, noté que cuando me voy varias horas (más allá de que le explique todo como si fuera humano), a mi regreso no nos despegamos el uno del otro. Se sube, se queda acostado al lado, se interesa por olerme las zapatillas y la mochila, es como si me recibiera.  De mi lado, obvio, vuelvo desesperada por verlo, por abrazarlo y por darle toneladas de besos. 

Como última cosa del día, antes de que el sueño llegue del todo, voy a poner un programa de tele. No, no suelo mirar tele, pero es eso o mirar una peli qué tengo fichada en Netflix. Y prefiero mirar la película mañana, con más cabeza. 

Siguiendo la línea de mi sobrino, el día estuvo 1000 de 100. 

viernes, 6 de junio de 2025

Viendo qué pinta, albañil recién cobrado, tratando de nadar la ola...

Hace unos días no paso por acá. Creo que escribí y dejé en borradores varias cosas pero que nada me pareció lo suficientemente claro y ordenado para subirlo y que se entienda. Hoy, por suerte, ya es viernes. Estoy laburando desde casa, mientras tomo mate, y calculo algunos ajustes de tarifa y alineo unas modificaciones en la dinámica de mis tareas. Tengo que mandar una veintena de emails pero, la verdad, mi cabeza está en otro lado. 

 Ha sido una semana movida. ¿Cuánto hace que no tengo una semana tranquila, unos días calmos, de esos que se sienten como la parte linda de estar vivo?  No, no quiere decir que no exista dicha en la convulsión, pero cuando la convulsión es permanente, el panorama es distinto. 

La oficina, sigue así, prendida fuego. Laboralmente, me sostengo porque no puedo salir corriendo. Hay un ambiente bastante hostil, con los nuevos directores, y están en una etapa de remoción de beneficios. A fin de mes, de hecho, me quitan las clases de inglés con las profesoras que tengo hace dos años y eso me tiene triste. Dan la opción de otra dinámica, pero la verdad es que yo progresé mucho con ese equipo y la nueva opción es de mucha menor calidad. Seguramente, renuncie, aún a mitad de año, a la utilización de esos "beneficios" que han dejado de ser tales y en cuanto me aparezca algo mejor, me mande a mudar.  En cuanto a mis compañeras de equipo, hay varias internas. La semana que viene entra otra persona nueva, a la parte de Contabilidad, y cuando supe en concreto todo lo que tiene que hacer realmente me puse muy feliz de haber rechazado allá por abril la chance de hacerme cargo yo de la Contabilidad porque ¡es un quilombo enorme! No obstante eso, mi deseo es que a la persona que entra - que estaba sin laburo - le vaya bien, y que las tensiones se ablanden de a poco, para que trabajar los días donde compartimos oficina sea un poco más ameno.  Conmigo, por suerte, las dos se llevan bien. Yo sería la persona que está en el medio, que pone cara de pocker, que no se entierra en la movida oficinesca. Que pone musica para amenizar, que trata de tomarse las cosas con calma, que cada vez relativiza más todo ese compendio de egos, caretajes, idas, vueltas, chicha y limonada. 

Afuera de la oficina, además, tengo una vida personal.  

En ella, acomodo los números para ver si puedo llegar un poco mejor a fin de mes. Plata aquí, plata allá, el sueldo me duró en la cuenta un suspiro, aunque agradezco poder abonar mis cosas porque,  realmente, tengo súper dimensionado el contexto que se está viviendo social y económicamente hoy en día.  Por otro lado, estoy con la cabeza puesta en mis sobrinos y en mi hermana. Desde que hace una semana nos anunció su separación del marido, me ha llevado algunos días elaborar la noticia. Pienso mucho en los chicos, en cómo irán a vivir, en cómo se sentirán y en cómo poder ayudarlos a que éste tránsito sea un poco más fácil. Siempre supe que como tía yo iba a estar incondicionalmente para ellos y en éste momento, creo que necesitan mucho más amor, mucha más contención, y es ahí donde no quiero errarle. Así estoy, entonces, atenta a sus necesidades, a las palabras que les digo, a los abrazos, a darles a los dos la misma atención, a hacerlos sentir que aunque cambie la manera la familia nunca se acaba.  Lo mismo como hermana que, aunque pude haber tenido diferencias en otros momentos con ella, cuenta con mi apoyo desde el segundo uno.  

En cuanto a la facultad, no logro concentrarme para estudiar. Me está costando lo cotidiano, y el cuatrimestre, ni qué decirlo. Estoy desconectada de la universidad porque llego a los fines de semana con la cabeza en otro lado. Además, hay algo que me viene pasando desde que empecé las clases y es el hecho de que quiero retomar mi primera carrera. Quiero volver a estudiar Letras, no hay caso.  Le he dado vueltas, pensando si es o no el momento, si me conviene laboralmente, si no me conviene, pero lo cierto es que llega un punto donde necesito dejar de pensar en lo que me conviene y pensar un poco en lo que quiero. Y yo quiero, si apago la luz, y pienso sólo para mí, volver a estudiar Letras aunque después el título sea un papel que mire colgado en el comedor de mi casa.  Quiero poder correr después de la oficina a hacer algo que, al menos, me apasione. Quiero hacer las materias que dejé colgadas. Quiero pasar por la experiencia de recibir el título universitario que a ésta altura siento que es el broche al esfuerzo.  Eso... quiero hacer eso. No sé si me conviene, si voy a tardar más en Económicas, si me va a convenir por las oportunidades de trabajo, pero sé que va a ser una pata fundamental en esta aventura de construir sentido para mi vida.  ¿Y qué es la felicidad, si no es construir sentido? El sentido de la vida no nos viene dado. Es algo que aparece con el tiempo, cuando vamos conociendo motores o resortes que nos hacen seguir. Y para mí, la literatura, siempre fue un motor. Un motor que ahora necesito encender nuevamente porque luego de haber estado estos últimos dos años en el cénit de la corpo, me siento vacía. 

Para volver a estudiar en Ciencias Sociales, tengo que hacer una serie de trámites y rendir un examen. Ya inicié los trámites y espero que me den pronto fecha de examen, a ver qué me toca estudiar para poder volver a estudiar.  Nadie sabe nada todavía. Nadie sabe nada en mi familia, ni siquiera lo sabe mi terapeuta, ni mis amigos del entorno cultural. No quiero escuchar a nadie más que a mi misma, y a lo que yo sé que me hace sentir esta carrera, para dar estos pasos que tienen que ver con mi tiempo, con lo que yo quiero llevarme de la vida más allá de la plata, los ascensos o los privilegios.   Volver a estudiar Letras no implica ejercer. Lo sé.  Simplemente, quiero volver  ahora porque sé que tengo económicamente un sustento que me permite hacerlo sin apremio, porque quiero volver ahora donde todavía tengo la energía, donde todavía soy re joven, donde todavía estoy conectada con eso que dejé pendiente y que no hay día que no recuerde. Quiero volver porque es volver a hacer realidad un sueño que siempre tuve, y que no quiero que se me siga quedando pendiente, ahí, reemplazado por una buena carrera en Económicas.  ¿Si me gusta la carrera en Económicas? ¡Si, me gusta mucho, la verdad! Pero para hacerla como segunda carrera, para hacerla después de haber cumplido con mi deseo, para hacerla como un medio de trabajo y no como una vocación que no se calla ni se ordena dentro de mi cabeza.  Y si yo no me ocupo de eso ¿quién? 

Así que... ésta es mi vida hoy por hoy.  

De Javier, por su lado, no supe más nada. Lo que ocurrió hace algunas semanas atrás, arde, pero creo que fue lo mejor. No se me ha pasado por la cabeza en ningún momento escribirle. Siento que lo mejor que puedo hacer es ignorarlo, seguir adelante, ocuparme de mis cosas, y construir sentido en una vida que lo tenga afuera.  Creo, sinceramente, que aunque esté pasando una época compleja, mi vida tiene mucho más para dar.  Que pueden pasar cosas buenas, sorpresas positivas, cambios de estado piolas, qué se yo. Prefiero pensar así, mientras puedo. 

Porque pensar así, mientras pueda, me ayuda a nadar la ola.





miércoles, 4 de junio de 2025

La vida es un heladero

 ... que te espera con el cucurucho en la mano, preguntándote qué gusto querés.   ¿Y qué quiero? Llevo más de dos meses haciéndome esa pregunta, la verdad.  Y el heladero, ahí sigue. Esperando que le diga chocolate rocher, sambayon o limón. Pero que diga más eso que un no quiero esto. Más lo que sí que lo que no. 

¿Y qué sí quiero? Me cuesta mucho responder la pregunta. Más de lo que esperaba. Mi reacción inmediata es pensar que sé lo que no quiero y que por defecto lo otro es lo que sí quiero, pero,  hoy siento que ese operar por descarte me trae una niebla mental respecto de lo que sí deseo. 

Entonces, una vez más lo intento. ¿Qué quiero? ¿Cómo lo quiero? ¿Si se lo tuviera que explicar a alguien, por donde empezaría? ¿De qué se trata lo que quiero, en qué aspecto de mi vida toca, con qué propósito conecta? ¿Qué quiero priorizar en mi vida? ¿Qué sí, que sí para mi es importante? Más allá de todos los no, obvio, ¿qué deseo? 

Sinceramente, yo pensé que tenía super claro lo que quería pero no sé. ¿Cuáles son los gustos de helado que le pediría al heladero? 


lunes, 2 de junio de 2025

Para pensar

 Hoy, a la salida del trabajo, fui a buscar un paquete. Me compré un suéter para ir a trabajar hace semanas y aproveché porque tenía 20K de descuento y se podía pagar en tres cuotas. Es decir, que lo pago mientras lo uso en invierno lo cual está genial. 

Anduve por la Calle Florida y pasé por varios lugares donde años antes estuve con Galeno. Al margen de eso, aproveché para pensar. Traté de tomar el cambio de rutina como un paseo porque necesitaba tener un tiempo a solas. 

El día en la oficina fue largo y cansador. El Turco, mi jefe, tenía un día de furia hoy. Insoportable.  Tal como he dicho antes, que no me cerraba demasiado, ahora sé por qué. Y es porque esconde la partida pero además porque en el fondo ni le importa la gente ni tiene buena energía. Y eso, se percibe en la diaria. 

El tipo es un tirapalidas permanente. Y yo entiendo que esté asimilando la decisión laboral que tomó, pero no me parece correcto que exprese sus preocupaciones generenciales conmigo o con mi compañera o con ambas. Principalmente, porque si él está mal... ¿que nos queda a nosotras, con un líder que no gestiona nada? 

Hace dos meses que está y eso coincide con una mala onda general. Quilombos varios. Mal humor.  Y uno hace lo que puede con eso. Con todo. Porque yo por lo menos tengo muchos temas a resolver además del trabajo. Y estas últimas semanas lo han demostrado. De ahí que su mala onda, me dá ganas de mandarlo a la mierda. Me parece re poco profesional. 

Entonces, cuando sale de la oficina, uno pasea un rato por la ciudad antes de irse a casa para que el día tenga espesura.  Y pienso que realmente necesito ocuparme de mi. De mis cosas. De tratarme bien. De mis proyectos. De sanarme  y volver a disfrutar de la vida.