domingo, 30 de julio de 2023
Mente clara
lunes, 24 de julio de 2023
Dar vueltas es no dar oportunidades
sábado, 22 de julio de 2023
La sangre seca de sus venas
domingo, 16 de julio de 2023
La familia no se elige.
jueves, 13 de julio de 2023
Un jueves no tan de mierda
Después de tres días de mierda en la oficina, hoy fue mejor. Me dediqué todo el día a las cuentas corrientes y entendí que me gustan aunque no me guste el contexto que estoy pasando. ¿Quién lo diría, no? Apasionada por las cuentas corrientes, resulté.
En la oficina, El Gerente la sigue careteando. Está antipático conmigo, un poco con cara de pocos amigos, porque le habrán ajustado las clavijas a él. Era hora, pienso. Y prefiero que esto sea un peso para todos y no solo para mí, por eso no le doy pelota si le caigo peor que hace una semana porque le metieron el dedo en la llaga. Estaba demasiado relajado a costa mia. Y eso se acabó. No me interesa quedar bien con el ni con nadie y solo busco hacer bien mí trabajo pero no el trabajo de todos.
Paralelamente, estoy buscando trabajo en otro lado. Pienso que si me echan me pagarán un dinero y que si no, me iré a algún lado mejor. Pienso que no es el momento de echarme porque si tendrían que poner a trabajar en serio y pienso que mientras tengo yo tengo que pensar en mí . Entonces, me ocupo de buscar otras ofertas realmente para no seguir sumando queja y queja.
Mientras trabajaba hoy me hice un rato para ordenar números personales. Trato de escuchar podcast de temas de interés como historia, economía o educación financiera en el medio de una avalancha de números. Trabajando , obvio, pero además nutriendo mí cerebro con algo más que chismes, guarradas, o micromachismos. ¿Acaso es el mejor 2×1? Creo que sí.
II.
Pese a que está semana laboralmente haya sido de mierda y me haya despertado miedos, por lo menos, la viví. Digo, no me quedé esperando cosas que no van a pasar, no me quedé en la queja. No me quedé enfocada en lo que no quiero para mí y empecé a darle duro hacia lo que si quiero. Y todo eso se logró porque volví a poner el foco en mí. Y se lo saqué a ya sabemos quién. Y es como si me hubiese vuelto el alma al cuerpo, más allá de que me encontré con un desastre, porque pude entregar mí atención solo a eso.
Y pienso: "la única fortaleza que tengo en este momento es conectarme conmigo misma y bancar fuerte todo lo que pase".
Sí. Porque conectada conmigo misma, escuchándome, es más fácil. Me doy cuenta que si tengo propósito en lo que hago (si tengo claro por qué, si para mí ese por que es valido) todo lo que me cuesta se aliviana. Y hace un año venía buscando este alivio.
III.
Venía estando, y quizá de eso me di cuenta, muy asociada con el padecimiento en relación a la no decisión de Javier, a su posición de rey del drama. A lo que pasaba o no. A lo que no hacía o dejaba de sostener. Y no es casualidad que él se haya alejado (y que yo lo haya silenciado de todos lados) con que me sienta más cerca de mí. Con volver a creer que merezco una vida tranquila.
Paradójicamente mis propias decisiones me estaban pidiendo a gritos un poco de espacio. De ahí el malestar tan intenso. De no poder conectarme con mí propia vida y el sentido de vivirla por mis sueños, no por los errores o por los quilombos de otros. No por lo que los demás pidieron o no pudieron. No por sus miedos o sus decisiones. No por sus deudas o frustraciones. Sino, por mí y porque entiendo que no es fácil lidiar con nada de eso, pero si es posible.
Hoy por suerte sí tuve wifi interior.
miércoles, 12 de julio de 2023
El trabajo de no dejar pasar las oportunidades
viernes, 7 de julio de 2023
Hacer terapia ❤️🩹
jueves, 6 de julio de 2023
Combo: ME VUELVO LOCO
martes, 4 de julio de 2023
El tiempo caprichoso
domingo, 2 de julio de 2023
Mi contractura tiene nombre
Escribo bajo los efectos de mí un relajante muscular. Ya sabemos el motivo de esta contractura. Y hasta se que tiene nombre, apellido, y dirección cercana. Así que acá vine, a ver si puedo sacar algunas cargas escribiendo para colaborar con el cuerpo.
I.
Creo que una de las peores cosas que me ocurren con Javier, es la familiaridad que yo creí rota durante muchos años y que en realidad jamás se rompió. Y lo siguiente, es el contacto físico que mucho tiene que ver con la familiaridad y con el conocimiento de hace años pero que hoy en día es distinto, sin dudas.
Ayer en varias ocasiones nos miré haciendo las compras por el centro, charlando, mirando vidrieras, y me pareció muy inexplicable. ¿Cómo con este tipo terminé haciendo las compras si estuvimos desde 2014 sin hablar o hablando prácticamente nada? Somos vecinos. Nos puede pasar. Pero no espero jamás que eso suceda, yo espero más bien que eso no pase porque lejos los dos estamos más tranquilos. Y menos esperaba que hiciéramos las compras como si fuéramos los mejores amigos del mundo. Porque no somos eso con las cosas que me dice y las cosas que yo lucho por no contestar y que le digo a medias porque siento que si no me voy a morir.
La confianza para ir charlando de laburo, de la familia, de la salud, del dinero me parece demasiada para la persona que soy hoy, pero me hago cargo. Yo no puedo manejar lo que me pasa cuando lo tengo en frente. No sé si algún día pueda porque es lo más fuerte que sentí por una persona en toda mí vida. Y eso no quiere decir que deje de vivir por esto, pero si, que para poder vivir tengo que poder integrar los sentimientos más fuertes que me nacen. Si no, ¿qué clase de fortaleza tengo? ¿Qué aprendí en estos años?
Está a la vista que si bien Javi es tremendo yo no puedo ser más dura de lo que soy con alguien así, porque no deja de existir un punto donde uno dice: " dios, es imposible borrar el pasado". ¿Cómo nos llevamos mal con alguien que nos llevamos bien? ¿O quizá, cómo dejamos de hablar para siempre?
Está a la vista que no podemos tener una relación intermedia. Cuando yo estaba en pareja, por ejemplo, Javier insistía en no saber nada de Galeno ni de nuestra relación, ni el más mínimo comentario que diera cuenta de su existencia. Sin embargo, en un momento de cercanía física y de charla muy íntima, finalmente me lo dijo:
- Tu novio es un hijo de puta - mofo - mira con quién está. Es un hijo de puta, está con vos. ¿Con él, sos así?
- Yo lo elegí a el también y es diferente- le aclare- Con él, soy de otra manera. Eso es lo que vos me estás diciendo.
- ¿A él le decís que si? ¿Con él si querés estar?
- Yo a él le digo que si, si. Con vos, es diferente.
- Estás fría conmigo - dijo - No me miras como antes.
- Hay cosas que yo las reservo para mi relación. Vos querés tener sexo conmigo. Todo lo demás, es para compartir con mí novio.
II.
Más allá de eso, en el presente donde estoy soltera hace varios meses, también me guardo cosas.
La confianza que Javier goza y que yo no puedo controlar, además se mezcla con el humor que tenemos muy parecido, con la ironía, y con la corriente sexual que -me guste o no- existe entre nosotros. Es increíble como el deseo o lo que sea que suceda nos pone así de tarados. Por eso me guardo.
Yo, me siento una pelotuda grande para reírme y ponerme colorada. Pero me sale esa parte jodona y simpática con Javier y cuando hago el esfuerzo de ponerme seria y lo logro, nunca deja de ser desde la confianza. Y a él, le sucede lo mismo conmigo. Me hace chistes que a otra persona le costarían todos los dientes y al mismo tiempo me toca con una ternura que me destrababa sentimientos totalmente cancelados en mí.
No puedo perdonarle todo lo que me convoca después del daño que me hizo. No puedo. Pero tampoco puedo negar o sepultar eso que hace en mí cuerpo y en mí mente.
Po eso no me puedo fijar en otros candidatos que tengo hoy en día. Porque está el tipo este ahí metido, deseo por medio, volviéndome loca. Por eso no me importa si mí compañero de la facultad me invita a comer o me tira el palo para que viajemos juntos. Puedo decir que si a todo, claro, pero si no pienso en nada de lo otro. Y en cuanto me corro un centímetro de eso, viene a mí una catarata de cosas que ningún otro tipo me hizo sentir en la vida.
Esas pasiones por las que uno pierde todo lo que creyó sólido en la vida.
III
Siento un exceso esa confianza. Realmente no quiero que tengamos ese tipo de relación. Yo se que los vínculos se construyen y el vínculo de amantes también es asi. Justamente, a eso le escapo a que me diga eso o se crea eso y lleguemos a un gran problema.
Creo con todo el corazón que la confianza en nosotros puede llevar a grandes confusiones tal como lleva a pasar momentos muy cómicos en ocasiones como las de ayer.
Siendo franca, hacía nueve años que no me reía así con Javier. Y me hizo acordar mucho al vínculo de confianza, cariño, deseo y risas que teníamos entonces. Pero también , mí edad actual, me hizo entender que no deja de tener migas para dar y que por ello no merece reconocimiento alguno.
¿Para qué desarrollar un trato con una persona con la cual tenés deseo sexual y no estas en condiciones de concretarlo? Eso veo en Javier y no sé si no me hundiría en caso de preguntarlo. Pero en realidad, la duda es honesta. Considero que es mucho más fácil aceptar que hicimos el amor una vez, que tenemos ganas en el presente y que elegimos no ir para adelante con eso; pero no es tan fácil justificar el tipo de extraña relación entre la confianza histórica y la confianza actual.
IV.
Mientras caminábamos, ayer, yo estaba pendiente de la gente. No porque me diera vergüenza Javier, sino, porque se había puesto tonto y no se daba cuenta de la gente alrededor. Me miraba , me hablaba y me trataba como si yo estuviera envuelta en miel y me estuviera siguiendo el rastro. Y eso la verdad es que yo no quería que sucediera.
- El otro día dijimos que nos íbamos a tomar un vino - musitó - y yo quiero tomarme un vino y acostarme con vos, sí - dijo.
Serio. Así estaba cuando lo miré. Dejé pasar a un tipo que nos esquivo porque nosotros estábamos yendo muy lento y recién ahí le contesté:
- Sí. Yo ya te aclare que no te voy a salvar más. Si vos no te salvas, deberías...
- ¿No te gustaría? - me preguntó, muy tranquilo, con la bolsa de las compras en una mano.
- Si, dale - dije, con sorna.
Seguimos caminando uno al lado del otro. Lento. Javier me miró. Lo miré y le cambié la vista.
- ¿Querés? - dijo, colorado.
- Bueno, Javi. Hacemos eso, dale - respondí.
Javier me miró y me empecé a reír, mientras se acercaba para molestarme. Si, en el medio del centro, sin que le importara un cuerno nada. Se rió lo mismo. También se dio cuenta que lo estaba molestando, que le estaba diciendo todo que si aproposito, porque la verdad, es que si me hago mala sangre o no parece todo lo mismo.
- Sos una hija de puta
- No, yo te digo todo que si. Vos querés eso, parece, pero después, el resto te pertenece - lo burlé - No me provoques por favor. Porque te voy a responder cualquier cosa. Te sigo la corriente.
Javier es cobarde entonces si me quería hacer quedar cuadrada, yo lo estaba dejando triangular.
(...)
Cuando me llevó a casa, unos minutos después, me dijo:
- Ya voy a ordenar todo, así nos juntamos.
- Bueno, Javi.
- Y abrimos juntos uno de estos vinos que te digo.
Lo miré. Me miró y me quedé callada.
- ¿Me faltó algo?
Lo miré.
- Dale - dije, con suavidad - Un vinito.
Me miró. Dudó.
- Que te parió... Si, acostarnos también quiero, sí - dijo y se rió - ¿Me estás hablando en serio?
-Mh-mm - dije.
Era obvio que con la duda que le generaba le estaba dejando finalmente el peso de toda la decisión.
- Yo te escribo y si vos estás dispuesta, disponible, organizamos algo. ¿Te parece?
- Dispuesta, disponible, no dubitativa... ¿Qué otra palabra más con d? Escéptica, también. Pero no tiene d. No empieces a hablar cosas que después no suceden y uno te trata de cuidar y vos.. Dios.
Javier se rió.
- Qué pendeja - dijo.
Me reí menos a la defensiva.
- Javi, yo soy una mujer muy escéptica. Entiendo que ahora querías decirme que querés tener sexo conmigo, pero... Nunca deje de ser escéptica con vos. Y lo seré siempre.
Javier sacudió la cabeza. Mofo.
- ¿Pero por qué no me crees?
- Me sorprende que me digas todo esto todo el tiempo, igual. No importa si no te creo. Me asombra cómo cambiaste. Ahora, no tenes pudor. Es realmente increíble ¿sabés?
- ¿Qué? - dijo, mordiéndose los labios.
- Esto. La verdad es que durante muchos años te portaste muy bien. Me sorprende eso. Ahora nada que ver... Te felicitaria por el aguante.
- No sabes lo bien que me porte, si. Es verdad.
- Bueno, entonces tenés posibilidades de redención todavía - lo burlé. Era un último detalle para que pensara mejor.
Javier me miró. Sonrió y no me dijo nada.
- Arggggggg. Dios - se quejo - No puedo más así yo. Yo no puedo vivir, con vos.
IV.
"Yo tampoco" , me hubiese gustado decirle. En cambio, le contesté "deja de llorar".