Muchas veces imaginé este día desde que la pandemia empezó, es decir, el día donde me anoté voluntariamente para que me apliquen la vacuna contra el COVID-19. Al principio, pensaba que no llegaría nunca, pero pronto comprendí que tenía que tener un poco de fe, pensando que cualquier propuesta - más allá de todo lo que se dice al respecto de todas ellas - quizá podía devolvernos a la vida, o al menos, a un mundo con nuevos paradigmas donde nos sintiéramos un poquitito más protegidos.
En todo este transcurso, imaginaba además que ya nos habríamos encontrado con Galeno, y que festejaríamos estar juntos finalmente y que celebraríamos la llegada de una vacuna. La vacuna, su existencia, en aquél entonces, nos daba esperanza para seguir sosteniendo un vínculo que había quedado trunco, en un comienzo, con el advenimiento de la pandemia. Decíamos "sí, ya para esa época vamos a tener vacuna, hay que ser pacientes, porque cuando nos veamos..." y esperábamos a que el turismo local se habilitase y pensábamos que quizá después irían saliendo vacunas, y que...
Pero no. La esencia del 2020 ha sido parecer una cosa y resultar algo muy diferente para mí. Porque pese a todo, hay una posibilidad de aplicarse llegado el caso una vacuna, hay un presente finalmente, hay algo que parecía imposible, y todo lo que parecía posible - en el caso de Galeno - ya no existe más ni en este presente ni en el próximo futuro.
Esto ha sido, personalmente, el 2020 para mí. Empezar pensando una cosa y que resultara otra, como creo que nos pasó a todos. Sí, fue un año duro a nivel afectivo, a nivel sanitario, a nivel económico. Todos sabemos eso. También sé que he tenido que tomar decisiones difíciles en estos últimos tiempos, sin ir más lejos, como si quisiera que todo lo negativo se termine acá, con este año, sacando más fortaleza aún no sé ni de donde para sentirme determinada.
Pero también puedo decir que fue un año con muchas cosas para estar agradecida, que tuvo su lado bueno, que de lo peor, ha quedado a la vista, hay mucha gente que supo y pudo sacar lo mejor. Y sí, aún en los momentos más difíciles, soy una convencida de que hay que ser agradecida. Por eso, lo estoy. Sí, más allá de lo duro que ha resultado este año, estoy profundamente agradecida por todas las bendiciones que recibí, porque no me faltó nada durante todos estos meses, porque es una bendición decir que estamos vivos, que hemos comido, que hemos pagado nuestras cuentas, que nos hemos vuelto a ver con nuestra familia - haciendo caso a los cuidados - y todos están bien. Porque en mi familia mi hermana, cuñado y sobrino, vencieron al COVID. Porque sobrevivimos, lo que no es poco, frente a las cosas más impensadas en nuestras vidas.
Si, ha sido duro, pero por suerte, vamos despidiendo a este año que simbólicamente nos resulta tan largo y pesadote. No hay mal que pueda durar tanto y, fervientemente, quiero despedir el año con este mensaje. No hay mal que sea eterno, finalmente, tarde o temprano, todo pasa. Esto, sin ir más lejos, también pasará.
¿Qué decir, no? Creo que todos pensamos más o menos igual a la hora de hacer un balance. Hacerlo ya no se trata de considerar logros como todos los años, sino que se trata de haber podido sostenernos, y de estar aquí, poder celebrarnos, porque todavía podemos estar escribiendo unas líneas. Porque estamos vivos.

Para el 2021, anhelo realmente lo mejor. Para quien sea que esté leyendo esto, pero además, para toda persona que lo esté necesitando. Les deseo salud, por encima de todas las cosas, y les deseo tiempo para procesar todo lo que hemos vivido positivamente a nivel salud mental. Les deseo que tengan trabajo, prosperidad, crecimiento, que no les falte nada, que logren todo lo que anhelan, que todo se les dé para estar mejor y conquistar sus deseos. Les deseo amor, vínculos que los honren, que los abracen y que los acepten. Que los hagan sentir en casa y que les den fortaleza espiritual.
Personalmente, deseo para mí las mismas cosas. Que no me falte la salud, que me acompañe la prosperidad, el trabajo y el crecimiento, que pueda encontrar el modo de lograr todo lo que anhelo para estar un poquito mejor cada día. Y, ademas, sí, claro, ojalá que el 2021 me traiga amor, vínculos que hagan bien, momentos lindos para disfrutar, historias nuevas para contar, y gente nueva con sus propios mensajes y enseñanzas para mi vida.
Sé que suena trillado, que siempre pedimos salud, trabajo y amor, pero ésta vez creo que todos entendemos cuanto vale cada uno de esos deseos. Ojalá, por todo lo duro que hemos pasado, se nos multiplique la felicidad y sepamos agarrarla a manos llenas, sin cuestionarnos nada, sólo gozándola. Nos lo merecemos.
Te despido, 2020.
¡Muchas felicidades y adelante 2021!
