Si bien desde el comienzo tuve en claro que ésta historia con Galeno iría a terminarse nunca me imaginé que fuera de éste modo. Nunca lo conté en detalle, pero nosotros, teníamos un acuerdo. Desde que nos conocimos en persona, e incluso durante todos esos meses que chateamos antes de dar el paso, coincidimos en que en caso de que uno no quisiera saber más nada con el otro se lo iba a decir de frente para que pudiera asir ese concepto y seguir adelante. Sin ir más lejos, ésto ocurrió porque él sostenía que se iba a levantar un día y que yo seguramente ya lo había bloqueado, y, desde ese chiste, salió la promesa real de que jamás le iba a hacer una cosa así y él, por su parte, me prometió hacer lo mismo.Precisamente de ése modo surgió el acuerdo, para bajar la inseguridad frente a la distancia, para disuadir la incertidumbre. "No, no te voy a fantasmear", le dije a Galeno, usando la misma palabra que él había usado conmigo, dejando ver ese hilo de inseguridad.
Creo que es lo único que me duele en ésta situación, porque lo demás, lo puedo entender todo. Pero ésto, éste modo de hacer las cosas me parece inexplicable. Galeno, por todo lo que he conocido de él durante éste año compartido, no es una persona cruel. Por eso, no puedo entender por qué hace lo que hace y lo único que se encuadra bastante en la distancia que tomó de mí es el desinterés. Es decir que perdió el interés en mí, se hartó y levantó campamento. ¿Qué es lo único que no me cierra? Y... siendo honesta, el mensaje del martes diciéndome que aunque estuviera mudo, está, pidiéndome además que lo banque. Y es extraño porque Galeno jamás se comportó así. Nunca antes había desaparecido así, nunca antes me había pedido ésto, siempre me mandaba un mensaje, siempre estaba presente, siempre lo estuvo y siempre me hizo sentir que me tenía en cuenta. Y éso es lo más desconcertante. ¿Cómo alguien que siempre supo lo importante que eran para mí esos detalles, se va sin despedirse?
Pensé mucho en éstos últimos días, ya sin bronca, qué pasó. Pero la verdad es que por mucho que piense, no sé lo que pasó, y tengo en cuenta que tampoco es mi obligación saberlo, pese a que me hubiese gustado tener una respuesta, una despedida más linda, poder decir adiós sin que vuelva a ser tan difícil hacerlo desde el no saber, desde la indiferencia o el silencio... Igual que me tocó hacerlo hace seis años y considerando, además, el golpe que eso significó para mí. De sólo pensar que me está pasando lo mismo, me cae un profundo cansancio, porque aunque tengo todas las herramientas para superar ésto y aunque sé perfectamente que ésto va a pasar, y que el dolor un día va apagarse, también sé que no merecía que me volviera a pasar lo mismo.
La ausencia de Galeno, su forma de comportarse, en nada coincide con lo que vivimos éste último año. Ésta relación de nosotros no fue una idea buscada, sino, todo lo contrario. A mí me dió terror vivir ésta historia y me animé. Él, por su parte, puso toda su paciencia en juego y me esperó hasta que estuviera lista, siempre estando ahí, siempre siendo considerado pese a todas mis debilidades o mis advertencias. No fue una relación que arrancó torcida, donde uno daba todo y el otro no hacía nada, no fue una atracción no correspondida, que se construyó mal, sino que fue algo que empezamos a poner en pie los dos juntos.
Pese a lo mal que me siento, tengo que admitir que en lo afectivo, también fue buen tipo, la verdad. Jamás tuvo un comentario machista, degradante, peyorativo sobre mi persona. Siempre me respetó, siempre me habló bien y jamás cuestionó nada de mí. En el sexo, siempre me respetó, me cuidó, me tuvo en cuenta y fue el hombre más generoso que conocí hasta ahora. Cualquier acto que se considere prioritario para cualquier hombre, para Galeno, era posible solo si yo quería, si yo tenia ganas o si yo estaba cómoda y todo el tiempo me hizo sentir bien esa consideración. A la hora de cualquier demostración, por más placentera que fuera recibirla, siempre se preocupó porque yo estuviera a gusto, y la verdad, fue un hombre que aunque tuviera deseo sexual hacia mí, no escatimó en ser cariñoso. Al contrario, yo jamás pensé que un tipo de su edad, conmigo, iba a ser tan sensible y cariñoso. A nivel vínculo, hubo veces donde yo me comporté como una chiquilina. Hubo veces donde no entendí o me tomé todo muy a pecho. Y sin embargo, siempre supo entender, me explicó lo que se le preguntó e incluso más de una vez lo ví dándome explicaciones sin siquiera tener que decir nada.
En general, Galeno, era hasta ahora un hombre que tomaba en cuenta todas mis dimensiones y con el que yo estaba aprendiendo también a considerarlas todas. Las veces donde él quería saber algo, trataba de abrirme y confiar. A nivel físico, afectivamente, siempre traté de dar lo mejor e involucré el mayor porcentaje afectivo que pude, pese al pánico que me daba, para que comprendiera un poco del verdadero afecto que yo le tenía. Pese a no saber cómo, aprendí a expresar mis sentimientos y a tener en cuenta al otro, porque admito que hasta el momento no sabía lo que era compartir, no sabía lo que era sentir el compromiso de no desaparecer de un vínculo pensando que en algún lado, estaba el otro lado, la otra parte de ése vínculo, que necesitaba una respuesta.
Y pensé, en especial, que por todo éste recorrido de nosotros, y la forma tan nuestra de formar ésta relación, y las charlas, y las conversaciones, y la confesión de los dolores, y la paciencia, y el tiempo destinado siempre y el afecto; todo se iba a terminar de otra manera... un poquito mejor. ¿Si tenía que terminarse? Y sí, eso iba a ser inevitable. ¿Pero se podía manejar el modo? Sí, claro que se podía. Porque, realmente, me parecía una historia demasiado linda para que tuviera un final tan de mierda.
Pero bueno... Creo que llegó el momento de asumir que desapareció, así, de ésta manera y no de otra, que la cagó, que me defraudó y que se cagó en lo que compartimos durante todo éste año; y seguir adelante con la vida.
Lo bueno es que sé lo que pasa ahora, conmigo al menos, y me voy a enfocar en que no me pase a nivel interno lo que me pasó hace seis años. Sé que en ese momento no era tan fuerte como soy ahora, que no tenía otras experiencias, y que en comparación, soy mejor ahora precisamente por haber pasado por ése sitio en esa edad. La verdad es que no creí decirlo nunca pero haber sufrido antes me hace sentir bien, porque ya he experimentado en carne propia que pasará y que volveré a estar bien y a ver colores en el mundo.
Respecto de todo lo vivido en el pasado, ésta vez, yo no creo que el mundo haya terminado, ni que mi vida se vaya a caer. Me da paz y felicidad saber que ahora, nuevas razones me sostienen. Cuando pienso en eso, justamente, hay un nombre de un niño muy chiquitito, que me dá fuerzas, me dice tía, y con quien casi comparto cumpleaños.
Ojalá ésta vez todo sea mejor, más sencillo, y me haga menos daño en el largo plazo. Éso es lo único que pido. Y me prometo a mi misma tratar de hacer el mejor esfuerzo para sacar todas mis partes por delante de ésto. Lo único que podría pensar es que el desinterés no se explica y, a veces, el silencio y la distancia son las únicas respuestas.
Quizá, desde ese punto de vista, las cosas tengan un poco más de sentido. Si no, pues no sé... Nada de ésto lo tendrá.
Quizá, desde ese punto de vista, las cosas tengan un poco más de sentido. Si no, pues no sé... Nada de ésto lo tendrá.

