(2014)
- Javi ¿te puedo preguntar algo?
- Si. Lo que vos quieras.
Tomé aire. Era una pregunta que jamas me había imaginado hacer.
- Siendo todo así como es para vos y que me decís que sentis pero no podes estar conmigo ¿te molestaría verme con otra persona? El día de mañana, digo...
Javier se tapó la boca de inmediato. Fue un segundo, un acto reflejo. Se puso muy serio y me dijo que no.
- No.
- Listo - dije.
Asentí. Amasé la derrota despacio.
- Es lo que corresponde, con la edad que tenés. Yo no valgo la pena para vos. En algún momento te vas a dar cuenta, que soy un boludo. Mereces a alguien mejor que yo, mucho mejor.
Suspiré.
- No digas eso. Yo ya me di cuenta que no me querés. No te tires tierra. No hace falta que digas esas cosas feas.
- Que no la quiero, dice - mofó.
- No, Javi, es que es obvio... Querer es corresponderse. Y vos no me correspondés. Pero ya está. No doy mas, no es digno esto.
Javier se rascó la cara, agotado.
- ¿Y a vos? - me preguntó.
¿Qué?
- ¿Te molestaría verme con alguien?
Sin dudarlo, dije la verdad:
- No. Si te gusta otra, solo me lo tenias que decir. ¿Hay otra?
Javier sonrió, edulcorado.
- No, no hay otra mujer. No va a haber otra. No se trata de eso.
- Bueno, pero puede pasarte. ¿Vos sabes todo lo que te va a pasar, sos adivino?
Le sonreí.
- No me va a volver a pasar. No hay otra mujer. No es eso.
- Yo solo te digo que si algún día encontras a alguien que te parta la cabeza, no la dejes ir y que no tengas miedo de intentarlo- me frené por miedo a mi propio llanto que amenazaba con salir - Yo jamás te pondría una piedra para que te caigas.
Lo miré fijamente. Javier se derramó sobre la mesa. Me miró. Profundamente triste, hundido, y miró su vaso de whisky. Yo tenía entonces 19 años y para mi lo unico verdadero era lo que podia sentir.
(2026)
Hace casi un mes que formalmente decidí cortar vínculo con Javier. En este mes, lo vi de lejos mucho mas de lo necesario. Inclusive, cuando mi deseo de estar cerca me tiraba dardos de fuego por dentro.
«No entres en el juego. Tomaste una buena decisión », me dije. Porque Javier likeó, saludó por la calle aún con la novia al lado (en un encuentro casual que fue matador), saludó al lado de mi madre, se quedó sin voz cuando me vió pasar.
Sinceramente, estas últimas semanas, después de haber tomado la decisión fue sentir que la vida me estaba haciendo una joda en este sentido. Porque claramente, yo no deseo verlo. Yo no quiero verlo. Yo elijo no verlo. Y sé por qué.
No estoy enojada, en general. Me molestó su actitud de saludarme aun cuando no debía, por exponer. Me molestó su necesidad de llamar la atención desde un mal lugar. Pero más allá de eso, trato de no unirme a él por enojo. Porque el enojo es el amor dado vuelta.
En nuestra ultima charla, Javier me dice que no podemos ser amigos, que no va eso. Le digo que bueno, que lo entiendo; que es lógico. Y que obviamente yo su amiga no puedo ser. Es una advertencia disfrazada de comentario. Una manera de decirle ni se te ocurra.
Acto seguido, le explico que si quiere una amante, le conviene pensar en otra persona. Le digo que yo no le convengo para ese rol. Que no tengo temple para andar así, en este momento de mi vida. Le explico que él en su oferta puede dar esto, y que yo necesariamente voy a mirar otras ofertas donde se me dé más. Le reconozco que si quiere una amante, quizá yo fui la puerta a esa transgresión. Y le dejé en claro algo central: yo no te juzgo, está todo bien. De mi lado no me merezco esto.
Javier parece entender todo, entonces. Me dice que si, que tengo razón, que el venía intenra alejarse de mi, que era mejor que se lo dijera así, que sí, que estábamos en el momento perfecto para dejar de vernos y que perfecto, y excelente, y me queda mas que claro.
También me dice que no quiere una amante. Y yo pienso: entonces, lo único que quiere, es a mi, cumpliendo ese rol, lo cual es todavía peor. Me dice que entiende que yo quiera mas, que necesite un hombre que me complete, o que me ofrezca más. Yo le respondo algo clave: que ya estoy completa, y que lo que no quiero es hacer todo lo que hago consigo, o lo que hasta esa noche hice consigo, con alguien que no deja de ser el novio de otra mina.
Javier me mira. Muy serio en ese momento. Me dice que tengo razón. Se siente atacado con mks palabras. No entiende. O entiende lo que quiere.
Finalmente, me lo dice:
- Es que me cuesta demasiado con vos. Me cuesta mucho controlarme. Siempre algo se me escapa. Trato de no llamarte, vos te das cuenta que trato, pero me cuesta. Igual está bien, tenés razón.
Y yo, siento que me voy a morir. Pero no.
- Yo solo sé las veces que me contuve para no venir.
- ¿Cómo? - dijo, y se dió vuelta para mirarme.
Lo miré.
- Que yo solo sé cuantas veces me contuve para no venir acá a coger con vos, a pedirte cosas porque elegiste lo que elegiste para tu vida.
Javier me miró.
Se quedó en silencio.
- Va a costar, sí. Entiendo eso. Pero bueno, yo no doy mas. No quiero más andar así, metiéndonos en este quilombo. Mintiendo. No, nosotros, yo lo sé, tenemos la posibilidad de construir cada uno otra cosa mejor.
Suspiré.
- Yo, por lo menos, a los 31 años no tengo otra opción que darme vuelta e ir donde me miren como uns persona, viste, y no solamente como una cosa, un lindo culo.
Javier evadió mi mirada.
- Vos me miras como un lindo culo. Y nada, esta bien, es esa tu mirada. El tema es que prefiero intentar que otras personas me miren como a una persona.
- Si. Pero... yo necesito hacer eso.
- ¿Qué?
- Mirarte asi, para no confundir. Entonces me obligo a mirarte asi, yo elijo mirarte esa forma. Porque hay gente que puede salir lastimada. Yo no la quiero lastimar a la persona con la que estoy. No quiero lastimarte a vos, tampoco. No quiero lastimarme. Porque lo mio es distinto. Yo tengo un comprimiso con una persona.
- No, no sé si es tan distinto.
- Sí. Tengo un compromiso. Vos, en cambio, no.
- Sí. Pero es distinto. Yo estoy viendo qué onda con alguien ahora- dije - y quiero hacer las cosas bien. Recuperar mi coherencia interna. Ese es mi mayor capital. No quiero arrancar sintiéndome una forra. Me considero una buena persona. Por eso, Javi, la negativa.
III.
Javier, sin ubicarse en como es el presente, niega. Me da likes en historias, me saluda, parece que se quisiera hacer notar. Su deseo de molestar capaz es mas grande que su deseo de vivir en paz con la persona con quien me dice tener un comprimiso.
Yo, mientras, me repito: «tomaste una buena decisión».
Mientras, todo duele un poco. Pero... día a día.