lunes, 5 de octubre de 2026

El cabezón

 Hoy falleció el hermano de Mi Programa. Él cabezón, como le decía él. Un hombre muy joven, que en sus circunstancias, lo dió todo, lo enseñó todo e indicó el sendero de lo importante.  

II. 

Descansá en paz, Cabezon. Ya estás con tu papá y tu mama, como tanto anhelabas. Espero, si existe un cielo para los buenos tipos, estés ahí, tranquilo, escuchando música como te gustaba. Tu hermano y vos se seguirán cagando de risa en todos los mundos posibles honrando el poder del verdadero amor. 



domingo, 4 de octubre de 2026

La vida, las olas del mar y la espera

 Le escribo a Mi Programa como cada día, desde el ACV de su hermano. Mientras va pasando el tiempo, y las cosas, le pregunto cómo están. 

Las cosas están feas por aca, *** me dice usando mi apodo y sé que esa forma de llamarme en un momento tan delicado condensa ternura y me asombra que en un momento tan terrible pueda mantener ese sesgo. Lo aprecio. Y al mismo tiempo, no dejo de pensar en todo lo que debe estar sintiendo. 

Ayer, decidí no escribirle. Habíamos hablado el viernes a la salida de la facultad, algunas horas. Mientras su hermano dormía, él me fue contando como seguía y además me pidió que le cuente como estoy, como estan mis cosas, porque venía con bastante reserva sobre mis temas. Lo cierto es que no quiero fastidiarlo con friovolidades o cuestiones más simples en comparación a lo que vive, pero también pienso que quizá eso lo ayuda a distraerse, que lo puede animar, o colaborar para que siga viendo un futuro. Inclusive, cuando el futuro parece algo tan inevitable y difícil. Así que, si me pregunta, le cuento en qué ando. Aunque ande en la misma de siempre, lo hago parte de una conversación distinta a la que está teniendo con otras personas. 

Hoy, despues de haberme tomado el sábado para pensar, ordenar, organizarme; sí volví a escribir. Es un equilibrio entre estar, sin agobiar. Y estar al dia, para poder contener, sin dejar pasar tantas horas, porque el tiempo es muy delicado en estas cosas. 

Él me mandó varios audios, contándome todo lo que habia pasado ayer. Un día con muy pocas buenas noticias. Su voz es distinta. Se lo escucha triste y me cuesta encontrar las palabras porque lo único que desearía es que no le toque vivir esto. Pero le toca. 

 No sé qué decirle, la verdad. Qué palabra usar. No tengo recursos para decirle que se va a poner mejor, porque no está bien. Tampoco puedo decirle que rece, porque no cree en Dios. Mucho menos, decirle que confíe. Entonces, ¿qué hago? ¿Será guardar silencio es la decisión correcta? 

Soy sincera. Le digo lo que me sale del corazón. No le doy falsas expectativas. Tampoco le digo frases de sobre de azúcar. Si le recuerdo que estar es valioso, que tomar las decisiones por el bien de su hermano es muy valiente, que ponerlo por delante de todo es un enorme gesto de amor y que correrse de su dolor es lo más importante para que pase lo que pase, sea en paz. 

Sé, o creo saber, lo importante que es para Mi Programa sentirse cerca de su hermano en este momento. Principalmente, porque le ha tocado despedir a su madre de niño, le ha tocado despedir a su padre de adulto y la vida se le pasa por la mente como un gran flashback mientras su hermano menor esta internado en la terapia y él se acuerda aún el dia donde lo conoció por primera vez.  Por eso, lo atraviesa tanto verlo internado en una UTI. Porque su vida, sus complicidades, el cuidado incansable de él por su hermano y su salud, también incluye su propia historia. 

A sus 57, me dá la sensación de que perdió mucho y pronto y eso me apena por él, pero también, pienso que es un ser hunano que aun asi aprecia la sencilla belleza del mundo y eso me conmueve. Mi programa es  un buen hombre, en general, no solo conmigo. Él es un tipo mentalmente muy laburado. Se sobrepuso sin victimizarse a una historia de vida complicada y no anda por la vida destilando veneno. Al contrario. Cria a su hija con amor, respeta a su ex mujer, tiene buenos amigos y no se deja romper los huevos. Asumir la vida que le tocó, es su gran potencial y creo que ese gesto, tan valiente, tan fuerte, es uno de los pilares por los cuales lo quiero y lo admiro humanamente. 

Hoy, le está tocando una temporada difícil. Y pienso que también este es un momento para el que se preparó siempre (porque la salud de su hermano se lo avisaba), pero para el que nunca estás listo. Nadie está listo para ver morir a alguien que ama. 

Quizá por eso imagino el miedo que debe darle atravesar finalmente esta puerta. Me dice que en su cabeza pasan muchas cosas y lo sé, siento que debe estar sintiendo demasiado. Pero no le digo nada del miedo. Solo le digo, en un audio, con la voz que no puedo mejorar porque tengo un nudo en la panza: <<sé que vos te preparaste para esto toda tu vida, pero vivirlo es muy distinto, así que andá despacito. No tenes que comprenderlo todo hoy ¿si? Hay que ver cómo sigue *** y lo que necesita>>. 

El resto, solo en manos de Dios. Sé que el no cree en Dios, pero yo creo que todo el amor enviado desde lo profundo, llega. Y ayuda. Mas alla de su medio, ojalá traiga paz. 

sábado, 3 de octubre de 2026

Un oleaje intenso

La situación del hermano de Mi Programa, se ha vuelto complicada. No está mostrando signos de recuperación luego del ACV de hace más de diez días y  junto a otra serie de cosas que estan ocurriendo; el pronóstico es incierto y el futuro delicado. 

El lo vé muy debilitado, con pocos progresos. Y es un contexto de angustia, realmente, porque todos sabemos lo que puede pasar pero nadie se anima a decirlo. 

Por el momento, Mí Programa lo está acompañando todo lo que puede. Lo sostiene, lo cuida y recibe cada uno de los informes. Por distintas cuestiones, es su familiar a cargo desde hace muchos años y creo que este es el momento donde el estar siempre cobra otro sentido. 

Resuelve todo de una forma admirable: sin añadirle más drama, dejando su ego de lado y aplicando algo muy sabio, a mí ver: el paciente es su hermano y el padecimiento central es de su hermano. Se ha movido de su propia vida, como uno haría por sus hermanos, y se ha puesto a disposición. Creo que no hay mayor gesto de amor que ese, y trato de recordárselo a diario. Quiere acompañarlo con amor, me dice, y vaya si lo está haciendo.

De mí lado, no es mucho lo que pueda hacer. Está internado en otra ciudad, a la que Mí Programa viajó y donde se está quedando, así que a diario me comunico con él y lo acompaño con los recursos que puedo: la escucha, el tiempo dado para todo lo que quiera hablar o contarme, la compañía sutil con un mensaje en largas horas de hospital, para saber si comió, si descanso algo, como se siente su hermano y como está recogiendo él todo lo que están viviendo. 

Cuando me pide que le cuente cosas, le charlo más amplio. Y si no tengo tiempo, al menos, le dejo un audio de veinte segundos, cuando bajo a buscar café en la oficina. Se que ahora solo la salud de su hermano le importa , y comparto su lógica, pero también me interesa que el se sienta acompañado. 

Mí objetivo, pero por encima de todo mí deseo, es estar sin molestar. Y se lo digo siempre. Puede contar conmigo. Sabe que estoy si lo necesita. Y yo se lo refuerzo estando y preguntándole, para que no se sienta olvidado en el medio de semejante lío. 

 Aunque equivocarme en el consuelo, en el apoyo, (que es lo único que puedo darle en un momento difícil de su vida), es algo que me preocupa, yo no me borro. Con los días, voy interiorizando de donde vienen mis miedos y eso me ayuda a no enrroscarme al pedo y a dar lo mejor que puedo. 

Mí terapeuta me ha ayudado en esto y me ayuda estas semanas a ver las cosas por lo que son y no por lo que mis miedos me dicen que son.   Antes mí primera reacción era desaparecer por no querer molestar pero ¿y si no jodemos y el otro se siente apreciado, como se sentiría si lo abandonamos en un momento así? Quizá sí prefiera que uno esté. Y para poder dar ese soporte, hoy, me toca aprender a quedarme sin sentir que en cualquier situación es mejor llamarse al silencio. 

Curiosamente, mi terapeuta estuvo habladome y eso me ha ayudado a sentirme más segura para ofrecerle a Mi Programa lo que tengo como un gesto de amor y a aprender a estar en la mala sin pensar que lo molesto. Acompañar, esa es la palabra. Hay que aprender a acompañar y es un desafio que vale la pena sobradamente. 

Solo deseo que pase lo que pase, sea con el menor dolor posible y con la cuota más baja de sufrimiento para ellos, porque lo que estan viviendo es muy doloroso.  

jueves, 1 de octubre de 2026

Minita al borde del ataque de nervios...

Hoy fue un dia muy dificil, la verdad. Lo había empezado bien pero terminé casi al borde del llanto por el agotamiento mental (básicamente) que me está pesando. 

Hace una semana que volvi de vacaciones y ya tengo ojeras otra vez. En la oficina, mis compañeras, están insoportables. 

Hay una, particularmente, que es la Contadora. Una personalidad que no me cierra, pero de una tozudez semejante que nunca he visto. Básicamente no entiende que uno tiene cosas para hacer y te interrumpe con sus diferencias y te dice por que puede ser esto y es incapaz de mandar todo en un mismo email que uno pueda mirar en continuado.  No, ella pregunta y vos le decis no puedo ahora porque estoy facturando en multimoneda los servicios y las comisiones para sueldos y ella, nada. 

Entiendo que no le importe. Pero si yo no facturo en fecha, no se cobra en fecha y no se cubren las obligaciones. Es una cadena donde doy el primer paso de un largo proceso que tiene importancia.   

Y si algo quisiera haber evitado un primero de mes, ademas de sus puntiagudas preguntas no urgentes, fue que me cayera una licitación. Sí. Contratos y cosas por ver literalmente de un dia al otro. Mas el cierre el lunes. Mas la facultad. Mas la clase de ingles hasta las 21.30 pm (con mi profesor 100% em inglés para todo), cuando sali de casa 07.30 am y ni siquiera sabía si tenía saldo en la tarjeta SUBE. 

Hoy fue un día así. Complejo. No pudo ser superior mi fe en Dios,  mi voluntad, la onda que le pongo a la vida.  Hoy todo me superó y fue un día donde quise otro trabajo, otra vida. Donde hablé con Mi Programa y me puso triste que estuviera pasándola mal, en su pueblo natal, al que tuvo que volver por esto que lo agarró de sorpresa. Y donde antes de entrar al instituto, después de volver desde CABA corriendo y quedarme sin batería, y haberme olvidado el cable y estar llegando muy muy justa al horario de la clase; me frené en una esquina porque senti que iba a reventar. 

Sí. Frené en una esquina. Respiré, porque de la angustia, el cansancio y la bronca, no podia mas. Me comí las lágrimas. Y en voz alta, me dije: 

<< Tranquila, Minita. Respirá tranquila. No es el fin del mundo. Tenes que estar bien para tu clase. Si llegas unos minutos tarde no pasa nada, es una clase. Tranquila. Mañana será otro dia. Respirá. Ya casi terminas las cosas de hoy y vas a cenar y a dormir. Es dificil, si, pero no podes rendirte, tenes que seguir adelante>>. 

Inspiré hondo. Crucé la calle y toqué el timbre para entrar al instituto.   Fue una buena clase. Una clase sorpresivamente buena después de un dia muy tirano. 

¿Qué tuvo el día de bueno? Me despertó mi gato, comí una ensalada rica que me regalaron en la oficina, y me regaló una chica de limpieza una Coca Zero porque no tenía y me sentí tenida en cuenta. Ademas, tomé café rico, nuevo, con caramelo y esas cosas (en realidad, dos, porque necesitaba mas nafta) y también merendé mi alfajor preferido en el colectivo como última ingesta hasta la cena.  Sí, volvi tarde pero me encontré con mi gato.

 Y no menos importante: me di cuenta que estudio inglés porque siento que es mi salvoconducto para en un futuro (espero cercano) salir de este trabajo para ir a otro. 

Justamente hoy, mientras iba en el colectivo sin auriculares porque su batería se agotó, le pedi una señal a Dios. Le pregunte si podia darme algún mensaje para hacerme entender que estaba por el buen camino, pese a que tenga obstáculos y eso. 

El colectivo siguió andando unas cuadras mas y yo miré por la ventanilla como venía haciendo. De pronto, se frenó un auto en la fila de al lado. Miré la patente, de casualidad, pensando todavía si semejante dia podia tener un propósito, si todo el esfuerzo que vengo haciendo (en cada aspecto de mi vida, para mejorar) tiene algun sentido... Y la patente era el año de mi nacimiento y al lado, la palabra FE. 

No sé. Yo creo que en la vida hay cosas que no pasan por casualidad. Y hoy me parecio estar, pese a todo lo que siento complicarse, frente a uno de esos momentos donde lo racional no alcanza para explicar todas las cosas. 

Me voy a descansar, ahora si, pasadas las 11 de la noche.