Pasan
los meses y sigue ahí, escribiendo. Escribiéndome mejor dicho, sin ninguna
razón - aparente - más que la buena cordialidad. Anoche, antes de
dormir, estaba intentando buscar una forma resolutiva, honesta y no del todo
suicida para que lo entienda. Quiero decir, para que entienda el simple hecho
de que estando comprometido, conmigo no puede estar. Aunque en realidad
como poder, se puede, la verdad es que a mí no me parece. Sé lo que
quiere, y sé también lo que ve en mí. Eso me desilusiona bastante,
porque me gustaría que - al margen de mi cerrazón - se viera en mí lo que
realmente soy y no lo que él cree que soy.
Antes
me daba miedo él, ahora me da desconfianza, pero también me siento un poco más
segura. Es demasiado cobarde como para alterar tanto su estructura, bajarse de
su auto y tratarme como merezco. Él la juega de fácil y de ganador, pensando
que su generación como no estuvo tan lejos para mí, alguna vez, tampoco lo
estaría en este caso consigo. <<¿Cómo le digo? >>
pensé, porque vuelve a escribirme y yo ya no sé qué decirle, más allá de que él
en el fondo, sabrá, no caigo en sus artilugios. (¿Lo sabe, no?)
El
punto es que, lo descubrí hace meses, mi rechazo lo calienta en alto
porcentaje, por eso, no sé cómo hacer. Creo que si le digo que sí, a este
paso, sale corriendo. Eso es providencial a la hora de tratarlo, por el
hecho larguísimo de
que vea mi férrea negativa - sincera - como una provocación, como una
manera de buscarlo, cuando no es así, en absoluto. No obstante, me
escribe, yo respondo cordial cuando no puedo evitarlo, aunque siempre marco la
línea. Ser forzosamente cercana a un tipo así, es algo de lo cual no puedo
limpiarme a excepción de irme. Aunque si me distancio, él me escribe igual.
Nunca conocí un hombre más... ¿Insistente? Digamos que es eso, para ser
educada.
No
hay nada, realmente nada de todo lo que haga en donde yo no vea segundas
intenciones. Supongo que después de esa charla donde me preguntó cómo hacía
para ser tan perversa y volverlo tan loco, al punto de que no le importaba más
nada y por eso me lo decía, además de que ya no podía soportarlo porque
se lo estaba comiendo desde el primer día... Bueno, en fin, no puedo verlo como
un hombre que guardó sus intenciones en el sótano y se dispuso a mirarme con
ojos de persona centrada y adulta, a mí una joven soltera sin ganas de comer
mierda.
Aunque
tengo que reconocer que hace unos meses todo era más alevoso, en un momento del
año pareció cambiar y yo pude relajarme. Error, cagadón, la gente así rara vez
cambie.
Anoche
hacía balance y creo que mi peor cagadón fue cuando me enseñó a andar caballo.
Sí, acepté, lo asumo, pero realmente pensé que " todo había pasado".
Sí, en ese aspecto seguía siendo inocente, y pensaba que " se había
escuchado " decir todo eso, para arrepentirse y no intentarlo más.
Desde aquél mayo jamás había vuelto a repetirme nada de proposiciones,
citas, escapadas o cosa parecida. Tampoco había vuelto con esos chistes
incómodos. Sin embargo cuando me subí por la insistencia de varios y él tomó
las cuerdas, me miró con esa mirada y yo ví una sola frase bien
clara: "Hacete la boluda y negá todo", en caso de una catarata de, bueno... cositas que la gente dice, me cubriera.
"Sí,
yo ya te dije que vos me gustabas". Me miró, diciéndolo por lo bajo,
mientras llegábamos a destino. <<Minga >> pensé en mi
cama de una sola, cuando terminé con la manada de recuerdos, meses después. Nos
vimos en noviembre por última vez, por Dios, me dije. Consideré que su
mujer, si no lo hizo aquélla tarde, puede darse cuenta en cualquier
momento, pero también que quizá se dió cuenta y confió en que nunca pasaría nada,
cosa que es verdad.
La
duda me asaltó, pensando en lo imprevisible del futuro... Hace rato largo
ya, si hubiese tenido ganas de divertirme, sentirme linda, alimentar mi ego o
cosa similar, le hubiese tocado el timbre de su casa ó hubiese elegido algún
restó ó hubiese aceptado irme de viaje en su compañía, siendo todas cosas que
él me propuso. Pero ahí está el otro punto, no me interesa nada de eso y
si hay una carta que me juega muy en contra, en la que vive apoyado, es en mi
pasado. Pasado que él conoce, pasado que él supondrá puede convertirse en
presente o futuro teniéndolo como protagonista. Pasado que no imagina, estuvo
movido por sentimientos reales, ajenos al interés o a la ventaja. Pasado que,
más allá del comentario en la ronda de "caballeros" no se imaginó nunca
en profundidad.
Realmente,
tengo que reconocerlo, nunca pensé que haber tenido un choque de estos que nos
guarda la vida con aquél otro, hasta el día de hoy, me siga trayendo
consecuencias; pero así es, supongo que de eso trata el pasado.
Otra
de las cosas en las que me centré la otra noche es en que más allá de todo,
sigue escribiendo para saberme ahí. Para que yo no tenga esa certeza de que
todo lo rebatió el tiempo, la conciencia o una bondad inesperada. Sigue
escribiendo también, porque parece que no le alcanza con ponerse en remojo. Mi
pregunta es cómo, si todo le gusta, si todo lo divierte, si todo lo estimula...
Cómo hacer para que reaccione como al comienzo cuando era yo quien se sentía
fuerte y ahí era yo quien tenía la seguridad de que un día ella no iba a venir
a tocarme el timbre de mi casa, diciéndome que soy una caradura, cuando tengo
la cara bien blanda. <<¿Qué es lo que hice mal, antes de lo de esa tarde?
>> me pregunté, porque había meses luz de diferencia. Sin embargo, no
había hecho nada. Nada que se entendiera como una
real provocación, y tampoco vamos a ser ingenuos de decir que uno a los
veinte no sabe cómo hacerlo. Cuando lo rechazo, no lo provoco, lo rechazo
de verdad, puesto que no quiero quilombos por una persona que no amo, así de
sencillo. Pero entre más lo rechazo, a él más le gusta, esa es la dinámica. Y
hablándole bien o hablándole con sinceridad, a él más le gusta, por
igual.
De mi
parte no siento nada por él, ni siquiera un poco de atracción, nada. No
puedo entender cómo, si hace casi un año que esto empezó - o mejor dicho empezó
la primera vez que me vió, porque su mirada fue distinta a todo - todavía no se
acaba. Yo pensé que se iba a cansar, de verdad... Pensé que el tiempo, la
distancia, la coherencia, el futuro o las hadas - qué se yo - lo iban a hacer
entender que no, que pudiéndolo evitar lo evitaba, y ése era el caso. Por todas
los compromisos que ejerció, años antes, que no piensa abandonar y que a mí me
hacen muy complicado el mirarlo de esa forma en que no miro a nadie, porque
tengo la cabeza en cosas diferentes a todo lo que conlleve el distintivo
masculino, en mi vida de hoy, y desde hace meses largos, ya.
Si ya
me lo dijo todo y más, si ya me vió enervada, si ya me pidió disculpas, si ya
contemplé su error, si ya intentó acercarse a los míos, si ya vió que yo soy
aliada de ella y no su chiquita, su linda, su chica que cuando se enoja le
encanta... Si ya supo quién realmente a mí me había movido todos los posibles
pisos... Si ya hizo todo eso ¿qué más quiere? Sí, ya sé que quiere, pero...
¿Tanto?
Me
intranquiliza en un porcentaje porque no es un tipo en el que confío. No es un
tipo con el que pueda hablar como adultos y sienta que me tome enserio.
Él se debe pensar que todos mis gestos son provocaciones. Que cuando me río lo
provoco, que cuando me enojo lo caliento o cuando asiento con la cabeza a un
chiste suyo, le doy el pie. No es un hombre que me genera cierta empatía,
si él todo lo da vuelta, lo manipula, lo relativiza. Por eso, no quiero que me
vea como una chica sumisa. Mi miedo, cada vez que estoy cerca, es que el
chisme corra rápido y yo pierda por ser mujer, y especialmente, por ser una
chica joven. Mi miedo es que se dé cuenta de que detrás de toda esa apariencia
dura, hay una chica a la que le gustaría mucho ser querida y respetada, pero
que tampoco quiere ser utilizada, que entienda que no todo es tan laxo como se lo dejo ver, que no todo me hace tan poca mella, que sí tengo sentimientos tan profundos como los de cualquier persona ó que por callada, me doy cuenta de todo, y que si a veces no opino de la vida de otros es porque no me interesa y porque para algo tengo la mía.
¿Puede
ser casualidad que se me acerquen tipos siempre de esos donde el margen es
mayor a cinco años? Sí, puede ser. Debe de ser una especie de reacción ambiente, circunstancia eventual, momento de la vida. Pero este señor no vale la pena y eso
es lo que no puede ser, valga la redundancia. Mi miedo es que un día haga alguna estupidez demasiado notoria y ahí, caiga yo también por
añadidura, porque seguiría sin valer la pena ni siquiera un poco.
Siempre
que vuelve le digo a mi mejor amiga, que siendo
como es, puede caer con un ramo de flores o con una bomba, en casa. Puede ir de un extremo al otro. Creo
que quizá alguna de esas sea la única manera en que no siga escribiendo.
Siquiera, para desearme feliz año. Mientras
tanto, me alegra estar sin whatsapp, aunque sea por unos quince días más.
Supongo que es comprensible el motivo.