martes, 28 de julio de 2026

Desde la herida

 Lo cierto es que, desde que pasó lo que pasó con Javier, mi perspectiva consigo cambió. Fue como si me hubiera decepcionado en un instante.  Como si su impotencia física para mi hubiera marcado no una circunstancia temporal sino una ruptura definitiva. 

No pasó tanto tiempo en concreto desde aquel acontecimiento. Solamente un mes.  Sin embargo, para mi durante este mes fue como si Javier se hubiera alejado muchísimo.  Casi muerto en mi memoria y en mis cosas.  

Y un poco eso ocurrió, si, porque se murió la versión suya que era para mi sexual y desbordante. Se murió aquel tipo que expelia sexo con ponerme los ojos encima. Con el que cada silencio me ponía tensa. Con el que el segundo previo a un beso se me hacía pesado, eterno, denso, necesario y desesperante. 

Desde su rechazo, porque la impotencia de esa noche fue una forma (quizá la que faltaba) de decirme 《vos, no》yo no volví a pensarlo. La verdad, lo recordé muy poco. Y principalmente, cuando pensé en el, no sentí compasión alguna. Nada de todo lo que sí me pasaba antes. 

Y a partir de eso, en paralelo, seguí con mi <<<<relación>>>>. Es decir, con Mi Programa.  Pero ese seguir no es gratuito. Y hoy me di cuenta. 

 Resulta que a la salida del trabajo, me comentó que venia de caminar. Tenía, por otras razones, el día libre. Y yo, por mi lado estaba volviendo a Provincia desde CABA. Charlabamos, cuando ocurrió una situación con un comentario de su parte (asociado a la diferencia de edad, que me dejaba en un lugar que no me gustó ni media), y le marqué la cancha. Con educación, obvio, pero dejándole en claro que yo no soy el peor es nada de nadie. Y además, de que desde mi lado no estoy 'de última' con él.  

Lógicamente, le dejé en claro que vos podés tener ofertas pero que yo confiaba. Y que me parecia adecuado levantar la mano en eso para que nada se diera por sentado. Como diciéndole: ojo acá, no te creas tan importante. 

 Y fue cosa de un segundo donde yo me fastidiaba mas, hasta su visión, con la que envió un: creo que se está malinterpretando. Y me explicó, y empleo argumentos y afanes para dejarme en claro (o no tan oscuro) lo que quiso decir. 

Y esas palabras, me frenaron. Y me dije: estoy reaccionando bien, pero desde la herida. Aunque sea un desacuerdo, no es la misma situación ni la misma persona.  Asi que aclaramos cierta tensión que había surgido. ¿Si quedé conforme con su respuesta? No del todo. 

Pero eso sí: me hago cargo de mi parte. Estoy pidiéndole a gente que no corresponde, cosas que no tienen.  Y ahi la culpa no es de ellos. Es mi responsabilidad la retirada, me parece. 


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Veinteava