Para desalinear los demonios, hoy salimos con mi amiga de Letras, a un bar antiguo donde se daba un festival de poesía. Quedaba en una localidad cercana asi que dentro de todo llegamos rápido.
Cuando me escribió por la tarde, yo estaba haciendo fiaca en la cama y le dije que sí. Ya fue, pensé, y lo bien que hice.
Un ambiente muy Ciencias Sociales tenía la juntada y yo no hay lugar donde me sienta mas cómoda que en esos ámbitos. Cantamos canciones a gritos, comimos sencillo y escuchamos poemas geniales.
Ademas de mi amiga, que en su momento fue mi profesora de Literatura en el secundario, (¿cuándo no yo teniendo amigos, parejas, cercanos del laburo que me llevan añares?), me reencontreé con viejos profesores y una compañera de Letras. Había mucha gente del ambiente literario, de la facultad, gente que conozco de vista por talleres o por participaciones que yo he tenido.
Es lindo todo eso. Ese reencontrarse. Si bien yo tengo otra rutina cotidianamente, me resultan muy necesarios estos espacios sociales y literarios. Necesito de ese combustible, porque tiene muchísimo que ver con quien soy y no con lo que tengo o hice o todas esas cosas que en otros ámbitos de mi vida son moneda corriente.
Son estos los círculos sociales que me interesan, además. La literatura, si fuera posible para mi como medio de vida, sería lo único que observaría prácticamente en todo el mundo.
Escuchar poesía de otros, fue algo genial. Charlamos de la carrera con mi ex compañera le comente que retomé, y fue como haber vuelto al pasado por un rato, desde un lugar mucho mas seguro y feliz.
Me comentó que le costó reconocerme, porque estaba distinta, y yo le di la razón, dado que mi apariencia de esa época era re diferente. Pero alcanzó con hablar 3 minutos que ya estábamos en la misma onda. Nos reímos un rato y quedamos en contacto. La última vez que la había visto fue en 2018, y la verdad, es increíble la de vueltas que da la vida que hoy su novio organizaba el festival y yo ni idea tenía.
También, tuvieron su espacio cánticos políticos, chistes, micrófono abierto para poemas, para quien quisiera cantar tangos u otras canciones. Espacio para quien quisiera bailar. Y en general, una práctica que no abunda: juntarse a escuchar, sostener, charlar.
Después de eso, con mi amiga, nos pedimos un Uber. Regresamos. Y cuando ella se bajó, el Uber me dijo, con sonrisa divertida:
- ¿La pasaron bien, no?
- Re, sí. Perdón, te quemamos la cabeza - contesté.
Al final, los demonios que andaban dando vueltas en mi cabeza, quedaron bien domados. Como siempre, la literatura me salva de todas las maneras posibles en las que el arte puede salvar a alguien.
La poesía exorcisó a los demonios.
ResponderBorrarBesos.