sábado, 8 de agosto de 2026

Minita, una semana después

1.

La semana pasada tuvo de todo. 

Primero, el lunes, un evento interno en la corpo que me encontró (a mi, cualquiera) hablando de economía como si supiera. ¿Nota del autor? No sé. Es obvio que no es mi saber laburado. 

El martes, suelo tener una agenda muy intensa. Post-oficina, tengo dos actividades. Eso implica terminar mi dia casi a las 21.30 pm. Mas o menos doce horas de actividad mental continua. 

Los miércoles es mi día más calmo. Solo trabajo. Y fue el miércoles justamente cuando después de trabajar, mi cuerpo me levantó la mano y dijo: <<aflojá, Minita, porque no llego>>.  Y no, no llegué. 

Durante la noche del miércoles y la madrugada del jueves, me subió fiebre y luego de eso, me el malestar me pegó directo en el hígado. En conclusión, no me levanté hasta ayer viernes porque sinceramente no tenía fuerzas. 

No podia pensar. 
No podia ni quería sobrecargarme por trabajo. 
No podia ni siquiera plantearme hacer las actividades extras del instituto de inglés. 
No podia comer, literalmente, porque no tenía deseos ni tolerancia. 
No me esforcé en resolver urgencias de la oficina ni en pelearme con la buchona de la Gerenta de Ventas que es una ventajera repugnante y le fue a llevar cuentos a mi jefe justito cuando yo estaba en reposo y no me podia defender, siendo que en una semana normal hubiera estado en la oficina.


Respecto a esto último, esta doña clasemediera con falsas aspiraciones (digo yo) ¿qué premio se cree que ganará, por Dios, a los 40 y pico vigilando lo que no le corresponde, ya que para eso tengo a mi propio director? No hay caso, obvio. Es perra. Conchu. Y eso me dá a pensar en todo lo que le falta mas allá de lo que tiene o de lo que quiere demostrar. 

Me refiero a la vida fuera del trabajo, que bien le hace falta. Al buscarse una ocupación, un hobby, una pasión, una causa social o una actividad solidaria que la ayude a entender que no todo es plata ni necesidad de validación. Y de paso, que le dé propósito antes que ganas de andar llevando y trayendo. ¿Otra nota del autor? Ella lleva el veneno sobre lo que yo no hago o supuestamente hago tarde y después sus gestiones estan entre 6 y 8 meses demoradas. ¿Nota del autor tres? Desde que hace meses me dijo que no hacía del todo bien mi laburo y yo salté como siempre a defender y hable con mi Director al respecto; me odia. Lo sé. Pero no me importa.   

Yo si tengo mas para hacer afuera del trabajo y eso se nota. 

2. 

Justamente, rendida como estaba por la fiebre y todo, no hice nada de eso que habitualmente también hubiera sostenido. 

¿Qué podia hacer, para sentirme realmente mejor? Dormir. Y lo hice en toda la medida de tiempo que pude. Dormí largas y reiteradas siestas. La fiebre subió y bajó. Y en los pocos momentos que me pude levantar, fue para ir al baño, hacerme algo, o atender a mi gatito.  

Durante la tarde del miércoles, todo el jueves y la mañana del viernes, el único propósito de mi gato fue vigilarme.  Sí. Él me cuidó. Permaneció a mi lado sin despegarse. Me amasó incansable. Se ovilló a mi lado. Me dió besos. Hizo cosas que jamás habia hecho con tanta intención. Y yo, me enamoré (como parece no ser posible) todavía más y más de él. 

Ayer viernes por suerte me sentí mucho mejor. Muy cansada aún porque el hígado tiene eso. Después de trabajar, fui a mi clase de Inglés y al supermercado, solamente porque frenar o reprogramar esas actividades era mas complejo que afrontarlas. También, me tomé un momento para hacerle una oración/charla de agradecimiento a San Cayetano.  Y otro momento para pedir realmente por todos aquellos que están necesitando comer, trabajar y progresar.  Porque obviamente hay problemas mucho mas serios y troncales que el movimiento pisacabezas de la falsa corpo. 

Mas tarde, cuando venia con mi bolsita, después de aprovechar los descuentos de la semana (por eso fui al super), me sentia débil físicamente. Cargaba ademas el cuaderno de Inglés y el libro que compré hace poquito a pedido de mi profesor... Aun asi, pensaba qué suerte tengo de poder hacer estas movidas. 

Claro que no todo es suerte. Sé que hay una gran parte de trabajo y sacrificio, pero, también, creo que hay mucho de suerte o de Dios en cada paso.  En seguir luchando todos los dias aunque a veces sea muy difícil.  

Para empezar el finde, hoy anduve bastante entretenida. Tan entretenida que me sorprendió encontrarme con Javier queriendo contactarse después de tanto tiempo. 

Desde el 21 de junio no tengo la voluntad de mirar hacia la esquina de su casa. Tampoco lo encontré ni tuve la desgracia de verlo. Al contrario. Esa ruptura operó con una paz desgarradora y mágica a la vez: alguien te rechaza de todas las maneras posibles, entonces, uno se da vuelta y sigue viviendo. Ni más, ni tampoco, menos.  Quizá me quedó tan clara la secuencia con lo último que ya ni objeciones tengo. 

¿Y Mi Programa? Y, "mejor no hablar de ciertas cosas", al decir de Sumo. 

 Lo noto inseguro, como si sus 57 años o sus actitudes relativas a, fueran una sombra. Me tira palos en nuestras charlas y me doy cuenta que no quiero asumir el rol de salvadora a cambio de no recibir nada. No, no quiero salir a salvarlo, ni sostenerlo por encima de mis posibilidades.  Me debo a mi propia vida, a mis propios proyectos y una manera de ser sincera es también ser coherente con mi edad y mi etapa de la vida.  Al caso, a mis 31, lo que tengo para dar es lo que soy y lo que me sale del corazón.  No poses, no lugares feos, no fallutería, y no el sostener cosas negativas para mi. 

¿Eso quiere decir que lo mandaré al diablo? No. Por el momento, no.  Pero tengo algo presente: ya no estoy dispuesta a sacarle agua a las piedras si del otro lado no me dan lugar.  Si se puede, estaremos juntos y bien. Pero si no se puede estar bien, sinceramente, prefiero que no estemos juntos. 

No solamente se descansa de las actividades. A veces el cuerpo pide descanso de las dinámicas, las personas y la carga cotidiana de aquello que sostenemos.  Algunas veces por deber, otras por deseo. 

Supongo que todos nos sentimos asi, alguna vez. 

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Veinteava