lunes, 12 de octubre de 2026

Un espacio en el corazón

 Hace una semana atrás, falleció el hermano de Mi Programa y hay cosas de las cuales todavía no me atrevo a hablar, a preguntarle. Claro que no es por falta de interés, es mas bien para darle tiempo y respetarlo. 

Sé que mientras asimila su nuevo orden, y charlamos dia a dia, hay un proceso distinto que se va dando en su ámbito privado. Obviamente que comprendo que en medio de su búsqueda, de su introspección, hay diferencias en términos de deseo, de disposición, de ánimo.  Y por eso, se lo aclaré desde el principio: no te voy a molestar, pero vos sabes que tenes red y que nadie que te quiera te va a perder de vista.  Voy a estar. 

Quizá, se trata o es un poco eso. No puedo darle respuestas al dolor, retirarlo de él o sacárselo. Pero si asi me lo permite, estaré cerca para que sea un poco más soportable. Escuchando, abrazando, haciendo el amor con cariño o con intensidad, según se den las cosas. Sin decirle que todo va a estar bien ya, pero sí, sosteniendo el otro lado de la red. Abrazándolo de nuevo y diciéndole que me gusta cómo le queda puesta la ropa. Preguntándole como esta o qué desea. Haciéndole una broma inofensiva para que no se acostumbre a la crueldad del mundo. Es decir, haciendo lo que me sale y como puedo. 

Para dejarlo tranquilo, le expliqué que hay espacio para ambas cosas en mi corazón. Podemos compartir una tarde de caricias y crear anecdotas sexuales memorables, pero ademas, podemos hablar de lo que necesite. Yo no me asusto de su vulnerabilidad.  En los términos de un hombre que resuelve todo solo, es un buen signo que se deje ver mas suave. Que confíe y que crea que existe un espacio donde puede dejar su postura seria y tajante. 

Supongo que esta es, finalmente, mi manera de querer a alguien. Sin rudeza, sin conflictos innecesarios, sin vueltas. Vos estas, yo estoy. No voy a hacer una estrategia de eso. Simplemente, quiero de esta forma. 

Y por eso, con otros escenarios, siempre se me hizo todo tan dificil. Javier no podria reconocerme en esta ternura, ni en este nivel de defensa nula, donde antes de meterme a la cama con Mi Programa, pongo a descansar todas mis armas.  

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Veinteava