Madrugada. Insomnio. Gatito que me ha despertado, una llaga en la boca y las placas de bruxismo que molestan. A veces, se hace fácil dormir y otras veces no lo es tanto.
Cierro los ojos. Ahora mismo mi gatito vuelve a dormir conmigo. Lo acaricio. Eso siempre me relaja y me ayuda. Pero, de pronto, mientras mi cabeza se va entre cuentas, números, cosas de la oficina, todo aquello en lo que no debería pensar para poder conciliar el sueño; la imagen de Javier aparece limpia.
Es del sábado anterior. La noche donde lo vi con ella de casualidad en el teatro y se puso nervioso y al mismo tiempo fue tan poco exacto el domingo. Pasó una semana de eso. Nada mas. Y yo siento que hubiera pasado mucho tiempo.
Si tengo que ser franca, llevo varios días pensando que Javier no es feliz y esa certeza me afecta poco. El no es feliz porque no tomo las decisiones indicadas, en parte, y eso que oportunidades de hscer las cosas bien no le han faltado. Con la última charla del domingo, me di cuenta: él disfruta estar como está, se retuerce de placer en la culpa, la bardea con transgresión, me insiste cuando le digo que no. Por eso, define nuestra historia como una gran culpa en su vida.
Yo, en cambio, hace ya casi un año estoy haciendo un trabajo para darle a la vida una segunda oportunidad. Si ya le di 30 años viviendola desde la culpa, también le di 1 viviendola desde la descarga de esa culpa. Y ahi esta toda la diferencia. Al momento de descansar de la culpa, Javier me llama, se da un cocazo, es como si quisiera hacerse daño. Yo, hoy, hace un año es siempre hoy, trato de elegir no darme el cabezazo.
Como le dije el domingo, despues de su episodio, mientras estábamos sentados en un sillón, y yo tomaba una copa de vino:
- Es como si quisieras dártela, Javi, conmigo. Eso es lo que pasa - dije.
Javier me miró. Callado. Miro la tele. La luz de la pantalla me devolvía el semblante de un tipo triste. Deprimido, a decir verdad.
- Y al final, nosotros, queríamos lo mismo. Siempre se trató de lo mismo. Mas alla de todo lo previo.
- ¿Qué queríamos?
- Darnosla con el otro. Tanto problema por algo que se resolvía con sexo. Años dando vueltas. ¿Para qué? Si al final, iba a pasar lo que tenia que pasar.
<<Este fracaso >>, pensé, pero no se lo dije.
Lo mire. Suspiré y me quede callada.
- Era otro momento - dijo.
- Uno donde era chica, si, ya lo se...
- Otro momento- dijo - Yo era mas joven, también. Ahora, ya estoy viejo.
- Si. Los dos éramos más jóvenes. En esa época yo estaba encarando todo desde el lado suavecito, pero vos me tenias un respeto... Rozaba el celibato.
Sonreí, con tristeza.
- Si. Eso es cierto. Te respetaba. Muchísimo - diji Javier, muy serio.
- ¿Y para qué tanto respeto y vuelta, no? Pienso eso. Si al final, iba a pasar lo mismo que pasó desde el dia uno- dije y guardé silencio.
<<Este fracaso, perder años de vida por este fracaso, donde yo te amé y vos no>>, volví a pensar.
Tomé aire. Deje la copa de vino en la mesita de al lado del sillón y me puse a buscar el auto para irme a mi casa. Esa noche Javier se quedo mirándome con la puerta entreabierta hasta que me fui en el uber. Yo también lo miré. Despedi con eso al concepto de pensarlo como el tipo mas sexual que conozco.
<<Seguramente está pensando por fin se va esta pesada.Y mejor que me voy. Este tipo lo unico que logra es hacerme perder tiempo>>, me dije.
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