Una de las cosas que conversamos con Galeno respecto al final de nuestra relación fue esa sensación compartida que conservamos respecto a que pasó lo que tenía que pasar. Sin buscarle explicaciones anexas al asunto o cosas de ese estilo, convinimos en que en diciembre 2020 las cosas para nosotros eran insostenibles. Y que si bien ambos teníamos una lista de deseos, aquéllos, se habían ido convirtiendo progresivamente en cosas pendientes. Mientras lo charlábamos, pensé: "y las cosas pendientes, duelen".
- Lo bueno fue que hicimos lo correcto, lo que debía ser - le dije, siguiendo con el tema.
- Si. Realmente - me contestó - Eso sigue siendo así.
- Si no, nos hubiéramos quedado con las ganas de conocernos. Mira si nos agarraba la pandemia. Quedaba todo trunco.
- No, yo hubiera ido a verte... No hubiera dejado que quede todo trunco... - me dijo.
"¿Y ahora me lo venís a decir?", pensé.
- En realidad, no sabes, Galeno - lo frené - Mira todo lo que pasó después con nosotros... y ya nos conocíamos... Creo que nadie sabe lo que hubiera pasado; sabemos lo que pasó efectivamente - le dije , devolviéndolo al presente - Yo tampoco se que hubiera hecho.
- Quizá eso también lo teníamos que vivir - observó - y tenemos que vivir esto.
- Sin dudas - sentencié - como vivimos el conocemos también nos tocó tratar de soportar la pandemia. No se pudo.
- Fue y es un tiempo difícil.
- Si. Y por eso, jamás me espere que me hablaras. Así que no contaba con vivir esto - le dije, relajadamente.
- La vida da muchas vueltas, Veinteava - me dijo.
- Lo sé, Galeno - contesté con sorna - Hoy más que nunca sé que la vida cambia en un segundo. Aprendí la lección.
- Hay momentos en la vida donde se nos cruzan cosas. Nadie lo espera, pero se cruzan. Y uno tiene que adaptarse. Aprender a atravesar lo que pasó y no lo que le gustaría que suceda.
- Sin dudas - le dije - Y creo que por eso estuvo bien no hacer del hecho de separarnos un show.
- Sí. Eso es cierto. No hicimos eso.
- Yo lo viví bien. Vos creo que incluso mejor...
- No era justo vivirlo mal - dijo - Si fue hermoso... ¿Por qué vivirlo mal?
- Obvio. ¿Mirá si íbamos a sufrir cuando pasamos momentos tan graciosos juntos? - le dije, porque me había recordado algo muy chistoso hacía un momento.
- Nooo. Hay que confiar en lo que nos sucede - admitió.
- Sí. Siempre. Más allá de todo - le dije.
Cuando acabó la charla entendí que haber vivido esta historia con Galeno me aportó madurez en gran medida, pero además, aportó paz. Despedirse con paz de una persona es uno de los mejores y más preciados regalos que podemos dar y recibir. Aunque no sea lo mismo, aunque la vida haya cambiado, aunque ya no se esté en la misma sincronía... Creo que la paz de aceptar lo que sucedió y seguir adelante es lo más hermoso que experimenté alguna vez.
Y eso que lo estoy experimentando muchísimo últimamente.
Arriesgarte fue una decisión que resultó acertada. Y funcionó para ambos.
ResponderBorrarBesos.
Sí, totalmente. No me arrepiento. De estar en la misma situación inicial, lo volvería a hacer. Si bien no fueron todas rositas en esa relación, la verdad es que tuvo muchos más momentos buenos y enseñanzas positivas que malas. Sin dudas. Así que sí, funcionó para los dos.
BorrarBesitos