Hace unos días hablaba con mi jefa sobre esta etapa laboral que compartimos y estamos terminando en breve. Ella me comentaba que tenía que tomar decisiones respecto de su vida personal, porque al seguir trabajando en las últimas liquidaciones, los balances y todas estas cosas, no había podido tocar tierra. Yo le comenté que la iba a extrañar, porque realmente es una persona excepcional, y le dije que sí, que comprendía este desconcierto porque a todos nos estaba pegando en algún punto (al margen de las necesidades económicas, que son obvias e inevitables), ya que esta noticia era además la necesidad de tomar nuevos rumbos.
Y es que sí, efectivamente, en lo personal también estoy en esa sintonía de tener que tomar ciertas decisiones. Una de ellas es, a la hora de buscar trabajo, si organizo la búsqueda en relación a mis estudios universitarios o no. Especialmente, estando a cinco materias y algunos finales de obtener la Licenciatura en Letras.
¿Por qué no lo hice antes? No sé. Yo creí siempre que era por lo económico, es decir, que prefería tener un sueldo fijo en mano todos los meses y no hacer suplencias sin continuidad (como suele suceder cuando no tenés el título en mano); pero hoy en día lo cierto es que no sé por qué no lo hice. Y pienso si ahora, frente a esta disyuntiva, finalmente me atreva a dar o no ese paso.
En paralelo a eso, con los años de experiencia en trabajos en relación de dependencia, formé otro perfil que nada en lo absoluto tiene que ver con la docencia. Es marcadamente, y cada día más, administrativo. ¿Cómo le explicás a alguien que no me conoce y que me ve desempeñarme en una Administración, que yo estoy a seis materias de recibirme de Licenciada en Letras? ¿O cómo le explicás a una persona que me ve analizando oraciones y apreciando hasta los verbos en una novela cualquiera que te ando armando planillas de planillas de planillas, que aprendí un montón de cosas y que sigo aprendiendo en esa rama?
Es curioso porque me gustan mucho las dos cosas y eso me supone un conflicto de intereses que jamás en mi vida me imaginé sentir. Mis compañeros ejercen la docencia, algunos, con continuidad y desde la mitad de la carrera... Pero yo, realmente, estaba muy feliz con el trabajo que tenía más allá de la carrera que estudio porque me abrió un campo de conocimiento inesperado, nuevo, que me dejó deslumbrada. Jamás me imaginé que el mundo de los numeritos podía estar tan bueno en verdad.
A veces me asomo a la Contabilidad con un poco de miedo de que me guste. Creo que incluso me boicoteo para que no me guste y me digo que no voy a poder con ella, cuando en realidad, me re interesa lo que veo, me interesa entender el funcionamiento, me interesa asir realmente el sentido de ese aspecto tan crucial para cualquier empresa. Pero hasta diría que me da un poco de culpa. ¿Por qué si me bochan de un parcial de Letras pienso que no importa, que seguiré adelante hasta el fin de la cursada, y en cambio, si me bochan una actividad práctica de Contabilidad - cuando en mi corta vida jamás había visto un asiento contable hasta ahora y puede ser re normal que la cague - , yo crea que eso es el equivalente a no servir, y entonces, tengo que largar todo al carajo?
¿Quién dice para qué sirve cada uno y para qué no sirve? ¿Por qué hay errores que descalifican y otros errores que se entienden dentro de un contexto? ¿Por qué a veces nos boicoteamos por miedo a recorrer caminos nuevos, inesperados, pero que por algo nos reportan genuino interés? ¿Qué hay de malo si me pinta, a seis materias de recibirme de Licenciada en Letras, aprender sobre Economía? ¿Quién dice que eso esté mal?
Creo que está es la disyuntiva, en realidad: ¿qué es lo que quiero? ¿De qué quiero trabajar a partir de ahora? ¿Quiero dar clases de Literatura o aprender sobre Conciliaciones Bancarias? Más allá de estudiar lo que estudio o de trabajar en lo que trabaje ¿qué es lo que quiero?
Preguntas, preguntas y preguntas. Y sin embargo, una profunda gratitud porque siento que aún en este momento de mierda que estoy pasando a nivel laboral, puedo darme el lujo y el espacio de elegir qué es lo que quiero hacer, tratar de buscarle la vuelta para realizarme en lo profesional. Y eso es porque tengo un circulo de gente que me ayuda, me acompaña y me apoya en lo que sea que haga, lo cual agradezco al infinito.
Ahora, cuando etapa etapa laboral se va terminando, y me encuentro frente a otras futuras etapas que pueden comenzar, con la edad que tengo, siento que todavía estoy a tiempo de orientar mis esfuerzos para donde me sienta más a gusto. Por eso veo necesario preguntarme estas cosas. Es decir, hacer el siguiente razonamiento: "visto y considerando que me quedé sin laburo, ahora, de qué me gustaría trabajar, en qué me voy a basar a la hora de buscar, a qué vacantes voy a aplicar, qué conocimientos voy a intentar adquirir, en qué me podría capacitar... " y eso, aunque no lo parezca, es una gran pregunta.
Una pregunta y una caja de decisiones que no pueden ser tomadas a la ligera.
Te imagino como docente, enseñando literatura.
ResponderBorrarRecuerdo cuando fuiste sustituta, suplente y causaste una buena impresión entre los estudiantes.
Claro tampoco estaría mal la salida con lo bancario. Hay escritor que han tenido otras ocupaciones. Mario Benedetti fue empleado en una inmobiliaria. Hay escritores de ciencia ficción que son científicos.
Aunque a vos te veo más con la Literatura. Creo que tenés potencial para ser escritora. Hay mucho de eso en este espacio tuyo.
Besos.
Sigo respondiendo de adelante para atrás...
BorrarPuede ser una posibilidad la docencia, claro, de Literatura y de Prácticas del Lenguaje. Recuerdo cuando dí clases, presenciales, y fue una buena experiencia. En ese momento era un gran anhelo cumplido.
No, objetivamente, lo administrativo/bancario/contable, tampoco estaría mal. Aprendí muchas cosas de ese tema que son interesantes, útiles y te ayudan a comprender procesos cotidianos. Así que está muy bueno y me encantaría seguir aprendiendo todo lo que me presente la vida en esos temas.
Recuerdo lo que me comentás de Benedetti. De hecho, en muchos de sus personajes, se ve la presencia de una vida de oficina, quizá producto de sus experiencias que no se cerraron solo en la literatura.
Me encantaría editar un libro alguna vez. No lo descarto. Las vueltas de la vida son muchísimas así que... En algún momento, podré hacerlo.
Besos