Los días como ayer me dejan enseñanzas y me hacen agradecer doblemente las cosas que sí tengo. Es extraño pero, entre más hostil se ponga la situación en cuestión, aún más luchadora me vuelvo yo, del otro lado. Y entre más ofrecimientos disparatados llegan, con esas contrataciones fantasmas por un peso cincuenta, yo del otro lado más refuerzo que me merezco algo bueno, que realmente sea justo para mí, porque lo que yo puedo ofrecer, laboral y profesionalmente, lo vale.
Por suerte, los días como hoy, son nuevos días que tienen como único mensaje demostrarme que siempre hay más oportunidades y que las cosas pasan como pasan, también, en base a la actitud que decidamos tomar sobre ellas.
Hace meses, en abril, cuando me enteré que me quedaba sin trabajo no sólo se trató de un replanteo económico. También trató de un replanteo referido a la actitud con la que iba a afrontar este proceso. Si me iba a dedicar a llorar y lamentarme hasta que consiguiera algo, o bien, si le iba a poner el pecho a las cosas, con la mejor actitud, independientemente de cómo viniera la mano, hasta que diera con un buen puesto de trabajo.
Y yo elegí el segundo camino, el de la buena actitud, el del empuje, la perseverancia y la conciencia de mi valor, pese a todo lo que pudiera devolverme el otro.
Lo cierto es que este tipo de circunstancias, como las de ayer, enseñan, preparan, modifican la perspectiva para cosas mejores. Hay quienes se quedan con la primera lectura, de que las cosas pasan porque "tengo mala suerte", o porque "solo me pasan cosas feas" o "porque esto es lo que me merezco" o porque "este país es una mierda". Pero yo prefiero hacer una segunda lectura que me saque del papel de queja y me permita hacerme cargo de lo que quiero vivir, dándole pelea, intentando hasta el final, agotando todos los caminos, ideas y modos que se me ocurran. Moviéndome, moviéndome y moviéndome.
Al dinero que percibo con mi trabajo freelance de Licenciada en Letras, lo reinvierto en cursos de capacitación que son de utilidad en otros frentes laborales. En base a eso, sigo analizando las variables de un mercado laboral como el nuestro y de ahi unifico criterios para capacitarme en lo que crea más rentable (dentro de lo que me interesa aprender). Y dentro de este camino que transito, considero que todavía a mi edad puedo mejorar un montón de cosas así que sigo moviendo mis ideas, mi cuerpo y mi mente.
¿Si me desaniman situaciones como las de ayer? Claro que sí, no es gracioso, sentís que te toman el pelo... Pero no es algo que deba tomar personal, ni tampoco, una imagen de los empleadores que deba generalizar.
La pregunta que me hago es: ¿si ni siquiera peleo por lo que yo quiero, si yo no me valoro y aprendo a elegir lo que me conviene realmente, como pretendo que el mundo exterior reconozca mi propio valor?
Toda esta experiencia me enseña, remacha y insiste en que el propio valor empieza por casa. Y vaya si es así, pese a que la búsqueda laboral por momentos te pueda hacer dudar de tu valor, de tus aptitudes, cuestión que no hay que permitir. Vaya que hay que mirar para adentro y saber lo que merecemos aún mismo afuera sea todo, por el momento, un poco incierto, con esa sensación de que no se sabe para dónde se desarrollará el juego.
Por suerte, mi familia es un mil. Me apoya y sostiene siempre. Por su parte, mis amigos hacen lo mismo. Y eso es amor puro, siendo franca. Tengo a mucha gente que me acompaña, en todos los sentidos, y estoy llena de gratitud porque así sea también este proceso, porque todo se de en este marco de amor, de empuje, de contar con mi propia red de contención. Incluso, porque aunque no sea lo que yo quisiera, las oportunidades laborales aparecen, porque me eligen para tomarme una entrevista, porque todo se va moviendo en función de elegir la vida que quiero habitar. Y eso, es increíble. Un enorme privilegio del cual soy plenamente consciente todos los días que me levanto de la cama.
¿Quién sabe?
Yo prefiero confiar ciegamente en que todo lo que deseo se me va a dar en este aspecto, que no estoy pidiendo una locura sino peleando por mi dignidad, porque eso me da fuerzas para levantarme creyendo en un nuevo día después de días como los de ayer. Y seguir en actividad. A fin de cuentas, si la actitud me lleva a moverme, entonces, sirve. Sirve porque lo que tengo que hacer en este preciso momento donde podría sentir que un trabajo así es lo que merezco, y rendirme a la fuerza del mundo, es seguir caminando. ¿Para qué? Para conseguir una propuesta interesante, pero además, muchísimo más equitativa. Es decir, lo que realmente me merezco siendo como soy en el aspecto laboral y profesional.
Acepto tips para seguir caminando :)
Lo que decís se puede definir como resiliencia.
ResponderBorrarY también noto algo de planificación. Así que me parece que tu confianza no es ciega.
Está muy bien defender tu dignidad, tus derechos. Es algo altruista, al defender los propios derechos, se está defendiendo los derechos de los demás.
Acabo de vencer a mi incensante tinnitus, que me dificultaba concentrarme en tu entrada.
Besos, mi querida Veinteava.
Quizá sea, claro, algo similar a esto que mencionás, Demi. Con lo de confianza ciega me refiero a confianza a prueba de dudas. Claro que como todo proceso consta de unos pasos a seguir, que pueden ser más o menos, pero siempre implican planificación.
BorrarPara mí, dejar pasar esa oferta, fue lo correcto. Si así consideraban al empleado, ya me podía dar una idea de lo que me iba a tocar. Fue mejor evitarlo.
¡ Qué bueno que aflojó la molestia, Demi! Vos tranquilo que mis entradas seguirán aquí.
Beso grande
Que descanses
Querida, no sé si hay "tips" para esta situación (por lo menos desde mi experiencia), pero sí tener algo en claro:
ResponderBorrar-"Si te quedás quieto te comen los piojos"
Esa era una frase que decía mi abuelo paterno, y me parece fundamental entenderla, aún en su aparente simpleza. Me sirvió como guía durante los 4 años y medio que estuve casi sin trabajo (sí, una bocha) y levantarme todos los días pegándome una sonrisa a la cara, terminar una carrera, capacitarme, ir a entrevistas (muchas con poco o nulo éxito) y demás... Aún hoy es de mis frases de cabecera para ir haciendo un poco más cada día, porque hay dos o tres cuestiones que se desprender de esta frase a tener muy claras:
a) Nadie tiene (o muy poquitos) la vaca atada.
b) Si uno no se ayuda, por más que vengan a darte una mano mucho no va a durar.
c) -Sí, finalmente eran tres- No solamente hacer sino también mostrar. Si el otro no sabe o no se entera de tus capacidades, difícilmente te llame.
Cariños!
¡Hola, Gabi! ¿Cómo estás? Qué bueno leerte por estos lados.
BorrarMil gracias por todos los tips, por tu punto de vista. Para mí es muy valioso recopilar experiencias de los demás, no sólo porque me sirven y me ayudan a entender que esto es algo que - lastimosamente - le pasa a mucha gente; sino, porque además, me ayuda a ampliar mi perspectiva.
Estoy completamente de acuerdo con vos en eso de que si nos quedamos quietos, estamos fritos. También es un dicho que se reproduce en mi entorno. Movimiento, siempre.
Me alegro muchísimo que después de todo tu proceso pudiste insertarte laboralmente.
Besos y gracias nuevamente :)