sábado, 10 de julio de 2021

Las otras búsquedas ...

Estos están siendo los primeros días donde estoy formalmente desempleada. Y son raros, la verdad. De hecho, esto es algo que escribí éste año, exactamente un mes antes de enterarme que me quedaba sin trabajo, y cuando lo leo, a la luz del presente, me parece increíble: 

"(...) Creo que lo que realmente necesito es conectar con las cosas simples de la vida, con las más sencillas, que son las que llenan los vacíos verdaderos. Cosas bien bien simples, de esas que no necesitamos dinero para obtener, que dependen de nosotros y de nuestra capacidad.  Porque, es paradójico... Me la paso buscando modalidades para disfrutar, me la paso tratando de darme placer a través de distintos métodos, y me doy cuenta que lo que estoy necesitando es recuperar la capacidad de disfrutar de las cosas simples porque estoy un poco asqueada del materialismo, de la superficialidad, de los deberes, de la ropa interior con encaje y las pestañas arqueadas para ir a la oficina (...) " 

Actualmente, como si fuera una paradoja, hay días donde disfruto de cosas que hacía años no disfrutaba, y eso me nutre, porque las disfruto sin culpa y sin remordimientos, y re-descubro cosas que ya había olvidado.  Me siento al solcito. Como con tiempo. Leo más. Pienso más en cómo me siento. Escribo. Visualizo. Me hablo mejor interiormente. Valoro otro montón de cosas que no tienen que ver o no se relacionan en ningún aspecto con el dinero... Hay otros días, en cambio, donde me gustaría poder estar trabajando y habiendo dejado todo este combo de sensaciones raras  atrás, porque algunas de ellas son realmente displacenteras, y donde me siento un poco triste porque a veces es inevitable... Sin embargo, si algo puedo rescatar, a modo de constante, es que todos los días - inclusive los malos - siento que tengo que estar donde me corresponde estar. Porque sí, estaba asqueada del materialismo, me sentía desconectada de esas pequeñas cosas que ahora relucen para mí como maravillas y porque necesitaba y extrañaba muchísimo disfrutar de lo simple. 

Y poder ver algo de maravilla en este caos me hace pensar que esto no me pasó porque sí, sino, porque mi ciclo en ese lugar ya estaba concluido y porque tenía que aprender lecciones que, en silencio, estoy asimilando a través de esta pérdida que, en realidad, tiene mucho de ganancia.  Volví a disfrutar muchas cosas que me prometí no volver a perder tan de vista. Volví a darle más lugar a mis deseos, a mis sueños, y no a la ansiedad, al hacer, a la productividad.  Y desde ese lugar lo vivo como unas vacaciones, un freno necesario impuesto por el Universo, Dios, o La Vida - así, con mayúsculas- para que recuerde ciertas cositas que me estaba olvidando. 

Siempre pensé que si algún día me quedaba sin trabajo yo me iba a sentir culpable por eso, porque seguramente, si me quedaba sin trabajo, iba a ser porque no era eficiente y porque me iban a echar. No, no pensaba que podía cambiar de laburo, que la empresa podía cerrar, o que yo me podía rebelar. Sólo pensaba que ese final iba a ser consecuencia de que yo hiciera mal las cosas... ¡Y qué sorpresa! ¿Qué fue lo que pasó en la vida real más allá de mi mente en modo turbio? Sí, es cierto, me quedé sin trabajo... Pero porque fundió la empresa, no porque yo fuera incapaz. Y de hecho, la vida me demostró,por si me quedaban dudas, que  fui de las empleadas que convocaron hasta el final porque trabajaba bien allí y porque les resultaba eficiente.  Y eso que detallo es solamente uno de los tantos ejemplos de pequeñas cosas que se me dieron vuelta de mofo favorable a nivel de desterrar ideas equivocadas que eran miedos, inseguridades y cosas internas con las que yo luchaba a diario y que no tenían ninguna relación con la realidad y con lo que me hace bien. 

Con esto, al menos desde mi experiencia, quiero decir que el buscar un trabajo involucra tanto o más el aspecto emocional y el valor personal que el aspecto económico.  En lo personal jamás me hubiera imaginado esto antes de perder mi empleo, pero ahora que lo estoy viviendo, puedo asegurarlo. 

La cuestión en relación con el merecimiento personal,  la imagen que tenemos acerca de nosotros mismos y las ideas sobre lo que nos creemos capaces de superar, son factores esenciales, que juegan como el mejor de los delanteros, a la hora de buscar laburo. Y no, no es algo que se aleje de una realidad social, económica y nacional, porque éso es la otra cara de la moneda y del mundo; pero incluso asimilando el contexto actual, yo sigo pensando que la buena imagen de nosotros mismos, la actitud, las ganas, la constancia y la fortaleza mental son el mejor y más valioso entrenamiento, junto con las competencias laborales que uno tenga, antes de meter el gol. 

Esta idea, esto de "meter el gol", es un aspect importantísimo de este proceso del que yo trato de no olvidarme ni un sólo día de búsqueda y que se centra en el saber que trabajo voy a volver a conseguir, sí,  en saber que yo voy a conseguir un nuevo trabajo.  

Por eso, el centro de toda esta búsqueda, el punto central es, además de buscar, el pensar cómo quiero llegar a encontrarme con ese trabajo. Es decir, si quiero llegar arrastrándome, llorando por los rincones, lamentándome ó, en cambio, si quiero llegar a este nuevo trabajo con lecciones aprendidas, con fortalezas renovadas, con más confianza en mi misma, con una temporada dura pero enriquecedora en mis espaldas, con mayores convicciones respecto a quién soy.   Porque el trabajo va a llegar, sí, y el tema va a ser también cómo llego yo a ese día donde me suene el teléfono para una entrevista en el lugar donde me vaya a tocar estar, donde me cierre, y donde a mi empleador también le cierre.  Y lo cierto es que quiero llegar bien. 

Sí, definitivamente, estos tiempos son un momento novedoso para mí, porque entendí miles de cosas. Lo que podría haber creído que iba a ser un tiempo triste resultó un tiempo muy esclarecedor, y fecundo en aspectos que también estaban resecándose sin que supiera bien cómo arreglarlo. 

Finalmente, hoy sé que el trabajo termina siendo una consecuencia de todo lo demás. De todo aquéllo que creemos merecer, que nos animamos a buscar, en lo que nos capacitamos... Incluso, termina siendo una consecuencia de aquéllo que nos animamos a hacer, aún teniendo miedo a fallar, porque son mayores nuestras ganas de "romperla toda". Y eso me parece algo re lindo, siendo honesta. Re valioso para toda la vida, más allá de una transición laboral. 

Porque nos recuerda el valor que nosotros mismos tenemos, más allá del tener trabajo o no, en un determinado momento.  Y nos indica que la seguridad, los valores, y todo aquéllo que amamos de nuestra vida, al igual que las personas que nos aman, no se puede comprar. Para todo lo demás, existe Visa (sí, a mí me gusta más Visa que MasterCard, jaja). 

En fin, creo que por esto que acabo de exponer, desde el inicio, cuento con la certeza de saber que estoy haciendo las cosas que me van a llevar al lugar correcto. También entiendo que tenga esta certidumbre de saberme en el lugar donde tengo que estar, y viviendo lo que debo vivir. Es que, donde yo veía un paredón, empecé a darme cuenta que tenía la posibilidad de conectar conmigo misma, y con otros aspectos, como andaba buscando el modo de lograr allá por marzo. 

¿Quién iba a decirlo, no? De aquéllo proviene ésta intensidad con la que me siento estar en el lugar correcto, pese a las dificultades. Ésto sostiene la certeza, que se lleva por delante todos los sentimientos duros que yo creí que iba a sentir frente a ésta pérdida.  Y este estado presente, éste tiempo de siembra, es algo más que me parece valioso rescatar, porque va, nuevamente, más allá de una transición laboral momentánea que se solucionará más temprano que tarde. Porque ahora mismo, pese a todo lo que está pasando en otros aspectos, me siento profundamente conecta conmigo. Y eso me alegra mucho, siendo honesta, y me ayuda a disponerme con humildad y gratitud ante lo que pueda pasar. 

Sí, como se ve, esto también, de alguna extraña manera, está siendo abono positivo para pensar y entender mi vida en general. 

2 comentarios:

  1. Me gusta que puedas disfrutar de lo que te gusta, sin culpa. ¿Por qué tendrías que tener culpa?
    Pusiste empeño en un trabajo que no era para vos. Y las circunstancias cambiaron, como también pusiste empeño. Y eso mejoró, según lo que he leído.

    Los mejores deseos, que encuentres un trabajo acorde con vos, que te deje tiempo para disfrutar.
    Besos, mi querida Veinteava.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Sí. Creo que es el momento de disfrutar lo que me gusta. Y lo de la culpa me refería a que mucha gente que vive esta situación no puede disfrutar - por un sinfín de motivos - de este "tiempo libre". Les dá culpa. Sienten que deberían estar siendo productivos doblemente.

      Sí, mi antiguo trabajo empezó siendo un trabajo donde la pasaba muy mal y ,después, con los cambios que se dieron para bien, terminó siendo un sitio entrañable para mí. Y eso duró hasta el final, por suerte.

      Muchísimas gracias por los buenos deseos, Demi querido. Que todo se dé de la mejor manera para que sea así, claro.

      Beso grande

      Borrar

¡Muchas gracias por pasar a visitarme!

Si querés, podés dejar tu comentario más abajo (será respondido a la brevedad)

Hasta la próxima,

Veinteava